<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515</id><updated>2012-01-29T15:22:48.356-03:00</updated><title type='text'>Sin Razón Suficiente</title><subtitle type='html'>La iluminación total</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>42</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-8911706079279853097</id><published>2012-01-24T11:54:00.002-03:00</published><updated>2012-01-24T12:22:35.831-03:00</updated><title type='text'>La pausa infinita</title><content type='html'>&lt;object width="320" height="266" class="BLOG_video_class" id="BLOG_video-14721ac9e0f8bf2b" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/get_player"&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF"&gt;&lt;param name="allowfullscreen" value="true"&gt;&lt;param name="flashvars" value="flvurl=http://v8.nonxt8.googlevideo.com/videoplayback?id%3D14721ac9e0f8bf2b%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1330112933%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3D20D7EC49D05DECF211E517FFDBE49363D4B70684.6A10A0D04FD974A479FB3622A4BEF92C9B484E0B%26key%3Dck1&amp;amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3D14721ac9e0f8bf2b%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3D3jtQYmanTCzZAlOPzSvyAVzzbPk&amp;amp;autoplay=0&amp;amp;ps=blogger"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/get_player" type="application/x-shockwave-flash"width="320" height="266" bgcolor="#FFFFFF"flashvars="flvurl=http://v8.nonxt8.googlevideo.com/videoplayback?id%3D14721ac9e0f8bf2b%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1330112933%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3D20D7EC49D05DECF211E517FFDBE49363D4B70684.6A10A0D04FD974A479FB3622A4BEF92C9B484E0B%26key%3Dck1&amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3D14721ac9e0f8bf2b%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3D3jtQYmanTCzZAlOPzSvyAVzzbPk&amp;autoplay=0&amp;ps=blogger"allowFullScreen="true" /&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No digamos Adiós; sino que "Hasta la vista babies".&lt;br /&gt;Muchas gracias por los garabateos, los silencios, el interés y la indiferencia. Todo me cunde y place.&lt;br /&gt;Mi última, potente y sobrehumana iluminación para ustedes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"En un mundo cada vez más interconectado, aquello que renuncies y dejes de hacer no divide ni resta; en cambio, aquello que haces, siempre se multiplica". (algoritmo estocástico isomórfico de Pausímaco)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fin del boliche&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-8911706079279853097?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/8911706079279853097'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/8911706079279853097'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2012/01/la-pausa-infinita.html' title='La pausa infinita'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-6878223714891472267</id><published>2011-12-24T18:54:00.002-03:00</published><updated>2011-12-24T19:07:10.577-03:00</updated><title type='text'>Para una meditación de la Meditación</title><content type='html'>En un sistema de vida competitivo, en donde se privilegian más las actividades con vistas al logro de resultados más o menos inmediatos, no es extraño que se desprecien o ignoren todas las actividades que tengan por fuente al pensamiento. Aunque de hecho todos pensemos, en la vida cotidiana, ese trabajo se encuentra recluido a una especie de trasfondo que emerge de manera fortuita u obligada. Sabemos que está ahí, detrás de la mayor parte de las acciones; pero no es una acción que estemos dispuestos a traer a la superficie por el simple hecho de detenernos en ella o de cultivarla en sí misma. Sin embargo, el pensamiento se desarrolla en el ser humano desde el instante mismo de la concepción y se asemeja a cualquiera de los procesos que tienen lugar al interior de nuestro organismo: incesante, múltiple e interdependiente. Por supuesto, en esa actividad se mezcla el aspecto físico-químico con lo psicológico, de manera que es imposible reducir lo uno a lo otro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La meditación, en todas sus variantes reflexivas, es una actividad que tiene por fuente al pensamiento. Una actividad amigable y no penosa. Menos aún “pajera” o “relajante”; que no constituye ninguna suerte de trabajo o habilidad especializada, en el que podamos distinguir sofisticadas etapas de alcances místicos, psicoanalíticos o psicoterapeúticos; sino que es una experiencia más de la vida cotidiana. Es, quizás, una de las experiencias más importantes, en la medida que puede erigirse como una de las condiciones fundamentales para el logro de la intersubjetividad con el otro; esto es, en la concordancia de una interpretación compartida y dinámica del mundo, que involucre y comprometa a ambos.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La forma más común de relacionarse con la meditación, es la de experimentarla tal como si fuese un intervalo entre una actividad física y otra. Curiosamente, se desemboca en ella: o para resolver algún problema o porque no se tiene otra cosa que hacer. El proceso es más o menos así. Estamos en una estación de metro, esperando el ferrocarril. Hemos concluido nuestro trabajo y ahora nos dirigimos a nuestro hogar. Mientras esperamos, pensamos. Cientos de cosas pasan por nuestra mente, recuerdos, sensaciones, imágenes; en algunas nos detenemos, otras se suceden con indiferencia. Vemos acercarse el ferrocarril y de pronto todo aquello se esfuma. La actividad total de nuestro organismo, incluido el pensamiento, privilegia sólo ese objetivo: subir al ferrocarril para ir a nuestro hogar. Subimos, y una vez adentro, el intervalo vuelve a suscitarse. Muy unido a lo anterior, ocurre también que la meditación es vivenciada como una experiencia que se encuentra y no tanto como una experiencia que se busca. Con frecuencia, la muerte de algún familiar, por ejemplo, desencadena la meditación; pero esta meditación se llena de un contenido específico y en extremo parcial, cuya insistencia, podríamos afirmar, viene a ser como la antesala de un estado depresivo. Dicha consecuencia, tenida casi como “natural”, contribuye a clasificar a la meditación dentro de las actividades negativas del pensamiento. Por el contrario, lo que acontece es lo siguiente. En el sistema de vida occidental, caracterizado por la ansiedad y la alteración, (o sea, no por el estar aquí y ahora, sino siempre en lo que ha de venir o en lo otro), la mayor parte de las personas se encuentran con un sobrepeso con respecto a la meditación. Al estar el pensamiento en el trasfondo, el cuerpo no se siente apto para su ejercicio, sin práctica. De ese modo, cualquier meditación, encontrada o buscada, se llena de contenidos repetitivos y pasajeros, de soluciones estrechas, al punto que más que ser una fuente de satisfacción se transforma en una de permanente desencanto. De allí el desprecio o el temor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando abordamos la meditación como una experiencia constitutiva de nuestro ser individual y social, constatamos que ella es, en un comienzo, un detenerse, un parar, en el que nos hacemos patente el contenido de nuestro pensamiento. En numerosos casos este detenerse requiere de condiciones especiales, aunque no indispensables, para ser alcanzado con provecho, como la soledad y el silencio. Constatamos luego que la meditación es una actividad, la más de las veces tranquila y serena, pero también tumultuosa y aparentemente desordenada, sobre todo cuando es invadida por intuiciones creadoras. Existen circunstancias propicias para arribar a la meditación. Dos de ellas son particularmente rescatables, cuando son vividas en un ambiente natural: la observación del fuego arder, el crepitar de una fogata; y la observación de las aguas de un río correr. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los múltiples contenidos de la meditación pueden ser englobados en las dos facetas que me parecen íntimamente relacionadas con esta experiencia. Una de autoconformación y otra de autodisolución. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los contenidos del primer conjunto se caracterizan por ser elementos que me modelan como sujeto. Nos detenernos en nosotros mismos, nos individualizamos, y nos observamos como los agentes de acciones y de ideas que tienen influencia en el mundo y en nuestra circunstancia. Mediante ello somos capaces, entre otras cosas, de hacer un balance de nuestras experiencias y de preguntarnos qué es lo que hicimos bien y qué es lo que hicimos mal. Autoevaluarnos. Los resultados aquí son diversos, pero con un matiz inevitable: el hacer más sólida y compacta la visión, sea positiva o negativa, que tenemos de nosotros mismos y de los demás. Creamos identidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La autodisolución, en cambio, se caracteriza tan sólo por un único aunque insistente contenido. La relativización de nuestro propio ser y del mundo, la no aplicación de ningún tipo de dualismo sobre la realidad. La absorción de todo en uno y de uno en todo. En la cultura oriental este contenido de la meditación es imprescindible y se denomina el acto de superar el yo; es decir: comprender que la identidad personal es tan sólo una parte (sin correspondencia factual), tanto dentro de mi propio organismo, como dentro de las relaciones que establezco con los demás y el mundo.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Ambas facetas se despliegan entremezcladas, aunque no simultáneamente, lo que ha llevado a desarrollos teóricos y prácticos que me parecen desequilibrados. Todas las religiones institucionalizadas, por ejemplo, utilizan la meditación como un método para apuntalar sus respectivos cultos, fijando sus contenidos por medio de fórmulas devocionales rígidas. De ese modo, el dogmatismo es un efecto insoslayable. El asunto es entonces, bastante claro. Si nos detenemos en el primer conjunto de contenidos caeremos en un egocentrismo, y si lo hacemos en el segundo nos co-formaremos al mundo sin resistencia alguna o tenderemos a aislarnos de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas dos fases parecieran haber sido cultivadas unilateralmente en la historia. La cultura occidental sería autoconformadora y la  cultura oriental autodisolutiva. Pero no es así. A mi modo de ver, en cada una de esas culturas ha existido un predominio de una fase sobre la otra. Nada más. Es llamativo, por ejemplo, que los pensadores orientales insistan en esto de la superación del yo, en cada una de sus charlas y exposiciones, en circunstancias de que siguen, a pesar de todo, con un yo a cuestas. Me explico. Por muy expertos que a sí mismos se representen en esta materia, ninguno de ellos puede ni podrá prescindir de ese yo, ni espacial ni temporalmente, al momento de que entren en relación con los demás, incluso con los objetos. Cualquier persona, al verlos hablar o moverse, verá y oirá a un cuerpo hablar y moverse, y no se le va a pasar nunca por la cabeza que ese cuerpo que escucha y ve, no es un cuerpo; a pesar de que ese cuerpo afirme muy sonrientemente que, si lo sometemos todo a un análisis riguroso, él y el mundo son una ilusión. A nivel de discurso suena espectacular. Pero para tomar un vaso, aunque sea sin motivo alguno, tengo que experimentarme como un cuerpo, o al menos como una coherencia sistémica separada, que toma el vaso dentro de un contexto de distancia y tiempo; porque si no es así, no podría tomar el vaso sencillamente. No sabría ni cómo ni dónde ni cuándo, ni tampoco quién (¿soy yo el que lo hago?) ni por qué. No sabría nada. En sentido estricto, no sería. Por supuesto que esta certeza es mucho más trascendente en un sentido vital, ya que su ejercicio meditativo, hace a al sujeto capaz de experimentar más concretamente los hechos particulares que vive. No lo desliga de la experiencia, sino que lo religa a ella de continuo. Y es debido a eso, los numerosos aportes de la cultura oriental, en lo referente a la respiración, a la alimentación, y a los movimientos corporales, que sería una locura no reconocer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La meditación entonces está atravesada por varias tentaciones y prejuicios que no la harían deseable, sobre todo en el sistema de vida capitalista. Aquí impera, de una manera más o menos bastarda, aquella vieja y descontextualizada tesis de Marx: “los filósofos sólo se han dedicado a interpretar el mundo, cuando lo que hay que hacer es transformarlo”. Pero ambas cosas, interpretar y transformar, están unidas al momento que desarrollamos la meditación en su doble sentido. Es más, como se anticipó, ella es condición de posibilidad para el establecimiento de un verdadero diálogo, para el nacimiento de la amistad, y para el logro de la intersubjetividad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-6878223714891472267?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/6878223714891472267/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=6878223714891472267&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/6878223714891472267'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/6878223714891472267'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2011/12/para-una-meditacion-de-la-meditacion.html' title='Para una meditación de la Meditación'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-969770858036860499</id><published>2011-11-24T16:31:00.001-03:00</published><updated>2011-11-24T16:35:22.687-03:00</updated><title type='text'>Problemas de legitimación en el capitalismo chileno tardío</title><content type='html'>&lt;span style="font-style:italic;"&gt;"Es momento de que el pueblo se organice, levantando asambleas ciudadanas donde demos cuenta de las desigualdades sociales y la injusticia que nos aqueja, de este modo podamos formar en conjunto una lucha verdadera y unificada del pueblo en contra de una clase política no representativa y podrida que no obedece lo que debería obedecer. Cabe destacar que si no cumple con lo que se le exige, tendrá que salir para que nosotros hagamos los cambios necesarios en el país, y así nosotros impongamos el sistema educativo que nos corresponde" &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estudiantes Secundarios En Toma en la Biblioteca Nacional&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La legitimidad o no de un sistema político determinado rara vez se transforma en un problema para las personas, mientras no se involucre directamente en su experiencia cotidiana. Para la mayoría, si ese sistema no le oprime a las afueras de su casa, de manera abierta, puede muy bien transitar sin siquiera plantearse la pregunta: ¿Es legítimo o no este sistema?&lt;br /&gt;Con frecuencia se confunde legitimidad con legalidad y se evalúa la existencia de un sistema político por las normas que el mismo genera para garantizar su continuidad. De ese modo, las personas tienden a creer que la legitimidad de un sistema político se basa precisamente en la existencia de esas normas. Pero rara vez también juzga si está bien o mal que dichas normas existan.&lt;br /&gt;Ahora, cuando una norma le afecta a uno negativamente, de manera directa y sostenida en el tiempo, surge la pregunta sobre su pertinencia de tener que soportarla, sobre si es necesario tener que obedecerla; en una palabra, sobre si es legítima o no. De ahí a preguntarse si el sistema político del cual forma parte dicha norma es igualmente legítimo o no, no hay más que un paso.&lt;br /&gt;En cierto sentido, la pregunta sobre la legitimidad de un sistema político se relaciona con la percepción sobre si es justo o no. Pero independientemente de lo que uno entienda por justicia, el surgimiento de la pregunta apela al conjunto de valoraciones éticas que posee el individuo en su relación con los demás. &lt;br /&gt;La legitimidad de un sistema político, a nivel individual, viene dada entonces por su adecuación o no con la forma en que cada sujeto elige para relacionarse con los demás. Si este sujeto ha elegido vivir, o ha sido &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;educado&lt;/span&gt;, en una permanente relación de competencia y dominio, poco le importara que las normas favorezcan a unos, en desmedro de otros, y mucho menos le importara, si el sistema político consagra, en su totalidad, el beneficio de unos pocos en perjuicio de la mayoría.&lt;br /&gt;Esta realidad dificulta cualquier juicio general sobre la legitimidad de un sistema político, ya que cuenta con una cierta complicidad y conformismo individual, que impide la crítica abierta y la emancipación. Sin embargo, si bien la dificulta,  no la invalida, sobre todo, en la medida que el conjunto de valoraciones éticas de un individuo se aparte de la competencia y el dominio.&lt;br /&gt;No es de extrañar, en consecuencia, que quien menos se encuentra integrado a un sistema político en términos de funcionalidad práctica, léase adolescentes, sean los que menos complicidad tienen con su entramado legal, sean menos conformistas y se sientan más propensos a concluir, en definitiva, que viven dentro de un sistema político ilegítimo, el cual exige la transformación.&lt;br /&gt;Por supuesto, existen otros factores más tradicionales y menos subjetivos para evaluar la legitimidad de un sistema político, como por ejemplo, por la forma en que nació y fue establecido en el tiempo, o por su efectiva representatividad de los intereses de la mayoría, el denominado Bien Común. Ambos factores, especialmente el primero, son más difusos de percibir, como se mencionó más arriba, en tanto las personas no experimenten sus consecuencias en la vida cotidiana. Cuando esto último acontece, todo cambia.&lt;br /&gt;La forma en que nació un sistema político puede resultar indiferente en la medida que su origen se pierde en el tiempo, mezclado en una suerte de leyenda y mitología. El transcurso de los años lo cimienta entre los ciudadanos casi sin trabajo, mediante la educación y la costumbre. Distinto es cuando no han transcurrido bastantes años y existe una memoria mayoritaria respecto de cómo se configuró, reacia a aceptar el discurso mitológico. &lt;br /&gt;En el caso chileno, el sistema político fue fruto de una intervención militar que lo impuso por la fuerza. Un hecho del cual existe un amplio e innegable registro histórico. El objetivo final de esa intervención, puramente represiva al principio, se tradujo en una pretensión fundante, que sólo devolvió la preeminencia y el dominio político a una oligarquía empresarial y financiera.&lt;br /&gt;Enseguida, para garantizar su continuidad y permanencia, y también su legitimidad, este sistema político se encargó de producir una legalidad acorde con aquel objetivo final, generando entre otros muchos cuerpos normativos, una Constitución de la República, hecha entre cuatro paredes y profundamente antipopular.&lt;br /&gt;De acuerdo con lo anterior, el sistema político engendró así sus propios representantes y la forma en que estos fueran elegidos, de tal manera que la iniciativa y participación ciudadana fuese absolutamente marginal. Además de no existir el más mínimo incentivo ni la capacidad de transformar este sistema desde dentro. &lt;br /&gt;Transcurridos seis meses de movilizaciones estudiantiles, una triple falta de legitimidad del sistema político chileno ha quedado pues al descubierto. La más primaria y fundamental es que este sistema político pasa por encima de cualquier sentido ético. La segunda, que su origen es espurio, y la tercera, que su clase política no es representativa.&lt;br /&gt;Gracias a la decisiva acción de los estudiantes esta triple falta de legitimidad no ha quedado restringida a un espacio muerto sin relación alguna con la cotidianeidad. Muy por el contrario, se ha involucrado en la experiencia diaria, al constatar que mientras una mayoría exige cambios estructurales en la educación, la clase política, amparada en una legalidad de origen espurio, es sorda e incapaz de realizarlos.&lt;br /&gt;La ecuación es clara, aunque aparentemente desequilibrada. Un exiguo porcentaje, con todo el aparataje legal y militar a su favor, por un lado. Y una mayoría ciudadana, con toda la razón y la fuerza, por otro. Los estudiantes se han dado cuenta de ella. Sólo falta el resto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-969770858036860499?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/969770858036860499/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=969770858036860499&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/969770858036860499'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/969770858036860499'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2011/11/problemas-de-legitimacion-en-el.html' title='Problemas de legitimación en el capitalismo chileno tardío'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-6798459489555581775</id><published>2011-10-24T14:46:00.004-03:00</published><updated>2011-10-24T15:38:25.946-03:00</updated><title type='text'>La toma de la Pastilla</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-9g4sANCqKZs/TqWshXdGkKI/AAAAAAAAAOM/-8n5Js-1rbU/s1600/tomA.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-9g4sANCqKZs/TqWshXdGkKI/AAAAAAAAAOM/-8n5Js-1rbU/s400/tomA.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5667125395347378338" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta alharaca, en apariencia transversal, por la "toma" momentánea y muy parcial de la sede del Senado en Santiago, por parte de un grupo de ciudadanos, ha resultado verdaderamente sintomática. Basta con observar quiénes se han alineado tras la reprobación de dicho acto: desde el tótem Paulsen hasta el publicista Bofill. Desde el más progresista de los progresistas hasta el último de los ultraconservadores. Todos propietarios de nichos simbólicos en los que acostumbran desplegar su escuálido poder. Ahí está, como dice un primo mío, el meollo del asunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto, si nos atenemos al mero contexto, el acto de insubordinación está plenamente justificado. Una democracia que no es democracia, sino que puro formalismo; una Constitución impuesta; un Congreso sin representatividad, con parlamentarios designados y que se reeligen ad infinitum; un gobierno antipopular que no se allana a las demandas del 80 por ciento de la población; etc, etc, etc. O sea, desde el punto de vista del contexto, no es extraño que las personas, y sobre todo los estudiantes, después de 5 meses de ininterrumpida protesta, comiencen a manifestarse con un grado mayor de intensidad que lo acostumbrado. Demás esta reafirmar que no estamos frente a una presión gremial o ante una petición sectorial; sino que delante de una demanda colectiva de profunda participación política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces lo que le duele a la autodenominada "elite" es más bien lo simbólico: esa imagen de personas comunes y corrientes gritándole a la cara que son unos usurpadores, unos hipócratas y unos sinvergüenzas, aunque no lo sean objetivamente. Esa imagen de niñas subiéndose a la mesa, exigiendo un plebiscito, aunque el bello mueble haya sido propiedad nada menos que de don Benjamín Vicuña Mackenna o de cualquier otro ilustre oligarca. Eso es lo que les duele, eso es lo que los atemoriza, y debido a ello es entendible que no se preocupen del contexto, sino que exclusivamente del hecho: la "falta de respeto". ¡Dios nos libre!, ya que en la obscuridad de su subconciente se repiten: "no vaya ser que un día me pase a mí".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo tanto, frente a una "falta de respeto a la institucionalidad", hay que proceder de la misma manera como cuando un encapuchado hace pedazos un semáforo o el escapárate de un Banco. Nada de distingos. La institucionalidad se tiene que defender, aquí o allá: con fuerzas especiales, represión, y a balazos si es necesario, ya que la institucionalidad es sacrosanta y nosotros, o sea la elite, sus únicos profetas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la novela "O llevarás luto por mí", ambientada en torno a la Guerra Civil española, Lapierre y Collins reconstruyen muy bien esta incomodidad histérica de los que tienen mucho que perder y nada que ganar, cuando los que tienen mucho que ganar y nada que perder, se les vienen encima. El colérico faenamiento por parte de una turba hambrienta, quizás anarquista, de un toro semental de raza. Ahí está el meollo del asunto: lo que es un sacrilegio para los dueños del animal o para los que disfrutan de los espectáculos taurinos; no es más que un acto de sobrevivencia para los otros, así como un acto de soberano desprecio contra estúpidos indolentes, que han vivido en permanente estado de privilegio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante los descollantes matices de este cuadro, ante tal contraste de colores primarios, no vale la pena detenerse en lo secundario: por ejemplo, en si el hecho fue un montaje subrepticio del actual presidente del Senado, en conjunto con el apóstol de las bicicletas, Luis Mariano Rendón. Y no vale la pena porque ambos personajes han terminado por ser los instrumentos de la Vox Dei. Lo que pase con ellos, ahora o mañana, es, de todo punto, irrelevante.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-6798459489555581775?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/6798459489555581775/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=6798459489555581775&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/6798459489555581775'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/6798459489555581775'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2011/10/esta-alharaca-en-apariencia-transversal.html' title='La toma de la Pastilla'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-9g4sANCqKZs/TqWshXdGkKI/AAAAAAAAAOM/-8n5Js-1rbU/s72-c/tomA.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-4713082016423909317</id><published>2011-09-24T17:31:00.001-03:00</published><updated>2011-09-25T15:45:39.368-03:00</updated><title type='text'>Se acabó la fiesta del lucro</title><content type='html'>Durante veinte años los sinvergüenzas que hoy se encuentran en el gobierno bloquearon sistemáticamente cualquier cambio en el sistema educacional chileno, que beneficiara a los segmentos más vulnerables de la sociedad. Cualquier medida que implicara una mejora sustancial de la educación pública fue tergiversada y esquilmada por esta manga de mafiosos con corbata y título. Por supuesto, contaron con la complicidad de los gobiernos de la Concertación, que en resumen, siempre terminaron cediendo a esos mentirosos llamados a la unidad nacional o mejor dicho, a la unidad de los intereses corporativos y empresariales.&lt;br /&gt;Durante veinte años estos sinvergüenzas impusieron sus negocios bajo el sempiterno cantito de que están dispuestos al diálogo, de que hay que abandonar la intransigencia y de que no hay que ser ideológicos. Durante veinte años. Pero se les acabó la fiesta, el jolgorio permanente. Ahora han quedado al descubierto. Ahora es posible ver claramente su raíz bursátil y especulativa, gracias a la acción decidida y contestataria de los estudiantes, y porque ahora, ya no cuentan con el escudo de impunidad que les otorgaba a cada metro cuadrado, el rancio ramillete de acomodados concertacionistas. &lt;br /&gt;Por eso, paradójicamente, resultó ser un avance el hecho de que Sebastián Piñera saliera elegido presidente de la República, porque si aquello no hubiera ocurrido, en el actual estado de movilización ciudadana, habríamos tenido que tragarnos una vez más a los oportunistas de la Concertación llamando a la prudencia y prometiendo que la alegría ya viene. Es un dato inobjetable que si no estuviera Piñera y su ralea de pinochetistas gobernando, hace rato que los Girardi, los Lagos Weber, los Andrade habrían estado robando pantalla para recordarnos que ellos quieren lo mejor para Chile, "en la medida de lo posible"; o sea, en la medida que lo quieran los garantes del sistema heredado de la dictadura.&lt;br /&gt;Y así es, lo que estos sinvergüenzas hicieron durante veinte años como oposición, quieren seguirlo repitiendo como gobierno. Todavía creen que su postura amable, su mueca reflexiva y su tono conciliador van a esconder y camuflar su nula disposición a introducir cambios reales al indecente sistema educacional chileno. Y digo nula, porque si algún cándido piensa lo contrario, vamos a tener que abrirle los ojos. A este gobierno, por ejemplo, le importa un pepino que 70 mil estudiantes de las escuelas municipales "pierdan el año escolar", porque nunca ha sido esa su preocupación. Para los representantes de este gobierno, cuyos hijos estudian sin excepción en colegios particulares privados, con el futuro comprado; les da exactamente lo mismo que los "rotos" se jodan uno o dos años, ya que de todas maneras los quieren mantener jodidos, es decir, recibiendo una pésima educación que los lleve sólo a desempeñar el papel de peones de sus intereses creados.&lt;br /&gt;La última salida de madre del alcalde de Providencia lo expresa todo sin tapujos. El ex militar e íntimo colaborador de Pinochet, ha salido a poner en práctica la alternativa que detallé en otro artículo: la alternativa del botón rojo. Esto es: vamos desalojando colegios públicos a punta de chorros de agua y lacrimógenas; no importa si fregamos a padres, profesores, niños y niñas. Vamos cerrando colegios públicos unilateralmente y negando matrículas; no importa si nos fregamos a más del cincuenta por ciento de los alumnos y alumnas. Vamos dando por cerrado el año escolar, aunque no se tenga ninguna atribución legal para adoptar esa medida. Y todo, obviamente, bajo la estricta aprobación del ministerio de educación y del gobierno. Porque no seamos ilusos. A pesar del aparente desmarque oficial, más de alguna autoridad debió estar enterada de la maniobra del ex coronel. En materia de educación pública, ni siquiera en Chicagolandia, un alcalde se manda solo.&lt;br /&gt;Para mayor ahondamiento de la sinvergüencería natural del presente gobierno, resulta que el mismísimo presidente Piñera, en momentos que realizaba una gira por Estados Unidos, particularmente en la ONU y en la ciudad  de Boston, lugar donde se encuentra la universidad de Harvard, se da la licencia de aparecer elogiando a los estudiantes chilenos y sus movilizaciones, reafirmando que él quiere transformaciones profundas en la educación pública, y que su gobierno, por cierto, está abierto al diálogo. Ese mismo diálogo que ni por un segundo se le ha ocurrido facilitar en Chile, mediante condiciones mínimas de factibilidad. Cuando un estudiante le recordó precisamente en Boston que él era el presidente que contaba con el peor nivel de aprobación ciudadana en todo el continente americano, Piñera respondió sonriendo que los datos del muchacho no estaban "actualizados". Pues claro, porque el pobre huevón sabe que no deja de caer en las encuestas.&lt;br /&gt;A los secundarios me encomiendo entonces, no a los universitarios, que a estos basta con que les digan que viene el lobo para bajarse los pantalones. Me encomiendo sobre todo a esos 70 mil secundarios que están dispuestos a perder el año, pese a las amenazas de padres, profesores y autoridades de gobierno, con tal de alcanzar un honesto propósito, que más que a ellos culminará por beneficiar a sus hijos. La repitencia masiva y sostenida es la clave. Frente a esa realidad, hasta un gobierno de sinvergüenzas caradura, como el actual, tendrá que sudar mierda.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-4713082016423909317?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/4713082016423909317/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=4713082016423909317&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/4713082016423909317'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/4713082016423909317'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2011/09/se-acabo-la-fiesta.html' title='Se acabó la fiesta del lucro'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-1039435117849356604</id><published>2011-08-28T16:06:00.000-03:00</published><updated>2011-08-28T16:07:03.489-03:00</updated><title type='text'>El dilema del quinto gobierno de la Concertación</title><content type='html'>A varios en el gobierno no les temblaría la mano para apretar el botón rojo y enviar a Chile de vuelta a la prehistoria pinochetista. A tal grado los enloquecen las marchas, las cacerolas y las barricadas, que si se trata de elegir entre la paz y la guerra, no dudarían en elegir la guerra. La pregunta que surge entonces es por qué no lo han hecho. ¿Qué fuerza detiene ese impulso maniqueo de querer mandar al infierno, de una buena vez, a todos aquellos que según su parecer, son la encarnación misma del mal? &lt;br /&gt;Antes de entrar en el análisis, dejemos establecido que “apretar el botón rojo” significa más o menos repetir la estrategia del 4 de agosto recién pasado, pero multiplicada ad infinitum. Esto es: prohibición de las marchas, desalojo de las tomas de colegios, cárcel para los dirigentes estudiantiles, estado de sitio, toque de queda, y por supuesto, aplicación de la famosa Ley de Seguridad Interior del Estado. Amén de otra batería de argumentos fácticos, en donde la salida de los militares a las calles, es sin lugar a dudas, la guinda de la torta.&lt;br /&gt;Es casi un hecho que en todo grupo siempre existen dos fuerzas mayoritarias en pugna. Pese a las diferencias y matices, dichas fuerzas tienden a aglutinar al conjunto, a suprimir la dispersión, al momento de los insoslayables quiubos, o dicho académicamente, al momento de las situaciones límite. Puede por cierto existir una tercera fuerza minoritaria: la de la indiferencia y del hastío, que en términos coloquiales constituye el singular montón que no quiere pertenecer al montón. Pero concentrémonos en las dos fuerzas mayoritarias en pugna. &lt;br /&gt;En el caso del actual gobierno, una de esas fuerzas la constituyen los partidarios de presionar el botón rojo, ya que son quienes estiman que hay que honrar a Dios por sobre todas las cosas, sin importarles que muchos de sus paisanos no crean en él. Entre estos caballeros teutónicos sobresalen aquellos que sostienen que las personas que marchan son inútiles subversivos, hijos de familias mal constituidas, comunistas y anarquistas; delincuentes, en suma, cuyo único y perentorio deseo es destruir al país, la propiedad y la libertad. Es decir, o se callan por las buenas o se los hace callar por las malas.&lt;br /&gt;Cada vez que el ciudadano de a pie es convocado a protestar, los talibanes se arman hasta los dientes de sus lugares comunes característicos y se visten con sus mejores trajes pretorianos. El propósito es vencer, aplastar. Demostrar convicción y fortaleza. Así pues, si los organizadores de las protestas bailan, los talibanes resaltan su falta de ritmo. Si cantan, insisten en su desafinación. Si los organizadores de las movilizaciones dicen “cien mil”, los talibanes afirman “diez mil”. Si aquellos dicen “éxito”, estos dicen “fracaso”.&lt;br /&gt;La segunda fuerza en pugna al interior del quinto gobierno de la Concertación es menos militante, menos talibán. Cuenta entre sus filas incluso a gente bien intencionada, honestos feligreses de alguna iglesia altruista. El ejercicio mayor dado a sus neuronas les permite acunar una duda razonable sobre las posibles consecuencias de sus actos. Si bien no están a la altura de un Hamlet, suelen captar, con cierto retardo, cuándo algo huele mal en Dinamarca. Los miembros de esta fuerza, en las actuales circunstancias, evidentemente que no se encuentran en la primera línea mediática. Son casi invisibles (o digamos, invisibilizados), aunque no así sus motivos para oponerse a la tentación de pulsar a fondo el botón rojo. &lt;br /&gt;Dos de sus motivos merecen ser destacados, por sus potenciales beneficios para el movimiento social. El primero, portador de una suerte de autocrítica básica y de largo alcance, podría ser resumido en la siguiente frase: “¿Y no seremos nosotros los que la estamos cagando?”; ¿Y no tendrán algo de razón, todos estos huevones que protestan?”. Como digo, una reflexión de largo alcance y que muy bien podría traer de la mano el alumbramiento temporal de la sabiduría en el palacio presidencial. &lt;br /&gt;El segundo motivo es más epidérmico, pero igualmente formidable. Y tiene relación, precisamente, con esta amarga sensación de percibirse agregando, por cada día que pasa, un gramo de nieve más a la gran bola compacta y congelada que ven descender desde la cima de la montaña. Una bola que a su juicio hay que detener, porque no sólo mandará al infierno a los hijos de Belcebú que se manifiestan con tambores y pitos en las calles, como piensan rabiosamente sus camaradas talibanes, sino que mandará, sin pasaje de vuelta, a todo el hermoso Chile al carajo.&lt;br /&gt;En conclusión, se trata de un dilema táctico y en ningún sentido, moral; porque si de algo carece tanto la oposición como el gobierno, es de la capacidad de discriminar entre el bien común y el interés personal.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-1039435117849356604?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/1039435117849356604/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=1039435117849356604&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/1039435117849356604'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/1039435117849356604'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2011/08/el-dilema-del-quinto-gobierno-de-la.html' title='El dilema del quinto gobierno de la Concertación'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-7718569294787437536</id><published>2011-07-07T12:11:00.007-04:00</published><updated>2011-07-07T12:30:06.585-04:00</updated><title type='text'>La Revolución Edípica</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;"Pero algunos príncipes seculares han tiránicamente invadido el dominio de muchos. Por lo tanto, cuando el poder de rebelión les asiste, estos muchos no están obligados a obedecerle"&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;                       &lt;blockquote&gt;Tomás de Aquino&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer fui a solidarizar con los alumnos en toma del jardín infantil Friedrich von Hayek de la comuna de La Pintana. Me recibieron con una lluvia de piedrazos, demostrando que estos peques son el sector más radicalizado del actual movimiento estudiantil. En el frontis del recinto hay una pancarta que revela claramente su motivación central: “Piko pa los adultos”. Previa realización de una ronda de preguntas, mediante la cual se descartó mi pertenencia a alguna iglesia, partido político, medio de comunicación y al Gope, me hicieron pasar al interior del establecimiento. Allí pude apreciar un orden en latencia de características impecables, un desorden constructivo que ya se lo quisiera cualquier liceo de excelencia. “En el principio fue el caos”, pensé. Con premura ejecutiva, fui llevado a continuación a una de las salas cunas. En el lugar, los peques habían organizado una mesa redonda, con leche y galletas, para que yo pudiera recabar su opinión acerca de los últimos acontecimientos. He aquí sus principales testimonios:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Justin, 3 años, 5 meses&lt;br /&gt;“Prefiero no abrir la boca, porque cada vez que lo hago me acusan de estar ideologizado e instrumentalizado por el sicoanalismo soviético internacional”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alondra, 4 años, 2 meses&lt;br /&gt;“Yo tuve la idea de rebelarme contra los adultos, cuando mi vieja continuó fumando y tomando durante el embarazo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Johan, 2 años, 11 meses&lt;br /&gt;“Aquí los padres y apoderados han brillado por su ausencia, y como el presidente de la República es como un padre y apoderado para Chile, lo único que queda es mandarlo a la chucha”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jenifer, 3 años, 8 meses&lt;br /&gt;“Hay que terminar con el binominalismo padre-madre, porque esa tranca nos ha fregado desde mucho antes de que fuéramos un proyecto equívoco en una mente impúber. Fíjese usted en la actual coyuntura, el tío Tatán nos quiere cagar igualito como nos cagó la tía Michelle”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alexis, 4 años, 7 meses&lt;br /&gt;“Estos huevones: los adultos, sin excepción, son una mierda”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Denisse, 1 año, 9 meses&lt;br /&gt;“Nosotros queremos darle una dirección de fondo al actual movimiento estudiantil. Radicalizar la lucha, porque no es cosa de platas más o platas menos. Tampoco de becas más o becas menos. Este es un problema estructural que se arrastra desde que Adán y Eva culiaron por primera vez a los ojos de Yaveh. Por lo tanto, todos los adultos valen callampa. La solución no pasa por estos huevones cobardes; pasa por nosotros”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Concluida la mesa redonda, en donde, como comprenderán, no me atreví a formular preguntas, me llevaron nuevamente a la puerta de entrada. Mientras transitaba por el patio, no pude dejar de pensar que "ser pendejo y no pasarse de la raya" es una contradicción en los términos. Y esbocé una sonrisa cómplice. Sin embargo, la última frase que le escuché a Denisse, la más politizada del grupo, me dejó un poco preocupado. Quizás estoy envejeciendo. “Ya van a ver en dos o tres años más, cuando incendiemos La Moneda y el Congreso y los sinvergüenzas que profitan allí vayan a golpear los cuarteles”, me gritó, cerrando la comunicación con un portazo. Como les dije, debo estar envejeciendo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-7718569294787437536?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/7718569294787437536/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=7718569294787437536&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/7718569294787437536'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/7718569294787437536'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2011/07/la-revolucion-edipica.html' title='La Revolución Edípica'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-1964151366612123626</id><published>2011-06-01T17:12:00.006-04:00</published><updated>2011-06-05T18:33:19.766-04:00</updated><title type='text'>Crítica de la razón anarquista</title><content type='html'>&lt;span style="font-style:italic;"&gt;"Grrr  grrrrr  grr  grrr  grrrrrrrrr  ggrrrrgr"&lt;/span&gt; :  Hulk&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay alumno que no haya vivido la siguiente contradicción. Según el calendario curricular, existe una asignatura de nombre tan amistoso como temido: filosofía. "¡Vaya, vaya!",  "¿Qué será esto de la filosofía?": Exclama y pregunta nuestro estudiante que apenas si frisa los 15 ó 16 años de edad. ¿Amor al saber?, acaso, o, ¿las ideas locas de viejos aburridos? Mientras el sol se ubica nuevamente sobre el horizonte, cientos de confusas interrogantes cruzan por su cerebro. Entremos pues, a la clase de filosofía. Ante nosotros un profesor universitario, un licenciado. Estamos expectantes frente a lo que pronto saldrá de su boca. De lo primero que habla es de Platón, de sus Diálogos y de un viejo inquisitivo llamado Sócrates. Luego hablará con seguridad, de los presocráticos, y de otro viejo, Heráclito, que apenas si alcanza a comprender y que por lo mismo —dice— sus contemporáneos apodaron  "el oscuro". Y así continuará, quizás con Parménides o Anaximandro. Todos griegos. Para concluir la mañana evocando a Aristóteles. ¿Esto es la filosofía?... La confirmación de un prejuicio: "las ideas locas de viejos aburridos". &lt;br /&gt;La enseñanza de la filosofía queda reducida así a la exposición de una Historia Oficial, a la descripción somera de sus principales sistemas, de la mano de sus más llamativos representantes. Cada alumno es evaluado por el conocimiento rígido que  haya podido lograr sobre esos sistemas. No por un ejercicio práctico y reflexivo de su propio pensamiento. Se evalúa su memoria, simplemente; su capacidad de asimilar fórmulas ajenas y de repetirlas como un loro. Pero nada de esto tiene que ver realmente con la filosofía. Muchos de los grandes filósofos lo han sabido siempre muy bien. Ella constituye, ante todo, una experiencia vital, un descubrimiento y un ejercicio, que puede extenderse desde la más temprana infancia hasta los últimos momentos de la vejez.&lt;br /&gt;En la actualidad, el anarquismo se encuentra frente a un desequilibrio de similares características. La mayor parte del conocimiento anarquista se concentra en el repaso histórico de una supuesta evolución, tanto global como regional, y en el dominio de las principales ideas de lo que podríamos denominar sus "padres fundadores": Proudhon, Kropotkin, Bakunin, Malatesta, etc. etc. Se es propiamente anarquista cuando se conocen de punta a cabo nombres, fechas y conceptos claves. Historia y Prehistoria. El anarquismo "autoconciente y explícito", el de "los jefes", y el anarquismo "instintivo e inconsciente", el de "la manada". Bajo este estrecho paraguas, de consecuencias previsiblemente nefastas, el remate viene dado por la repetición de argumentos abstractos y unilaterales, y por declaraciones estatutarias de principios, ritos y simbologías, que acaban adscribiendo al anarquismo dentro de los hegemónicos "pensamientos ideológicos". Nula diferencia con aquello que el anarquismo dice combatir.&lt;br /&gt;No quiero desmerecer el aporte intelectual y social de todos aquellos personajes, ni rebajar la nobleza intrínseca que pueda tener el anarquismo; pero a mi juicio, sobre todo en el último tiempo, no ha existido una mayor discusión, debate y profundización en materia de contenidos, salvo muy marginales excepciones; sino que tan solo un cúmulo de alabanzas fáciles y de descalificaciones sectarias. Repetición tras repetición. El tinte clasista, por ejemplo, militante, tal cual como se definió a fines del siglo XIX, continúa como una de sus marcas indelebles; así también la tendencia a privilegiar la transformación política y económica por sobre la cultural o integral. Es común escuchar distintas versiones de esa frase maleable, cara a Lenin: "sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario", como afirmando que todo debe pasar por un canon autorizado. En su fondo, como en todo pensamiento sistemático, se visualizan las típicas concepciones absolutas sobre la Verdad, la Justicia y la Libertad.&lt;br /&gt;Por lo regular, y a pesar de ser uno de sus conceptos angulares, la libertad en el anarquismo es entendida de una manera bastante ligera y formal; primordialmente como una libertad civil; en circunstancias de que sus implicancias pueden ir muchísimo más allá, en un sentido positivo como negativo. La libertad en el anarquismo debiera ser entendida primero como posibilidad, y tal cual como los taoístas conciben el Tao, aquello que está fuera de las palabras y de las definiciones. El Tao es algo que no se puede alcanzar para siempre o en su totalidad, y que cuando se pretende haberlo hecho ya deja de ser lo que es; ya no es el Tao. Sin embargo, su conquista momentánea, relativa, puede ser intuida y facilitada por distintos medios no prescriptivos, por caminos no impuestos.&lt;br /&gt;El anarquismo se asemeja más a un método variable que a un objetivo fijo. El fin no es organizar la sociedad según los "mandamientos" ácratas; sino según donde nos lleve la búsqueda constante e intransable de esa libertad inasible, tan cercana como lejana. Por lo tanto, a la hora de actuar, un anarquista no puede dejar de considerar ninguna opinión por absurda o inmoral que parezca; a la hora de pensar, ningún sistema puede quedar sin su revisión, hasta los más contradictorios y disparatados. "Comunidad de vida", sí; pero jamás "comunidad de ideas".&lt;br /&gt;En la Crítica de la razón dialéctica, Jean Paul Sartre manifiesta que el marxismo es la filosofía "insuperable" de nuestro tiempo y que "una vez que exista para todos un margen de libertad real, más allá de la producción de la vida, ocupará su lugar una filosofía de la libertad". Este filósofo agrega que no tenemos "ningún medio, ningún instrumento intelectual, ninguna experiencia concreta que nos permita concebir esta libertad ni esta filosofía". Yo no pienso así. Al contrario de lo que concluye Sartre, creo que sí contamos con esos instrumentos y con esas experiencias, pero ellas se encuentran bajo espesas capas de tierra que nosotros mismos nos hemos encargado de acrecentar. El anarquismo constituye, para mí, uno de los preludios de esa filosofía de la libertad. Un preludio, insisto, y no una cosa acabada; un espacio abierto, dinámico y crítico, en donde pueden confluir todos los pensamientos creativos; incluyente, y no excluyente; que no se afirma tanto en lo que &lt;span style="font-style:italic;"&gt;es&lt;/span&gt; o &lt;span style="font-style:italic;"&gt;parece ser&lt;/span&gt;, sino esencialmente en lo que &lt;span style="font-style:italic;"&gt;puede ser&lt;/span&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-1964151366612123626?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/1964151366612123626/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=1964151366612123626&amp;isPopup=true' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/1964151366612123626'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/1964151366612123626'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2011/06/critica-de-la-razon-anarquista.html' title='Crítica de la razón anarquista'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-6977243352649146951</id><published>2011-05-07T17:35:00.002-03:00</published><updated>2011-05-07T17:55:48.472-03:00</updated><title type='text'>Libertad y Poder</title><content type='html'>Con la idea de poder ocurre lo mismo que con la idea de propiedad. Aplicada tanto a las personas como a los espacios por donde éstas circulan, resulta nefasta. Implica negar al otro en cuanto sujeto para transformarlo en objeto. La circunstancia se convierte así, en una vulgar arena de lucha, abierta o sutil. La idea de poder suele estar integrada, silenciosamente, en una concepción ideológica que divide a la totalidad de los seres vivientes en superiores e inferiores. Y en donde los superiores tienen el derecho y la autoridad de manipular, dirigir y controlar a los inferiores. No hay nada que pruebe que hay seres humanos inferiores o superiores por naturaleza. Generalmente, la superioridad viene dada por la propia autoproclamación forzada que hace de ella él o los individuos que se creen superiores. Pueden existir diferencias físicas o mentales, pero ninguna que establezca el derecho de unos para &lt;span style="font-style:italic;"&gt;disponer&lt;/span&gt; de los otros. Un derecho así sólo puede ser establecido por la fuerza, por la tradición o por la manipulación.&lt;br /&gt;El poder es más que nada un principio de acción en el que se puede o no tener fe. Es un principio que, como cualquier otro, nos inoculan desde pequeños. Pero es más perjudicial que otros, por supuesto. Lo comprobamos por sus efectos prácticos. La idea de poder es una idea &lt;span style="font-style:italic;"&gt;excluyente&lt;/span&gt; que se opone radicalmente al principio de libertad, idea &lt;span style="font-style:italic;"&gt;incluyente&lt;/span&gt;. De ese modo, el poder es la opresión, la libertad es la expresión. Todo poder tiende a la uniformidad, no a la diversidad; no soporta la diversidad. Su estilo de relación es comúnmente asimétrica y unidireccional; nunca recíproca. Supone siempre alguien que manda y otro que obedece. Creer en un principio de libertad es mucho más beneficioso y productivo en términos sociales precisamente por sus efectos prácticos. Es una apuesta a la capacidades y posibilidades múltiples e infinitas del ser humano.&lt;br /&gt;Los que defienden explícita o implícitamente la idea de poder, en cualquiera de sus manifestaciones (económica, religiosa, social, cultural, educacional, sexual), están en el fondo contribuyendo a fomentar el miedo a la libertad. Perseguir poder significa competir; o sea: trabajar por ampliar el perímetro de mis privilegios y el de restringir indiferentemente el de los demás. La competencia es una relación destructiva en donde los sujetos buscan superarse unos a otros de distintas formas. Es una relación de anulación mutua, promotora de la hipocresía.&lt;br /&gt;Una &lt;a href="http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2009/01/comunidad-i.html"&gt;comunidad&lt;/a&gt; basada en la &lt;a href="http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2008/12/amistad-base-de-una-revolucin.html"&gt;amistad&lt;/a&gt; invalida la idea de poder y adopta la de libertad de manera natural. El poder aísla. Eso de "la unión hace la fuerza", es pura demagogia si no nos informa primero sobre el tipo de unión que se pretende, sobre los fines íntimos que se persiguen más allá de la inmediatez reivindicatoria. Una comunidad donde uno tenga poder sobre otro y donde uno crea que puede disponer del otro cuando él lo quiera, no es una comunidad sino un &lt;span style="font-style:italic;"&gt;reino&lt;/span&gt;. Existen muchos reinos en la actualidad,  aunque  con  ropajes  modernos: las empresas, las fábricas, las industrias, por ejemplo, son pequeños reinos en donde un grupo minoritario dispone de los esfuerzos de otro grupo mayor. En igual sentido funciona toda la burocracia del Estado y la mayoría de los grupos políticos. El poder &lt;span style="font-style:italic;"&gt;transforma&lt;/span&gt; al o a los que lo detentan, los convierte invariablemente en tiranos. Es casi imposible alterar una relación de poder (o con el Poder, entiéndase el gobierno de turno o el mismo Estado) porque la parte que lo ostenta no desea abandonarlo, no desea compartirlo. Un sujeto o un conglomerado con poder lleva una existencia de permanente temor a la alteración de su circunstancia por lo que se empecina en mantenerla siempre igual; o por el contrario, en acrecentar su poder. Es ultraconservador, reaccionario y manipulador casi por instinto.&lt;br /&gt;El intento social de traspasar una mayor capacidad de decisión a las organizaciones populares llamadas "de base", sean cuales sean (sin considerar a los partidos políticos), se entiende con el nombre de "poder popular". Es decir, que las decisiones más trascendentes de una sociedad sean tomadas por aquellos grupos y no sólo por las instituciones tradicionales comprendidas en la triple división: ejecutivo, legislativo y judicial. Para algunos este proceso apunta a "recuperar" lo que le pertenece al "pueblo" de manera inalienable. En esta perspectiva, la palabra "pueblo" es entendida sólo formalmente como "reunión de individuos", el que de acuerdo con su número representaría una presunta fuente originaria y legitimante de poder. Si bien el fondo de este intento de recuperación es loable, al conjugarlo con la idea de poder queda de todo punto infestado, envenenado, desnaturalizado. En suma, cualquier pretensión social, incluso la más humanitaria, al ser asociada con el concepto de poder, termina por ser absorbida y aniquilada. Es así como la libertad puede ser pensada incluso muy bellamente como una realidad metafísica que está mucho antes que el poder; pero al entrar éste en la escena concreta, al ponerse en juego, la libertad se pone inmediatamente a su servicio. Que cada organización actúe como un grupo de poder significa que serán grupos impedidos de reconocerse mutuamente, y que debido a ello, se encontrarán dentro de una relación insana de competencia, en donde cada uno querrá imponerse por sobre el otro. Conquistar poder es conquistar inseguridad, incentivar desconfianzas. Nada más. El fruto de su ejercicio más tradicional, el de la fuerza, es siempre el miedo; el de su ejercicio soterrado, la manipulación.&lt;br /&gt;Una sociedad basada en la coordinación de comunidades autónomas es una sociedad sin poder. Y una sociedad sin poder es una sociedad libre.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-6977243352649146951?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/6977243352649146951/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=6977243352649146951&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/6977243352649146951'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/6977243352649146951'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2011/05/libertad-y-poder.html' title='Libertad y Poder'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-5556818865220097147</id><published>2011-04-04T14:43:00.003-03:00</published><updated>2011-04-04T15:17:04.002-03:00</updated><title type='text'>Caminos de Autonomía</title><content type='html'>Dedicado a ese público fiel que me considera insufriblemente latero. Con amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los discursos críticos no integrales sobre el individuo y la sociedad tienden a centralizar cualquier posible camino de transformación global en el rutinariamente transitado ámbito de la actividad política, sea institucional o marginal. Pese a su aparente contundencia, pierden las múltiples dimensiones de las que está hecho el ser humano, deteniéndose en una o en dos, y haciendo de ellas el resumen de su personalidad. De ese modo, con un impecable y académico razonamiento, muy florido en citas, datos, y hechos "evidentes", apabullan al sujeto y lo reducen a algo así como a un mono dotado de palabra; los cuales, mientras no se "den cuenta" de su situación "real", mientras no adopten el camino que ellos llaman a adoptar, no tienen "salvación" ni esperanza posible.&lt;br /&gt;Esto sentado. Vamos a hacer lo mismo. Pero no con esa desfachatez retórica acostumbrada, y por supuesto, no perdiendo de vista que cualquier camino de transformación debe partir necesariamente de las múltiples dimensiones en las que se desenvuelve el individuo, y no limitarse sólo a una.&lt;br /&gt;Existen tres aspectos interrelacionados de la vida cotidiana que se encuentran en la base misma del "modo de ser", dependiente e inseguro, que se fomenta y propaga dentro de nuestra sociedad actual. Tres aspectos que tienen que ver directamente con la capacidad de acción y con el logro de la autonomía individual de cada sujeto. Cada uno de ellos se levanta como un obstáculo de proporciones insuperables que va liquidando poco a poco cualquier grado de resistencia, mermando nuestra imaginación, nuestra creatividad, y en definitiva, nuestra libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Primera Vía&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;El primero de ellos es el ya clásico aspecto relacionado con el dinero. De una sencilla convención voluntaria, de un simple medio para facilitar los intercambios, ha pasado a ser, en la sociedad capitalista, un símbolo de estatus, la "materialización" de la riqueza y una de las manifestaciones más inmediatas del Poder. Por lo tanto, la dependencia sensual y externa que origina, y la seguridad en el presente y en el futuro que otorga a quien lo posee, es entonces comprensible. También su "inmoralidad intrínseca" en el sentido de Aristóteles, o más bien dicho su "amoralidad". El dinero, independientemente de la "propaganda", crea necesidades subjetivas y objetivas que aumentan en la medida que aumenta su caudal, limitando las alternativas de acción extrasistémicas de los individuos, estén o no organizados. Sin embargo, no vamos a sostener la eliminación del dinero porque cualquier elemento que posea un valor social puede desempeñar ese papel. Frecuente es el hecho, recreado muy bien por la cinematografía, de que en todo campo de prisioneros, los cigarrillos, por ejemplo, cumplen aquella función casi de manera natural. Lo que queremos plantear es que su acumulación, su tenencia en cantidades abundantes por tiempos prolongados, determina en gran parte de los casos, caminos de acción no creativos, excluyentes, y puramente egoístas. Determina el nacimiento de sujetos duales, en los cuales la práctica se encuentra por completo desligada del discurso; o la escisión más regular, en donde su esfera de vida privada no tiene nada que ver con su esfera de vida pública. Un sujeto dual tiene la "exacta" percepción de que en la medida que se tiene mucho dinero, aumentan los derechos, dentro de una sociedad capitalista, y que debido a ello, se está en condiciones de exigir un trato diferente. En resumen, el que cuenta con mucho dinero sabe muy bien que puede hacer lo que quiera, hasta robar o cometer cualquier delito, porque, como tiene una de las llaves maestras del sistema, puede contratar abogados, sobornar jueces, corromper legisladores, publicar desmentidos, y en el improbable caso de que se le encuentre culpable, puede cumplir su condena en cárceles "cinco estrellas".&lt;br /&gt;Cuando no se tiene el dinero suficiente para cubrir necesidades mínimas el panorama cambia por completo. Dependiendo de una variedad de factores, personales y sociales, surgen, la mayor parte de las veces, otras alternativas de intercambio, que cuestionan sin proponérselo las raíces mismas del modelo económico. Es el caso del trueque o de las cooperativas de producción y consumo, que, sin ir más lejos, potencian el reconocimiento horizontal de sus agentes y la autonomía individual de los mismos. Las "ollas comunes" son una expresión muy parcial, pero bastante clara de lo anterior. El no tener dinero se transforma en una oportunidad para producir mecanismos internos de resistencia frente a la manipulación del consumo de la sociedad actual. Si esa oportunidad no es aprovechada ni experimentada en su profundidad, se caerá en el círculo vicioso de aquellos que pasan su existencia anhelando tener dinero para gastarlo en su exclusivo beneficio, o en el más despreciable círculo de aquellos "comprometidos socialmente" que tan pronto como los billetes danzan a su alrededor, abandonan sus compromisos o los readecuan a sus nuevas posiciones. &lt;br /&gt;Antes de que la sociedad capitalista se instalase en gloria y majestad en la casi totalidad del orbe, mucho antes incluso de que se uniformaran los medios de intercambio a través de la utilización de metales preciosos, tanto las personas como los grupos acudían y disponían del trueque para satisfacer sus necesidades. La producción no excedía los límites de un consumo medianamente "racional" o relativamente proporcional a las necesidades realmente existentes. Habían casos —revivenciados aún hoy por diferentes pueblos originarios—, en que el trueque estaba envuelto dentro de un aura ceremonial que abarcaba todos los aspectos de la vida del ser humano. Se intercambiaba de todo, servicios sexuales incluidos, pero no con un matiz comercial, sino enmarcado en un ambiente de respeto y libertad. Nada de esta riqueza espiritual, está presente cuando el dinero reina como único señor. En el trueque cada objeto tiene valor en cuanto vale para un Otro; no posee un valor estándar, no tiene un precio igual para todos. El valor, entonces, es variable y nace en el momento mismo del intercambio. A su vez, el trabajo empleado en la elaboración, o cosecha o búsqueda de cada objeto o producto no es un trabajo abstracto ni mecánico,  sino un trabajo concreto y creador. Un artesano intercambia una manta que él ha hecho, con sus propias manos, y en la cual se ha demorado determinado tiempo, por un kilo de tomates, otro de limones, etc., en fin, por verduras y frutas, que son el producto de las manos de un agricultor que está frente a él, y que él reconoce. &lt;br /&gt;Por otro lado, tenemos la realidad que surge de la asociación solidaria. Demás está hacer aquí la alabanza que la cooperativa se merece, tanto en su expresión tribal como gremial. Sólo decir que al momento mismo en que la cooperativa se hace dinámica e integral, cuando se convierte en comunidad, cuando conjuga en grados crecientes la producción, el consumo y la cohabitación, estamos frente a uno de los polos más sólidos de desarrollo extrasistémico. "Nada puede impedir a los consumidores unidos que trabajen para sí mismos con el auxilio de su crédito mutuo, que construyan fábricas, talleres, casas, que adquieran tierras; nada puede impedirlo, con tal de que lo quieran y empiecen a hacerlo", escribe Gustavo Landauer. Ese "quieran y empiecen a hacerlo", resulta fundamental, porque Landauer no está pensando en cualquier sujeto, sino en aquellos que están dotados de lo que él llama "espíritu", y que de acuerdo con lo que hasta aquí se ha expuesto, podría vincularse perfectamente a lo que yo llamo "individuo autónomo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Segunda Vía&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;El segundo aspecto de la vida cotidiana que tiene que ver con el logro de la autonomía, es el relacionado con los artefactos tecnológicos. La sociedad capitalista es una sociedad técnica, que duda cabe. Se nace dentro de un mundo rodeado de artefactos, dentro de un mundo prefabricado que llega a alterar las nociones básicas de tiempo y espacio. Cada uno se mueve en él, como si se tratase de su medio natural: auto, cocina, refrigerador, microhonda, radio, televisión, computador, celular. Sin embargo, en vez de que los artefactos sean prolongaciones instrumentales de la propia personalidad, como lo fueron en un principio para el hombre antiguo, es la personalidad la que se transforma en una prolongación instrumental del artefacto. Nos convertimos en sus servidores: tenemos que cuidarlos, reponerlos, y cuando ya no funcionan, cambiarlos por unos nuevos. Estos "objetos-vampiros", —recurriendo a una denominación muy certera utilizada por Sartre—, absorben sin parar la acción humana, alimentándose de su sangre y creando una verdadera simbiosis entre el hombre y la cosa. "Mientras el hombre se petrifica, la materia se anima", argumenta aquel filósofo. Puede resultar exagerado, y admito que algunos se lleven muy bien con la tecnología. Yo mismo recurro a ella por la rapidez y comodidad que ofrece. Pero considerémoslo del siguiente modo. La técnica es nuevamente otra manifestación del poder, y es precisamente éste el que inventa técnicas diversas para sostenerse, para demostrar que su mundo es la única realidad posible. &lt;br /&gt;¿Se puede hoy realizar una revolución, al estilo callejero, como la que propició la "comuna de París", o las copias fracasadas, llevadas a cabo aquí en Chile en 1851, por ejemplo? Rotundamente, no. Porque cada administración política cuenta con un sinnúmero de medios para sofocarlas. Hoy tienen que ser miles los movilizados, cientos los puntos de agitación; tienen que haber muertos y heridos por todas partes, amén de la calculada "indiferencia" de las Fuerzas Armadas, para que una administración cualquiera sea desestabilizada popularmente. De otra manera, cualquier "guerrillerismo" va directo a la perdición o al estancamiento (verbigracia las FARC o el EZLN). La técnica pues no es neutral. Gran parte de sus llamados "avances" han tenido su origen en la industria bélica y armamentista. Su carácter, no depende tanto de quién la use, como es frecuente afirmar, sino que en alguna medida lleva implícita una forma degradada de relación con el mundo, una relación de dependencia y sometimiento. ¿Qué pasa cuándo suena un teléfono? Se corre de inmediato, porque el sonido, insistente y repetitivo, exige que se conteste. ¿Qué pasa cuando uno circula por el centro de la ciudad? Si se tiene auto, se debe poco menos que luchar con decenas de otros automovilistas, pagar estacionamiento, y si no se cuenta con vehículo, se tiene que caminar por las veredas, cruzar por donde haya semáforos o por donde no hayan rejas, porque o si no te sacan un parte, etc. La técnica tiene sus grandes beneficiarios, y no es precisamente la gente común y corriente; son las transnacionales y los centros de poder. Ellos son quienes la financian, y sus empleados directos son quienes hacen sus alabanzas. El resto de la población obtiene beneficios secundarios, marginales; atractivos en una primera instancia, pero siempre con consecuencias negativas no previstas.&lt;br /&gt;Nuevamente no vamos a sostener nada parecido a la eliminación de la técnica, ni al aislamiento de ella. No vamos a proponer "la vuelta al mundo de las cavernas", como ya algunos se habrán imaginado. No. Sólo nos vamos a detener, una vez más, en el individuo, en su capacidad de decir no, sea fuera como dentro de una organización. Además, toda técnica, cuando nace de una necesidad local y concreta es positiva; cuando tenemos el control directo de su nacimiento y de su uso, y no se lo traspasamos a la industria con fines comerciales. La producción local de subsistencia, tanto individual como colectiva, potenciada por una técnica de similares características, es siempre más económica y humana que una producción en masa centralizada en las grandes industrias. Es sabido igualmente, que la energía solar, menos contaminante y menos dependiente, requiere también de artefactos específicos, aunque mínimos, para ser aprovechada y que la diferencia estriba en que su propagación no es completamente funcional a los intereses de las transnacionales.&lt;br /&gt;Todo pasa en consecuencia por una decisión personal, por el ejercicio de la voluntad, y obviamente, por la educación. Si queremos "estar ahí", en un momento dado, concentrados; si queremos "compartir" con el otro, si queremos "enseñar" mediante ejemplos, sobre todo a los niños, que nos observan en silencio, debemos entonces mantener  una distancia crítica de los artefactos tecnológicos. Apagar el televisor, la radio, el computador, el celular, y no sucumbir al exilio de la convivencia que provocan.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Tercera Vía&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;La tercera y última área íntimamente relacionada con el logro y ejercicio de la autonomía es el que tiene que ver con la salud y la alimentación. Muy raras veces la conquista de la libertad es apreciada bajo este prisma. Se pretende transformar un sistema, por ejemplo, sólo teniendo en cuenta la variable política o la variable económica; considerando a los individuos en su rol de "masa", traspasando su potencialidad al rebaño, puesto que es así como se "harían" las revoluciones. Pero no hay que ir a relegar demasiado lejos este acontecimiento. La liberación comienza en uno, en el cuidado de nuestro propio organismo y en el conocimiento de sus equilibrios internos. La salud es el fundamento de nuestra actividad diaria, la base no reconocida desde la cual proyectamos nuestros movimientos. Constituye la más clara posibilidad de vivir con intensidad nuestras emociones y de sacar partido de nuestras experiencias. Sin salud, disminuyen para el ser humano las alternativas de todo tipo. Se vuelve uno inseguro y dependiente, sin ánimo para resistir. La salud, por cierto, no debe entenderse tan sólo como la "ausencia" de enfermedad. La salud es también una forma de relación, una de las más primarias e importantes: la relación que tenemos con nosotros mismos. Reconozco que hay quienes pasan su vida fumando de todo o bebiendo de todo, y no desarrollan ninguna enfermedad inmediata. Se mantienen, aparentemente, saludables. Existen, por lo demás, casos de personas que llegan a vivir muchos años de esa forma. No lo niego. Pero qué es lo primordial que se desprende de aquí. Que esas dos actividades, despegadas del contexto de la "fiesta", terminan como una satisfacción momentánea, epidérmica y mezquina, sin trascendencia, e incluso hasta limitante, cuando pasan a constituirse en una especie de dependencia síquica y fisiológica de los sujetos. &lt;br /&gt;Pregunta. ¿Es nuestra sociedad saludable?, o mejor dicho, ¿promueve la salud como uno de sus objetivos centrales? Como en el tema de la ética, está claro que no. La salud, integralmente entendida, es un obstáculo para esta sociedad, es el germen de su destrucción. Por lo tanto, hay que eliminarla, acotarla, reorientarla, y hacerla funcional al sistema. Pero ¿será esto posible?, ¿será tan "así la cosa", cuando vemos los esfuerzos de la medicina, o de los organismos médicos internacionales, en contra de las grandes enfermedades?, ¿será posible, cuando son más que palmarios los esfuerzos de los diversos gobiernos en contra de la contaminación, del hambre, y del tráfico de estupefacientes? ¿Será posible? Por supuesto. Porque ninguno de esos "esfuerzos" cambia el panorama, ninguno altera el fondo del problema. Esos difundidos esfuerzos son únicamente paliativos, de origen demagógico y populista, con un nulo impacto real. La medicina occidental, a su vez, está al servicio de la tecnología, y ésta, como lo indicamos anteriormente, está al servicio del poder. Se comprende entonces cuál es su función en lo que respecta a la salud. Además, la medicina occidental, como muy bien lo señalan terapeutas orientales, sólo se preocupa de solucionar los síntomas más visibles y superficiales de una enfermedad, y es por sobre todo, alopática, es decir, que el empleo de medicamentos para superar una patología, producen a la larga el desarrollo de otra. ¡Y cómo podría ser de otro modo, si la enfermedad en el mundo capitalista produce millonarios ingresos!. Ahí tenemos a la industria farmacéutica, con transnacionales bioquímicas por doquier, que vuelven pastilla y jarabe todo lo que tocan. Pero el papel de "reinas de la noche" de toda esta locura está reservado sin duda al cáncer y al estrés depresivo, consecuencias fatales de quien está inserto, cual engranaje, en la gran maquinaria  moderna. La ignorancia y la estupidez son las formas clásicas que tiene la medicina para atacar a estos dos impredecibles toros. Como los "galenos" no tienen idea de lo qué es el cáncer, salvo lo que su delirante y analítica imaginación universitaria les dicta, vamos bombardeando el cuerpo con radioterapias, quimioterapias, extirpando un poquito por acá, cauterizando otro poquito por allá, a ver qué pasa; pimponeando al paciente de especialista en especialista. Resultado, una muerte más rápida o una dependencia absoluta más larga. Y, por supuesto, más dinero para los bolsillos sin fondo de los "delantales blancos". Para el estrés depresivo, en tanto, hay todo un arsenal de sedantes neurológicos, cada uno con un nombre más ridículo que el anterior, y con los cuales se podría llenar un par de páginas. Pero todos sin excepción, tienen el oscuro objetivo de dejarte más imbécil de lo que podrías llegar a ser de manera natural.&lt;br /&gt;La alimentación es uno de los elementos que influye más profundamente en un estado saludable. De lo que ingerimos depende nuestra capital capacidad de autorrenovación, o de "autopoiesis", que distingue a todo ser viviente. Pero, ¿cuál es la realidad de la alimentación en la sociedad capitalista? Un verdadero desastre. Su expresión más llamativa es la que tiene que ver con los expendios de la llamada comida "chatarra", ingrediente fundamental de las grandes compañías y corporaciones que manejan el comercio alimenticio de gran parte del planeta. No obstante, también hay otras expresiones, aparentemente más neutrales, como es el caso de los supermercados. ¿Qué encontramos en el supermercado? ¡Miles de productos! Cierto. Pero de los cuales un alto porcentaje es meramente artificial, víctima de la manipulación química o genética. Los alimentos industrializados, mantenidos en frío o en conserva para abolir con ello el factor estacional, han perdido buena parte de sus contenidos nutritivos, han perdido su color característico, su aroma acostumbrado y hasta su textura, por lo cual requieren el uso masivo de colorantes, saborizantes, antioxidantes, preservantes, etc., etc., muchos de los cuales tienen demostrables efectos cancerígenos. &lt;br /&gt;Desde pequeño a un niño se le condiciona, ya sea en la escuela, en la calle o en la casa, a consumir porquerías antinaturales en forma indiscriminada: chocolates, dulces, chicles, bebidas de fantasía, helados, cuya consecuencia más inmediata es la obesidad, el sobrepeso, o la destrucción de su dentadura con azúcares realmente mortales. Pero sin esto, los señores dentistas, otra gracia de la medicina occidental, no tendrían pega. Tampoco los industriales de los cepillos, de las pastas dentífricas, de los enjuagues bucales  o de los hilos dentales. Y esto sí que viene a ser resultado de una complicidad magistral a todo nivel, porque cuál es la manera más fácil de "ganarse" a un niño, o cómo lo mantienes "feliz", esto es, sin que te "moleste" su presencia y actividad. Por supuesto, no inventando con él un juego, no explicándole (porque los "niños son tontos"), sino que prendiéndole el televisor o comprándoles galletitas y otras leseras.&lt;br /&gt;No vamos a proponer aquí la adopción ni del ayuno, ni del vegetarianismo, ni del frugivorismo, aunque tengan mucho de positivo a la hora de hacer una comparación con la alimentación carnívora. Sólo un par de datos, que cualquier estudioso de esta materia maneja. Debido a que nuestros intestinos son más largos y rugosos que el de los animales propiamente  carnívoros, la carne que consumimos permanece mucho más tiempo dentro de ellos, pudiendo, al descomponerse, liberar toxinas que son perjudiciales tanto para el colon como para el hígado. La carne contiene además gran cantidad de urea, sustancia que sobrecarga el poder metabólico de las células renales, provocando a la larga, su acelerada destrucción. Basta con esto para nuestro propósito.&lt;br /&gt;Lo que en el fondo queremos proponer entonces, es algo muy simple. Intentar; sí, intentar —porque comprendemos el mundo en el que vivimos— volver a los productos que entrega la tierra y el mar, que presenten el mínimo de manipulación posible, disminuyendo al máximo los intermediarios. Reducir la preponderancia que en nuestra dieta pueda tener la chatarra que por todos lados nos rodea. Y, en fin, experimentar y descubrir el equilibrio que en este campo le pertenece a cada organismo. Se trata en síntesis, de conocernos, de mirarnos interiormente, de sentir lo que fluye a través de nosotros, qué es lo que queda, y qué es lo que sale; ser más observadores y no tan ilusos frente a lo que compramos para comer, porque de ello depende nuestra salud, y de nuestra salud, las posibilidades de transformación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Queda aún algo por decir. Las tres dimensiones humanas aquí abordadas se encuentran en estricta relación unas con otras, y que un cambio en el "modo de ser", no depende de si en una lo realizamos y en otra no. Debemos tratar de conquistar una autonomía integral, o por lo menos gradual; porque mediante ella lograremos deslegitimar las supuestas bondades del sistema y desestabilizarlo creativamente desde dentro, experimentando con satisfacción que cada día que pasa, es un día más de vida, y un día menos de muerte, arrebatado a sus instituciones.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-5556818865220097147?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/5556818865220097147/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=5556818865220097147&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/5556818865220097147'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/5556818865220097147'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2011/04/caminos-de-autonomia.html' title='Caminos de Autonomía'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-4161625926481274285</id><published>2011-03-02T15:44:00.007-03:00</published><updated>2011-03-02T17:15:52.568-03:00</updated><title type='text'>Diálogo</title><content type='html'>Homenaje a lo más hermoso de Sara Baartman&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde dos ideologías diferentes; desde dos concepciones de mundo distintas, no se llega a ningún punto de acuerdo. Se habla sin entenderse y sin comprender, salvo que uno de los que "conversan" termine cediendo; actitud que se adopta: o por cansancio o por un convencimiento pleno. Ambas cosas infructíferas. En el primer caso, sólo se logra desprecio, la reconfirmación negativa de la lejanía y de la desconfianza; en el segundo, a un discípulo, o sea a un esclavo mental.&lt;br /&gt;El recurso teórico más a la mano, en cualquier conversación, es el de "la objetividad" de los hechos. Pero la objetividad es simplemente un recurso de autoridad, para obligar a los demás, de manera indirecta, a interpretar los hechos como alguien en particular los interpreta. El pensamiento autoritario, en general, se apoya con frecuencia en esa pretendida "objetividad" para validarse, o en lo que podría denominarse "fundamentos externos" del conocimiento: autores de renombre histórico, teorías tradicionales, la edad o el currículum de los exponentes, datos y cifras, y cuando nada de esto funciona, en la fuerza. En el fondo, es un intento explícito de obligar a pensar la realidad, como alguien o un grupo determinado la piensa.&lt;br /&gt;Considerar lo "objetivo" como lo "cierto y verdadero" y lo "subjetivo" como una opinión particular e individual, tampoco parece muy adecuado. Lo objetivo puede ser tanto la creencia tradicional de una minoría, como aquello en lo que una mayoría relativa concuerda en un instante histórico determinado, pero no es por ello cierto ni mucho menos verdadero para todos siempre. La distinción objetivo-subjetivo es un dualismo hipotético que nace de una ideología racionalista-cientificista.&lt;br /&gt;Una concepción racional del mundo es con frecuencia sensualista en el sentido de que afirma la adquisición de sus conocimientos —casi en forma exclusiva— en los datos que le entregan los órganos de los sentidos, y cientificista ya que se basa en los instrumentos tecnológicos creados para potenciar aquellos. Aquí, tanto las experiencias como los hechos, son asumidos en su realidad aparente; pero son reacomodados de forma que sustenten esa interpretación; ya que, en el fondo, unas y otras, experiencias y hechos, no tienen nada que ver con las explicaciones que se dan sobre ellos. Es más, una interpretación racional puede llegar al extremo de prescindir de la experiencias y de los hechos para hacer inducciones o deducciones lógico-matemáticas que la ponen en contradicción con ella misma, inaugurando lo que podríamos denominar un nuevo idealismo de corte científico: verbigracia la teoría cuántica. En consecuencia, los límites del mundo de una concepción racional son los límites que se desprenden únicamente de los sentidos. Porque aún cuando nos basemos en un instrumento tecnológico, los datos que nos entregan son siempre interpretados por aquellos o reformulados matemáticamente. Tampoco debe desprenderse que lo mejor es lo opuesto: o sea, una concepción de mundo o ideología no-racional; puesto que gran parte de los enunciados de éstas, aún cuando su acento se encuentre más en la intuición que en los sentidos, son tributarios de ellos. Por otro lado, una intuición "original" es muchas veces transmitida de generación en generación, en forma de tradiciones y ritos, convirtiéndose en una especie de fundamento sagrado, rígido y estructurado, sin posibilidades de someterlo a la crítica.&lt;br /&gt;Se desprende entonces, de todo lo anterior, una imperiosa necesidad de diálogo para concordar en la mejor y más útil forma de interpretar los hechos y las experiencias, para conquistar de paso, una convivencia &lt;span style="font-style:italic;"&gt;en&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-style:italic;"&gt;para&lt;/span&gt; el respeto mutuo. Pero este diálogo no puede reducirse a aquella conversación que todos conocemos y que la mayoría establece de continuo, sino que constituye un inusual "acontecimiento" de la circunstancia, un "suceso" para el cual es necesario una disposición anímica compartida y singular: el diálogo como posibilidad de encuentro mutuo y de reconocimiento.&lt;br /&gt;Iniciar un intercambio de ideas con la certeza de que las mías son las únicas correctas es negarse de antemano a comprender y a entender a los otros. El Otro sólo se transforma —en términos gruesos— en un rival que hay que derrotar y someter. No hay diálogo, en el fondo; sino una conversación competitiva entre potenciales amos y potenciales esclavos. Este tipo de conversación es un subproducto del diálogo por el Poder, en el cual simplemente no nos escuchamos; en donde hablamos para convencer tanto al Otro como a uno mismo, pero no para entenderlo ni mucho menos para reconocerlo.&lt;br /&gt;Si nosotros partimos de una interpretación de la realidad en donde unos están equivocados y otros no, en donde unos serían los concientes y los que no están de acuerdo conmigo, los inconcientes; significa que no hemos abandonado los más obtusos lastres del dogmatismo. El asunto de fondo es bastante simple y por lo mismo difícil de aceptar en la práctica: todos los individuos pensamos de diferente forma y los hechos y las experiencias son interpretados, por consiguiente, de diferente forma, aún cuando nos consideremos insertos dentro de una comunidad cultural o ideológica específica y la aprobemos. En todas y cada una de las interpretaciones de la realidad están presentes una serie de condicionantes y de factores periódicos, individuales y sociales, que son imposibles de rescatar en un diálogo que sea por el Poder y que sólo son posibles de descubrir en un diálogo abierto y libre.&lt;br /&gt;Algunos sostienen con aterradora convicción que dos personas no podrán nunca comprender de la misma manera ciertas cosas por provenir de culturas o razas diferentes. Dicen, por ejemplo, "eso es algo que sólo un mapuche puede entender; si no eres mapuche no lo entenderás". Esto es aterrador, repito. Y por qué. Porque, sencillamente, se les puede devolver la mano y decirles de igual manera, "eso es algo que sólo un occidental puede entender; si no eres occidental no lo entenderás". Y ese "eso" puede ser muchas cosas; por lo que por medio de ello inválido cualquier crítica del mundo originario sobre la "occidentalidad". Es más, un cristiano o un musulmán podrían decirles a los que no creen en su Dios: "eso es algo que sólo un cristiano o un musulmán puede entender si no eres cristiano o musulmán no lo entenderás". Lo mismo un socialista científico o un economista neoliberal (de  hecho,  esto  es  lo que hacen siempre estos últimos al sacar a relucir sus estadísticas). Este estilo de argumentar es uno de los fundamentos más trágicos de la rigidez material y espiritual del ser humano. La negación de cualquier posibilidad de reconocimiento mutuo. La negación suprema de la movilidad y del cambio.&lt;br /&gt;Si una persona no entiende algo que supuestamente otra sí entiende, es debido más que nada a la diferencia en el desarrollo y despliegue de sus respectivas sensibilidades, un problema de responsabilidad social, pero sobre todo individual. Ahora, si alguien no puede hacer comprender a otro determinada cosa que le explica, el problema no está sólo en ese otro, sino también en aquel que trata de explicarla. La comprensión pues, depende de ambos términos: del que habla y del que escucha. Si yo no te puedo comprender, no sólo es un problema mío, es un problema de los dos. Y si renunciamos a la búsqueda de la comprensión, es que renunciamos a un encuentro mutuo.&lt;br /&gt;Uno de los miedos que está detrás de la búsqueda de un diálogo abierto y libre es que se pierdan las llamadas diferencias culturales, entendidas éstas como partes esenciales de una identidad, arraigadas en lo más profundo de nuestra existencia. En otros artículos he explicado por qué creo que las &lt;a href="http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2009/11/cultura.html"&gt;culturas&lt;/a&gt; son sistemas de creencias heredados; así como mi discrepancia con una concepción de &lt;a href="http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2009_01_01_archive.html"&gt;identidad&lt;/a&gt; estática e inmóvil. Además, pienso que un miedo semejante, en lo que se refiere al diálogo, es casi ridículo; ya que aquí apunto a dos personas concretas y cercanas, no apunto a culturas, ni a conglomerados sociales o colectivos políticos, mucho menos a individuos abstractos. &lt;br /&gt;Uno de los presupuestos básicos del diálogo aquí esbozado es la relativización de la mayor parte de nuestros conocimientos; es decir, adoptar la duda, la pregunta, como motor de la conversación. No defiendo, por supuesto, una duda a ultranza, vacía e inútil, que no conduciría sino a un cinismo nihilista, y luego, a la inacción y a la suspensión completa del juicio. Pero, si bien es loable tener algunas cosas claras, hoy existe, en ciertos ejemplos dignos del siquiatra, una extremada exageración de esa actitud. Hoy existen algo así como los "superclaros", aquellos sujetos cuyo discurso autosuficiente, cerrado, avasallador y atropellador, impide avanzar hacia cualquier tipo de reconocimiento, hacia cualquier tipo de confianza. La duda, en cambio, impone un límite saludable a nuestras convicciones, nos abre los oídos. La duda amable digo, y no la de la angustia, que es parte de otro cuento (metafísico) de escaso valor social. Me refiero aquí a aquella duda cuya aspiración es, en un primer momento, el logro de una acción conjunta que comprometa a todos por igual, respetando las diferencias de nuestras perspectivas; pero, que en un segundo momento, permita una mayor aproximación de esas diferencias en virtud del desarrollo de una perspectiva nueva y más abarcadora.&lt;br /&gt;En un diálogo por el Poder no se alcanza nunca el reconocimiento del Otro, porque el Otro, al verse disminuido al estado de oyente pasivo, esto es, de esclavo, no alcanza jamás el estado de sujeto. Ambos interlocutores no se encuentran a la misma altura existencial. En consecuencia, uno de los dos pasa a ser reconocido por un Otro que es "inferior" a él, por alguien que no ha alcanzado aún el estado de sujeto. Uno de los interlocutores es tan sólo la prolongación del otro. En definitiva, no hay reconocimiento mutuo. Se niega la posibilidad liberadora intrínseca a todo diálogo, porque se asumen roles, identidades, situaciones y categorías fijas.&lt;br /&gt;En un diálogo por el Poder se habla para reconocerse a sí mismo generalmente, y no para reconocer a los demás. Los que hablan, bajo este marco, no se dan cuenta de que utilizan al otro como un mero acantilado en el que rebotan sus dichos como si fueran un eco. Más que reflexionar, reaccionan. Más que escuchar lo que se dice, se preparan para agregar otros argumentos que reafirmen su propia opinión. Las palabras, en vez de transformarse en alimento compartido se convierten en escupos; el silencio, en tensión. Cada análisis que se postula pretende ser una explicación mínima, pero exhaustiva de los hechos y de las experiencias, cosa más que improbable. Aquí cada concepto trae de la mano otro y este otro, trae otros a su vez, y así sucesivamente. Es una conversación interminable, aburridora, bizantina.&lt;br /&gt;El diálogo por el Poder está inserto dentro de algo más global, cotidiano e igualmente odioso: la política por el Poder; el ejercicio manifiesto de la imposición. Sin duda habrá quienes no abandonarán el diálogo por el Poder por considerarlo plenamente legítimo o por ser algo que se desprende de aquella concepción política, también legítima a su juicio. En ese sentido, sería ingenuo pensar que quienes sostienen estas teorías prácticas vayan a adoptar el mecanismo opuesto tan sólo porque se les manifieste que puede ser beneficioso para todos. No, para aquellos, el que defiende una tesis como la que se describe no pasa de ser un "outsider" al que se le debe colgar todo un repertorio de descalificativos. &lt;br /&gt;Tanto el diálogo por el Poder como la política por el Poder son una preparación para la guerra, para el enfrentamiento criminal entre sus actores. Si bien el enfrentamiento puede llegar a ser fructífero; por ejemplo, cuando es atravesado por el deseo de alcanzar beneficios mutuos, pierde todo valor humano cuando sólo implica el deseo de imponer, de someter y de sacar un provecho unilateral.&lt;br /&gt;El diálogo es confiar en el otro y confiar en mí mismo; es hacer una donación de libertad, es un arriesgar la seguridad mental que me dan las doctrinas, la seguridad material que me dan las "posesiones" y las cosas. Después de todo lo cual es un surgir, paradójicamente, más libre y más seguro. Si no hay confianza pues, no hay diálogo. El diálogo es una forma de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;entrar&lt;/span&gt; en la personalidad del Otro y por medio de ello &lt;span style="font-style:italic;"&gt;entrar&lt;/span&gt; en mi propia personalidad. Es una forma de conocimiento y de autoconocimiento.&lt;br /&gt;El diálogo así entendido y practicado es educativo; no precisa de orden ni de un plan establecido, tampoco de conocimientos profundos, de preparación intelectual ni de seriedad, a veces ni siquiera de palabras; porque nuestros ánimos se tornan más abarcadores y comprensivos cuando confiamos en el Otro, cuando lo consideramos parte de nosotros; lo que dice es tan importante como el cómo lo dice. Sus silencios valen tanto como sus palabras. Puedo pasar así de una situación a otra, utilizar un método u otro, aceptar y rechazar todo lo que sea necesario de cualquier ideología, de cualquier concepción de mundo, para potenciar conjuntamente nuestras personalidades. Es conseguir la síntesis. (No confundir por favot con el desorden cotorréico que pasa de una cosa a otra simplemente porque no puede mantener la atención en un punto ni sacar ningún provecho de lo que se dice u omite; esto es, la degeneración del diálogo: hablar por hablar, otra manera de no escuchar ni de escucharse).&lt;br /&gt;La &lt;a href="http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2008/12/amistad-base-de-una-revolucin.html"&gt;Amistad&lt;/a&gt;, otro "acontecimiento" humano de ocurrencia remota, revela la posibilidad del diálogo. Ambas cosas se construyen. Se buscan o se encuentran. La Amistad en su más profundo sentido, es la conquista de la plena confianza en el Otro; esto es, saber y comprender, casi totalmente, lo que piensa, dice y hace. Es conquistar la transparencia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-4161625926481274285?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/4161625926481274285/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=4161625926481274285&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/4161625926481274285'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/4161625926481274285'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2011/03/dialogo.html' title='Diálogo'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-2676316834697555916</id><published>2011-01-17T17:43:00.003-03:00</published><updated>2011-02-10T11:12:10.931-03:00</updated><title type='text'>Y sin embargo... la vida</title><content type='html'>&lt;object width="320" height="266" class="BLOG_video_class" id="BLOG_video-cd905ca55c9cd82" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/get_player"&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF"&gt;&lt;param name="allowfullscreen" value="true"&gt;&lt;param name="flashvars" value="flvurl=http://v12.nonxt3.googlevideo.com/videoplayback?id%3D0cd905ca55c9cd82%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1330112934%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3D10B9B111B2FD4E55041E969FB60BA8FBA5558BE6.4EAF59A178DD90B4CFBB054615661B923F560619%26key%3Dck1&amp;amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3Dcd905ca55c9cd82%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3DpLryXXhwoPDKX2UqfozlBBWV-IY&amp;amp;autoplay=0&amp;amp;ps=blogger"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/get_player" type="application/x-shockwave-flash"width="320" height="266" bgcolor="#FFFFFF"flashvars="flvurl=http://v12.nonxt3.googlevideo.com/videoplayback?id%3D0cd905ca55c9cd82%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1330112934%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3D10B9B111B2FD4E55041E969FB60BA8FBA5558BE6.4EAF59A178DD90B4CFBB054615661B923F560619%26key%3Dck1&amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3Dcd905ca55c9cd82%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3DpLryXXhwoPDKX2UqfozlBBWV-IY&amp;autoplay=0&amp;ps=blogger"allowFullScreen="true" /&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos indiferenciamos en marzo, &lt;a href="http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2010_02_01_archive.html"&gt;selenitas&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-2676316834697555916?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/2676316834697555916/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=2676316834697555916&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/2676316834697555916'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/2676316834697555916'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2011/01/y-sin-embargo-la-vida.html' title='Y sin embargo... la vida'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-1538074828287158406</id><published>2010-12-15T14:25:00.002-03:00</published><updated>2010-12-15T14:55:44.047-03:00</updated><title type='text'>La más fría de las colmenas</title><content type='html'>(Ensayo de entomología social)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El estado está en todas partes y en ninguna. Pareciera ser una cosa intangible que flota en el ambiente y que impregna cada una de las circunstancias de la vida moderna. Nadie se escapa a sus controles. Nadie se escapa a sus imposiciones. El ciudadano común no lo puede aprehender en su totalidad, pero lo "siente" en cada uno de sus movimientos, en cada uno de sus actos. Y cuando se le hace visible, cuando se le hace concreto, la mayor parte de las veces, es para decirle qué hacer, y cómo hacerlo. Es el gran Demiurgo, un ente medio metafísico, medio real, que fabrica y ordena la sociedad, sin ni siquiera necesitar a sus componentes. &lt;br /&gt;Aunque está sensación de omnipotencia y de omnipresencia del estado pareciera multiplicarse silenciosamente en todos los espíritus, creemos que son posibles otras formas de organización social, política y económica que pueden llegar a prescindir, o por lo menos reducir, su conservadora y coercitiva existencia.&lt;br /&gt;En principio debemos despejar un miedo recurrente. Gran número de personas piensan que el declararse enemigo del estado significa declararse enemigo de todo lo que ven a diario, de todos los gustos y preferencias, inclusive. Se imaginan algo así como una casa vacía, sin ningún mueble ni ventana, en donde todos podrían hacer lo que quisieran. Pero se trata de un prejuicio, del típico prejuicio que la ideología del status quo se encarga de transmitir a diario a través de sus medios de comunicación y de sus instituciones educativas. Lo único que afirmamos al declararnos enemigos del estado es que es posible que la sociedad —y el ser humano dentro de ella— se autorregulen cooperativamente, mediante organizaciones diversas, sin la necesidad de superórganos administrativos que los delimiten, en los que una minoría termina siempre beneficiándose de la mayoría.&lt;br /&gt;El estado es un sistema de cohesión impositivo compuesto por dos partes esenciales: una material y otra ideológica. Por un lado tenemos una serie de instituciones que se desenvuelven dentro de un marco legal autogenerado por ellas mismas (las archiconocidas "Constituciones", el "Derecho"). Mientras que por otro, tenemos a una serie de preceptos arbitrarios, morales y sociales, que se traducen en una herencia de tradiciones y costumbres incuestionables (el famoso "vínculo con el pasado"). Por lo regular, el estado se hace concreto por medio de instituciones que asumen su abstracta representatividad, principalmente el gobierno, las fuerzas armadas o la burocracia en su conjunto. Ninguna de estas instituciones justifica positivamente su existencia por su radical improductividad, por supuesto. Pero, más allá de lo concreto, en un sentido amplio y formal, el estado está compuesto también por otras instituciones que se reproducen y sobreviven bajo su amparo, aunque con frecuencia no lo quieran reconocer (iglesias, universidades, empresas "privadas"). La totalidad de ellas está dirigida por una casta específica de personas que reciben el rimbombante título de "autoridades", cuya primera y más notoria de sus características es que todas sin excepción concentran algún tipo de poder: económico, militar, político, intelectual o religioso. En un sentido extremo, cada funcionario del estado, sobre todo los que se hallan en la cumbre de su pirámide (presidente de la república, parlamentarios, almirantes y generales, ejecutivos de empresas "públicas", etc.), recibe un sueldo millonario tan sólo por preocuparse de cifras y de estadísticas, tan sólo por dar órdenes detrás de un escritorio. Es comprensible pues, que sea este tipo de sujeto, precisamente, el que más ansía o defienda la permanencia del estado; ahora último sobre todo, con ese absurdo eufemismo de la "modernización de la función estatal".&lt;br /&gt;Especialmente cuestionable dentro de la "teoría" del estado es la inevitable práctica de la centralización. El estado es concebido como el planificador por excelencia, grande o pequeño, el cual debe controlar y supervisar áreas sensibles de la vida económica y social. El estado se transforma aquí en depositario y fuente de Poder. Y es por eso que muchos "revolucionarios" (y los que no lo son para nada), se planteen la conquista del Poder como la conquista del estado. O sea un paso más dentro de una estrategia política destinada a establecer algo así como la dictadura de una minoría. &lt;br /&gt;Algunos afirman que la no existencia del estado —en su aspecto concreto señalado más arriba— determinaría la falta de mecanismos más o menos consensuados para resolver conflictos (todo el tema jurídico y legal por ejemplo), trasladando con ello, el centro de la discusión. Es decir, el problema de fondo no sería la existencia o no del estado, sino la naturaleza del ser humano. Según ellos, los seres humanos necesitan de aquellos mecanismos, o sea del estado; porque jamás —ni siquiera a nivel interpersonal—, encontrarán la forma perfecta de convivencia. Es posible. No creemos en nada parecido a "la bondad natural del hombre". No obstante, podemos igualmente afirmar que esa forma de ser de los individuos, esos potenciales conflictos en sus relaciones, son precisamente producto de los mecanismos que imponen las estructuras dentro de las cuales nacen y se desarrollan. Y que por lo tanto, es necesario suprimirlas o, al menos, avanzar en su profunda transformación. De manera aparentemente más acabada, se argumenta también que "el estado debe asumir funciones de regulación, de fijación de reglas, de provisión de marcos estables para la actividad de los agentes económicos, garantizando y organizando la cohesión social". Detrás de este argumento se esconde sin duda esa inveterada tendencia a la superpersonalización del estado. La añeja teoría contractualista, abogadil y empresarial, del Leviathán de Thomas Hobbes; aunque, por supuesto, modernizada y actualizada. Las personas para Hobbes no pueden convivir nunca en paz porque, según él, "el hombre es un lobo para el hombre". En la época actual, en la era de la globalización, en cambio, es el Mercado (otra superpersonalización) el que, dejado a su arbitrio, representa un peligro para la población, por lo que un homólogo semejante (el estado) debe controlarlo y domesticarlo "en favor de la ciudadanía".&lt;br /&gt;Pese a que en el presente se avanza con tranco firme hacia la construcción de un virtual estado mundial que poco a poco va absorbiendo a los estados nacionales convirtiéndolos en una especie de gerencias regionales, no es descabellado oponernos a él. Creo incluso que tener ese objetivo es más necesario hoy, como norte de nuestras acciones y, en especial, como norte de nuestros anhelos. Veamos sucintamente por qué.&lt;br /&gt;Una sociedad autorregulada, esto es sin estado; es una sociedad en la que existe un alto grado de organización. A su vez, las instituciones que forman esa sociedad no se superponen estáticamente sobre ella, sino que son concebidas tal como si fueran instrumentos de servicio público. Instrumentos que durante cierta cantidad de  tiempo quedan en manos de grupos particulares, con determinadas capacidades, y cuya acción está bajo la fiscalización de la sociedad completa. No quiero decir con esto que todos los ciudadanos participen en todas las decisiones que les afectan; lo que es prácticamente imposible y quizás indeseable. Sino que al existir mayores grados de organización y mayor acceso y disposición de información, se produce una delegación de funciones más vinculante, más cercana, que posibilita una verdadera y más consistente representatividad; una alternancia y rotación obligada en las funciones directivas; y no un "apernamiento", o anquilosamiento en las mismas, como la que ofrece hoy el estado en todos sus niveles. Los avances tecnológicos sin duda que potencian cada día más dicha alternativa.&lt;br /&gt;Una última reflexión. Cuando uno habla sobre la superación del estado, la pregunta que regularmente surge es: ¿qué debemos entonces hacer para llegar a este fin?; "¿Qué hacer?" pregunta el viejo borrego político esperando que sus fórmulas de vida heredadas les sean sustituidas por otras nuevas... Detenerse a responder esta pregunta es algo tedioso, porque constituye con frecuencia una petición ideológica, cuyo objetivo es obtener un argumento que refutar. Por otro lado, si más de alguno de los altamente adoctrinados tecnócratas del estado se permitiera pensar —porque ni siquiera esto se permiten— en la posibilidad de sustituir el estado o de minimizarlo, en verdadero beneficio de la autonomía comunitaria y no sólo de una oligarquía económica, darían sin duda con la solución. Sin embargo, por dar una idea, suscribo que algo así se logrará globalmente por medio de un largo proceso en el que se alternará necesariamente la turbulencia revolucionaria con la reforma gradual. Pese al tenor vacío de esta profecía, creo que hoy a nivel sectorial y local podemos muy bien suprimir gran parte de la influencia negativa del estado; marginarnos de él. Es sin duda una decisión que conlleva un gran sacrificio y que, por lo mismo, no podemos hacer efectiva cada uno por sí solo. Se trata en consecuencia de una decisión grupal y organizada. Es esperable que la multiplicación de iniciativas de este tipo, y su reproducción paulatina a gran escala, den inicio a una nueva etapa histórica de la humanidad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-1538074828287158406?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/1538074828287158406/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=1538074828287158406&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/1538074828287158406'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/1538074828287158406'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2010/12/la-mas-fria-de-las-colmenas.html' title='La más fría de las colmenas'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-1021821877069412654</id><published>2010-11-13T19:05:00.003-03:00</published><updated>2010-11-13T19:37:23.297-03:00</updated><title type='text'>Contra la Conducción</title><content type='html'>(Proclama para automovilistas sin vehículo)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si yo estoy convencido, por mi propia experiencia y trabajo reflexivo, de que no vivo en “el único mundo posible” y que para cambiar nuestra suerte en él, es necesaria la transformación radical y profunda de la estructura económica, política y cultural de la sociedad, no necesitamos que nadie nos dirija en el logro de ese objetivo. Tampoco necesitamos que nadie nos dicte cuáles son los métodos que debemos adoptar para lograrlo. No precisamos ni siquiera de una “plataforma de lucha”. Tan sólo necesitamos de voluntad, de decisión y de acción, según los preceptos establecidos por una &lt;a href="http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2010_06_01_archive.html"&gt;rebelión inteligente&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Es falso por igual que me deba autoimponer la necesidad de elaborar, por mí mismo o en conjunto con otros, un proyecto global superestructurado para estimular a los demás a actuar masivamente. Esa “necesidad de proyecto” muchas veces no hace más que paralizar o retrasar nuestra decisión y acción. Con ello  incluso, más que lograr esa claridad que tanto se dice perseguir, se cae en la peor de las confusiones, convirtiéndonos en  “renovados” tecnócratas. Como es imposible dar respuestas a todas las cosas antes de que tengamos que enfrentarlas, esos proyectos, en el fondo, son idealismo puro puesto que teorizan sobre cosas que no son aún. Aquella necesidad disfraza igualmente el mayoritario y casi unánime convencimiento que padece la humanidad actual: “Como éste es el único mundo posible, no nos queda más que tratar de acomodarnos en él para recibir así algunas de sus migajas”.&lt;br /&gt;Aquellos que creen en la conducción son precisamente aquellos que quieren conducir y dirigir los procesos (mejor dicho a la gente) por el camino que ellos consideran correcto. Son los que se quieren imponer, los que quieren dictar normas. Del concepto de conducción nace el concepto de vanguardia: o sea, los conductores profesionales, los líderes naturales. Y de éste nace el concepto de dictadura. Ese es el fin último que persigue la conducción. Obviamente se trata de la dictadura de los “hombres buenos”, de los “concientes”, de los que “saben” (más que yo y que tú), lo que es bueno para todos nosotros; pero dictadura al fin.&lt;br /&gt;Los que están persuadidos de esta idea generalmente crean una “cultura de la conducción”. Esta cultura nos dice que los verdaderos cambios no son posibles mientras no haya alguien o un grupo que los anuncie y los encabece, de modo que el movimiento social no se desparrame en agitaciones multitudinarias y en choques subversivos. Esta cultura cree en la conquista del poder mediante la llamada “irrupción de las masas”. Para el conductor (Führer, en alemán), las masas son su rebaño, el ganado que ejecuta, pero que jamás piensa. El ideal aquí es la conquista pacífica del poder, la “entronización” de los conductores por la presión del pueblo. Pero lo real es lo contrario, la lucha a muerte por el poder entre grupos que se lo disputan. &lt;br /&gt;La cultura de la conducción supone la existencia de dos etapas esenciales en la vida política: la de la construcción, y la de la conducción propiamente tal. Una vez terminado el primero (algo sobre lo cual existe con frecuencia opiniones divididas) sobreviene el segundo. Los sucesos chilenos entre los años  1970  y  1973 son vistos por muchos por medio de este estrecho análisis. Yo sostengo, en cambio, que cualquiera creencia política que piense que la construcción es un proceso que se acaba, es una creencia despreciable y mediocre. Abandonar la construcción, el impulso vital de reconstitución creativa y constante, es como firmar el decreto de muerte de toda liberación.&lt;br /&gt;No digo que mediante un “proceso revolucionario conducido” no se conquisten transformaciones importantes. De hecho hay ejemplos históricos que nos demuestran esa posibilidad. Pero esos mismos ejemplos nos sirven para demostrar el fracaso esencial (ya que no material) de cada uno de esos procesos. La revolución francesa termina con  un emperador, la revolución bolchevique con la burocracia soviética, la revolución china con un esperpento confuciano, marxista y neoliberal... mejor dejémoslo hasta ahí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-1021821877069412654?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/1021821877069412654/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=1021821877069412654&amp;isPopup=true' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/1021821877069412654'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/1021821877069412654'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2010/11/contra-la-conduccion.html' title='Contra la Conducción'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-8541503763582548332</id><published>2010-10-13T12:16:00.003-03:00</published><updated>2010-10-13T12:35:12.584-03:00</updated><title type='text'>El Arte de la Convivencia</title><content type='html'>(Tesis para optar al título de asesor alienígena, con mención en acoplamientos estructurales triple X)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida de un individuo en sociedad transcurre a través de la alternancia de una serie de círculos concéntricos en donde el punto de partida es, con frecuencia, el mismo individuo. Algunos autores los denominan "micromundos" y a las diferentes conductas que en cada uno de ellos adoptamos reiteradamente, "microidentidades". Los círculos se superponen entre sí y los límites entre uno y otro son muy difusos, aunque no inexistentes; correspondiendo tanto a un espacio material, como a un espacio sicológico.&lt;br /&gt;La convivencia se despliega en todos aquellos círculos, en los cuales podríamos descomponer la sociedad; pero donde cobra mayor relevancia es en aquel espacio en el que hemos decidido entrar  de una manera relativamente libre y en el que por lo mismo hemos decidido transitar de una manera relativamente regular. Es posible que pensemos que existen muchos espacios así. Sin embargo, el espacio al que hago referencia es al que tiene relación con el círculo más inmediato que podamos considerar, el que viene después de la propia intimidad. Digo que aquí la convivencia cobra mayor relevancia porque se transforma en una escuela, en un punto de partida para la ética.&lt;br /&gt;Considero que mientras más amplio sea el perímetro de este primer círculo, la convivencia se disuelve en una marea de rutinas, de costumbres, de convenciones, que se adoptan de una manera mecánica y casi sin reflexión. El individuo va perdiendo poco a poco contacto con sus experiencias más concretas, no las saborea ni las evalúa, salvo cuando se producen "quiebres" significativos o "situaciones límites". En una palabra, se "es" y se "actúa", la mayor parte de las veces, de una manera absolutamente convencional, rayana en la "inconciencia". Lo cual, sin embargo, no es del todo "malo", porque pedirle a un individuo que dirija su atención y se concentre en cada acto que realiza, incluso en los más innocuos, como el de levantarse o el de caminar cuando se traslada hacia su trabajo, lo haría presa de una sobrecarga emocional que lo desviaría de sus propósitos posteriores. Por lo tanto, la conducta de las personas en cada uno de esos círculos está cruzada por una nebulosa gama, cuya presencia hace muy complejo, aunque no imposible, el pronunciarse en términos de su bondad o maldad "intrínsecos". &lt;br /&gt;Los grandes sistemas de ética no lo creen así por cierto; desgraciada certeza, cuya negativa influencia sufre el grueso de la gente. Para todos ellos, por definición, existe un fundamento moral y una jerarquía de conductas que nos permitirían juzgar inmediatamente el proceder de todo ser humano. No obstante, y para recurrir sólo a una de sus fisuras, estos sistemas éticos se abstraen de la circunstancia y de la historia particular de cada sujeto por lo que resultan claramente insuficientes a la hora de juzgar una conducta específica en un momento dado. Pretender que no es así, es transformar a sus fundamentos, llámese Dios, Naturaleza, Sociedad, Valores, y a sus  "generalizaciones" en algo absoluto y objetivo, desembocando inevitablemente en una negación completa de la libertad, y arribando de paso, a un totalitarismo moral. Además todo sistema ético que promueva la actividad con vistas al cumplimiento de un fin abstracto exterior a la circunstancia es hipócrita e inauténtico, porque las acciones se harían siempre por una especie de recompensa o por un cobarde temor a un posible castigo.&lt;br /&gt;En la convivencia que me interesa resaltar aquí es necesario obviar estas discusiones que son fuente de polémicas y de debates diversos, algunos muy profundos, pero que resultan bastante improductivos por la intolerancia desde la cual se originan. Sólo dejo sentado el temerario planteamiento que más allá de los espacios y círculos inmediatos, podemos hacer lo que queramos, ojalá de la manera más independiente posible, responsabilizándonos por supuesto de las consecuencias de nuestras acciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si yo he decidido entrar libremente y transitar con cierta regularidad por un espacio, debo trabajar una convivencia con aquellos que han tomado la misma decisión que yo. Mi disposición anímica debe necesariamente cambiar. En cuanto me pongo en relación con el otro, no puedo seguir siendo el mismo, sencillamente. No puedo aquí conducirme de forma mecánica o desconectarme de las situaciones concretas que se generan a cada paso dado. Es primordial que, por así decirlo: "esté ahí", atento a lo que ocurre. Porque si no es así, la convivencia que tengo más a la mano, será igualmente víctima de la convención y de la rutina, de los "lugares comunes"; esto es, un camino indiferente, de constante enfrentamiento, abierto a su degeneración y a su posible disolución. Es más, si no trabajamos una convivencia, relativizando nuestro propio interés, readecuando nuestro egoísmo y nuestros íntimos deseos, caeremos en inevitables dicotomías como, por ejemplo, la del "sirviente" y del "servido". O sea, un sujeto o grupo de sujetos que se especializan en "servir", en hacer de todo para todos, y otro sujeto o grupo de sujetos que se especializan en "ser servidos", en no hacer nada. O la  también frecuente dicotomía del "proveedor" y del "proveído". O sea, un sujeto que se autodefine por el "dar", por lo general dinero, y otro que se autodefine por el "recibir". Otras dicotomías recurrentes son la del "cazador" y el "cazado"; la del "educador" y el "educado"; la del "conciente" y el "inconciente", etc. De esa manera, se concluye asumiendo roles e identidades estáticas no intercambiables, cada una con una secuencia de deberes y de derechos intransferibles. Pueden existir casos en que una convivencia de esta naturaleza resulte satisfactoria para los sujetos que la han convenido, (la mujer maltratada que no denuncia ni se rebela contra su maltrato, sin ir más lejos); pero yo creo que eso es aceptar un camino de mutua destrucción, un camino en contra de la vida, en contra de la libertad, un camino de víctimas y victimarios, reproductor de las condiciones sociales actualmente existentes, odioso y repulsivo.&lt;br /&gt;Trabajar la convivencia significa buscar olvidarse de todo eso, de deberes y derechos preestablecidos; para intentar generarlos en conjunto desde la convivencia misma. Se trata de trabajar para establecer un modo de vida que les convenga  a todos quienes han decidido compartir el espacio común más inmediato con el fin de repotenciarse mutuamente en cada circunstancia. Un factor fundamental para ello es el descubrimiento y práctica de la empatía, tal cual como la consagra la denominada "regla de oro", quizás la única prescripción más o menos recurrente de la historia de la ética: "No hagas a otro lo que no quieres que te hagan a ti". La empatía implica ponerse en el lugar del otro, considerarlo y reconocerlo; práctica que al ser ejercida recíprocamente garantiza sin duda el respeto y la felicidad. Lo anterior no quiere decir por supuesto que los conflictos serán del todo superados; al contrario, posibilita el logro de la capacidad de explicitarlos y no de esconderlos ni de disimularlos, actitudes tal vez mucho más perjudiciales. Enunciar una crítica como si se tratara de un elogio y percibirla igualmente. Es decir, tener la capacidad de emitir y de recepcionar creativamente un conflicto. "Yo acepto problemas, si me traen soluciones" afirmaba un viejo profesor. En última instancia, es preciso manifestar que si bien la convivencia aquí descrita plantea en su interior compromisos de continuo; no es ella en sí misma un compromiso. Quiero decir con esto que una convivencia derivada de un compromiso previamente establecido, tal como lo hace una pareja de "enamorados" cualquiera, se asemeja más a una cárcel que a una fuente de crecimiento mutuo; repleta de convencionalismos e inseguridades. Trabajar la convivencia, en cambio, supone tener, no sé si positiva o negativamente, madera tanto de artista como de aprendiz. Poseer una reserva de libertad impredecible e imprescriptible, siempre lista a ser utilizada, y frente a la cual no cabe sino, el silencio.&lt;br /&gt;Por todo lo aquí descrito, es por lo que la práctica de la convivencia se erige en un ejercicio, convirtiéndose en una verdadera escuela de ética; de capital trascendencia en cualquier relación directa que lleguemos a establecer, sobre todo, con los niños. En la medida que sus vivencias sean interiorizadas, los beneficios que se puedan desprender de este círculo más inmediato, podrán ser extendidos y proyectados en los otros círculos casi sin querer.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-8541503763582548332?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/8541503763582548332/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=8541503763582548332&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/8541503763582548332'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/8541503763582548332'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2010/10/el-arte-de-la-convivencia.html' title='El Arte de la Convivencia'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-1800573112115308911</id><published>2010-09-06T13:01:00.002-04:00</published><updated>2010-09-06T13:05:31.396-04:00</updated><title type='text'>Contribución teórica a la alegría que despierta la celebración del Bicentenario de la Independencia de Chile, en Chile</title><content type='html'>Para muchos, nación y patria son dos conceptos prácticamente intocables. Al dotarlos de una esencia muy cercana al culto, discutir acerca de ellos es casi como una falta de respeto. Ambos conceptos adquieren un valor sólo comparativamente, en cuanto se oponen a todo lo que difiere de ellos. Sólo pueden perfilarse en virtud de una negación sistemática, manifiesta o no. Todo lo demás resulta ser “inesencial”, pura resistencia, ante lo cual cabe únicamente el rechazo o la apatía. Son la afirmación impermeable de una historia, de un sentido y de un proyecto.&lt;br /&gt;Los conceptos de nación y patria adquirieron importancia recién entrado el siglo XVII, como parte del discurso político que acompañó la formación de los primeros estados europeos. Todo el período anterior, o sea el comprendido entre los años 5000 a.c. y 1700 d.c., tanto en Oriente como en Occidente, el sentimiento general habría sido más bien cosmopolita, de un localismo interdependiente, que aunque a veces se vio enfrentado o soportó sobre sí el peso de algunos imperios, sus diferencias no fueron suprimidas ni perseguidas, sino que acotadas administrativamente bajo un poder central. &lt;br /&gt;A finales de siglo XVIII, las ideas de nación y patria adquirieron un mayor auge, pasando a ser incluso el motor de muchos procesos de emancipación social. Baste recordar, por ejemplo, las cruzadas independentistas de las colonias españolas en Latinoamérica, cuyo discurso patriótico-nacional sólo sirvió para reemplazar un poder central foráneo por uno criollo, legitimando de paso a la minoría oligárquica que lo ejercía. En este sentido, de nación a patria, y de patria a estado, no hay más que un paso; al punto de que los tres términos casi se confunden en el uso y pensamiento corriente. &lt;br /&gt;Hoy, por desgracia, las ideas de nación y de patria se encuentran, por decirlo de alguna manera, dentro de la categoría de mitos; cercanas al culto como se señaló más arriba. Cada grupo humano en su evolución produce mitos con el fin de mantener su cohesión en el tiempo. No importa mayormente si son o no verdaderos; porque su función no es histórica ni explicativa, sino que es cultural. Se trata por lo regular de relatos poéticos que narran el origen de los primeros antepasados, asociándolos muchas veces a potencias divinas. Pues bien, nación y patria son dos mitos por el estilo, nada de poéticos por cierto, que se sobreponen a esos otros con una función más específica, con una función exclusivamente política. Nación y patria llegan a adquirir así una dimensión de índole teocrática, piedra angular de una nueva religión, natural y laica, que cuenta con sus fieles, y también con sus herejes. Es una cuestión de fe. &lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;Ilusiones “necesarias”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Respecto al concepto mismo de patria no veo ningún argumento decente que lo sostenga. Nada más veo invenciones ridículas y relatos infantiles; símbolos militaristas, destructivos y criminales, que se le imponen acríticamente a todas las personas desde pequeñas con el objetivo de mantenerlas a raya. La bandera, los himnos, las efemérides, los héroes, la historia oficial, y cuanto delirio más se ha inventado por ahí, son el refugio conservador de los ancianos con poder, en contra de la libertad de niños y jóvenes; ¿o es que alguna vez, en una guerra, han combatido esos viejos? Claro que no. La patria resume todo lo que puede haber de nefasto en la idolatría, el non plus ultra de lo irracional. La patria es el dios cruel al que de cuando en cuando hay que ofrecerle sacrificios, sin preguntas ni explicaciones, porque así lo mandan los libros sagrados (la Constitución y las leyes) y sus sacerdotes (los burócratas políticos y militares). Patriotismo, es en síntesis, lealtad fanática a un estado y a sus instituciones. &lt;br /&gt;El concepto de nación, en cambio, es muchísimo más espinoso y por lo mismo, más interesante. Según un buen número de personas, su contenido no vendría a ser una abstracción colectivista que pretende uniformar arbitrariamente a determinadas comunidades; sino que, por el contrario, se trataría de un concepto objetivo, de manifestaciones visibles y concretas, y que debido a ello merece mayor atención y reverencia. Veamos. Existe nación, —para este punto de vista— cuando se conjugan cuatro elementos básicos: raza, lengua, territorio y un pasado común. Pasando por alto que la exaltación de esta tetralogía constituye la base misma del fascismo, (para comprobarlo léase el libro Mi Lucha de Adolf Hitler);  sopesemos pues sus alcances. Lo del pasado común resulta ser una situación inmediatamente relativa en cuanto constatamos que pueden existir diferentes visiones históricas sobre ese pasado común, distintos acentos. No hay nunca “una” historia; sino muchas. Grupos y comunidades que comparten aquellos cuatro elementos, le dan incluso una expresión diferente a iguales tradiciones, se vivencian y practican de diferente forma.&lt;br /&gt;La lengua y la raza son, a mi juicio, elementos fortuitos; accidentes en el desarrollo del ser humano. No son absolutamente determinantes. El defensor de lo “nacional” no lo ve así por supuesto. Para él, la lengua particular, el idioma, es un elemento esencial; y lo mismo la raza. Ambos aspectos constituirían un vínculo místico y trascendente, que las demás razas y lenguas no poseerían y que por lo tanto es imposible de comprender sino se pertenece precisamente al círculo cerrado de sus miembros. Los otros, pasamos a ser entonces y de un plumazo, inferiores. Para mí esto de la raza siempre ha sido una cuestión medio canina que afirma fundamentalmente un observador externo; esto es un manipulador. Los perros son todos perros, y si fuera por ellos se cruzarían infinita y transversalmente hasta más no joder. Y son los hombres, o sea los que se juzgan que no son perros, los que controlan y manipulan sus cruces con fines extrarreproductivos. &lt;br /&gt;El tema de la lengua, por el contrario, es más complejo. No cabe duda que el lenguaje es esencial, pero no así las lenguas. Cada una tiene un valor intrínseco insuperable, pero equivalente; que hay que preservar a cómo dé lugar, independientemente del número de sus hablantes. Lo cual no da pie por supuesto para afirmar que una gramática, dentro de un mismo idioma, es más legítima que otra. Con frecuencia, la fijación gramatical de las lenguas orales antiguas dio paso a una inmovilidad evolutiva que ha impedido la mezcla y por ende el nacimiento de nueva poesía, es decir de nuevos idiomas.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;Fuerza y/o tradición&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Sobre el territorio cabe también decir algo. Todas las fronteras son artificiales y han nacido de una necesidad igualmente artificial: la necesidad de asegurar una fuente permanente de recursos, así como un espacio geográfico, para garantizar la subsistencia económica y política de una comunidad. Digo que es artificial, porque tanto social como individualmente, podemos muy bien sobrevivir sin llegar a asentarnos definitivamente en ningún lugar. Sé que aquí se me reprochará esa supuesta necesidad de “arraigo” del ser humano, cuestión afectiva y emocional “incomprensible” para quienes “perteneceríamos” a culturas que no respetan esa necesidad. Esta forma de argumentar que se basa en que “algunos comprenden cosas que otros no pueden comprender”, no me convence demasiado. Es una construcción ideológica. &lt;br /&gt;El énfasis que se pone en esta necesidad intransable de contar con un espacio territorial para que una comunidad se desenvuelva, me suena incluso nazista al recordar la sintomática teoría del “espacio vital”. En una parte de Mi Lucha, Hitler escribe: “Sólo un territorio suficientemente amplio puede garantizar a un pueblo la libertad de su vida”. Es obvio que el führer desarrolla su teoría con el fin de justificar natural y hasta poéticamente sus deseos de expansión sobre Europa. Pero su deseo grafica una actitud milenaria de cualquier comunidad superorganizada centralmente: el derecho sobre un territorio sólo se funda en la fuerza. En contradicción con este proceder histórico, hay quienes afirman que el derecho sobre un territorio viene dado por los ancestros, puesto que “el suelo donde vivimos constituyen los restos mismos de nuestros antepasados”. Discutible. Porque ¿a qué antepasados se refiere? ¿A los mediatos o inmediatos? ya que si se hace un rastreo del “quién llegó primero” a un lugar, se comprobará que cada pueblo es producto de la mezcla de diversos elementos tribales y no de uno en particular. &lt;br /&gt;No hay pues unidad racial o consanguínea, en términos de origen biológico; tan sólo un instante de estabilización evolutiva en la pluralidad de aquellos elementos. No existe nada semejante a la pureza de origen. El único derecho que me parece más acertado para defender o reclamar una posesión territorial es aquella que otorga el trabajo productivo en el presente sobre el suelo que se ha elegido para vivir. Esa labor directa de intercambio de energía entre un yo y la tierra. Ahora si ese intercambio es realizado ya, no por un yo sino que por un nosotros, de una manera regular y comprobable, y fundamentada en un discurso de sobrevivencia cultural (y no puramente político o económico), no nos cabe otra cosa que respetar ese derecho y defender la autonomía de su práctica.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-1800573112115308911?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/1800573112115308911/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=1800573112115308911&amp;isPopup=true' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/1800573112115308911'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/1800573112115308911'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2010/09/contribucion-teorica-la-alegria.html' title='Contribución teórica a la alegría que despierta la celebración del Bicentenario de la Independencia de Chile, en Chile'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-1061556930236679416</id><published>2010-08-07T18:35:00.005-04:00</published><updated>2010-11-03T15:59:01.071-03:00</updated><title type='text'>Sujeto y Cambio</title><content type='html'>Reflexión perdida de Ota Benga, poco antes de su suicidio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¿Existe algún grupo político o social "elegido", capaz de realizar un cambio global; algún actor colectivo identificable y perfectamente definible, "destinado" a hacer transformaciones revolucionarias? Me atrevo a decir que no. No puede traspasarse a un grupo, cualquiera que sea, una iniciativa que debe estar operando de manera constante en cada uno; porque en la medida en que lo hacemos, sencillamente, nos incapacitamos para el cambio. No podemos delegar en nadie una tarea que le corresponde a cada individuo en particular. Si bien el esfuerzo individual no producirá por sí solo ese cambio global, la suma de ellos —coordinada o no— sí lo hará.&lt;br /&gt;"Expresar que: el proletariado, o los estudiantes, o la nación, o la raza, o el pueblo, o todos ellos reunidos, son o serán en sí y por sí mismos los sujetos del cambio por excelencia, no es correcto. Y mucho más incorrecto pensar que una vanguardia determinada puede ser el motor de dicho cambio. El pensamiento que establece que hay un grupo (o persona) "elegido", por sobre los demás, es un pensamiento autoritario, y mesiánico, que niega la legitimidad de la existencia y del proceder de los otros. Luego, basta observar que en cada uno de esos grupos se pueden encontrar siempre los especímenes más ultraconservadores que puedan existir, porque en la medida que caen presa de ese pensamiento su iniciativa es absorbida por una identidad externa cuyo triunfo es permanecer siempre "igual a sí misma". Las categorías de obrero o de estudiante (para acentuar las más recurrentes), son roles circunstanciales; son abstracciones globales que caracterizan a los sujetos desde fuera; desde unas volátiles "condiciones objetivas". En tanto, los conceptos de nación, de raza y de pueblo son, aunque igualmente abstractos, relativamente positivos mientras aquellos que los sostienen no cruzen el límite hacia la pretensión aglutinante de superioridad.&lt;br /&gt;"El verdadero sujeto del cambio, el único "actor social" de verdadera relevancia es, paradójicamente, unipersonal y puede estar tanto aquí como allá; "pertenecer" a un grupo como a otro, cumplir un rol u otro y lo que lo distingue de los demás es su práctica general, su accionar crítico y no totalmente integrado a la organización, a su grupo o a su clase. Lo que lo distingue es su independencia y autonomía. La creencia en la libertad radical del ser humano le permite estar en un permanente estado de posibilidad; su existencia es dinámica. Una persona, aún cuando se encuentre dentro de una organización que se autocalifique de revolucionaria, puede ser, en realidad, un sujeto anti-cambio. Si está sumergido en el grupo, si ha perdido su independencia dentro de él, ya no es libre, es tan sólo un útil, una especie de engranaje que hace mecánicamente lo que la organización determina. &lt;br /&gt;"El sujeto del cambio ha sido transformado por su creencia en la libertad, y no ha sido convencido ni adoctrinado. El cree en lo que cree porque lo ha experimentado desde dentro de sí y no desde fuera. No es más conciente que otros, sino que la asimilación y despliegue práctico de su creencia es esencialmente diferente a la de los otros. El sujeto anti-cambio no es inconciente, sino que es un individuo que ha sido transformado por su miedo a la libertad, por la creencia en la imposibilidad mediata o inmediata de los cambios (sobre todo de los microsociales). Los indigentes, en gran parte, son, por ejemplo, personas resignadas en extremo, sujetos anti-cambio. La constatación diaria de lo aplastante que es el sistema con ellos, los han dejado sin la menor posibilidad de ser transformados por planteamientos revolucionarios o por cualquier discurso no asistencial que se aleje de la inmediatez de su circunstancia. No puede creerlos porque su experiencia se lo impide. De ese modo, la acción de  un miserable sólo contribuye a mantener su miseria; jamás deja de oscilar entre la caridad y el desprecio. Por otro lado, un sectario, (un "elegido"), otro sujeto anti-cambio, es una persona absolutamente convencida de la certeza de sus planteamientos. Los demás, para él, están siempre equivocados. O están con él o están contra él. Le tiene miedo a la duda, porque ella altera su seguridad ideológica, cuestiona su identidad. Junto a él es imposible construir &lt;a href="http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2008/12/amistad-base-de-una-revolucin.html"&gt;amistad&lt;/a&gt;; sólo quiere discípulos, no espíritus libres. Así las cosas, nadie puede convencer a otro, sino que el otro tiene que convencerse a sí mismo; ser autotransformado mediante el choque extremo de sus propias creencias con la realidad; experimentar "situaciones límite". Por lo tanto, es un proceso individual, el cual sin duda puede ser estimulado por otros, pero de ninguna manera enseñado.&lt;br /&gt;"La verdadera transformación revolucionaria provendrá de los sujetos (de cambio) en libre coordinación, dentro y fuera de una comunidad. Cualquier reforma global instaurada por un grupo, mediante decreto, será siempre una imposición".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-1061556930236679416?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/1061556930236679416/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=1061556930236679416&amp;isPopup=true' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/1061556930236679416'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/1061556930236679416'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2010/08/sujeto-y-cambio.html' title='Sujeto y Cambio'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-4467551083368655245</id><published>2010-07-05T12:52:00.003-04:00</published><updated>2010-07-05T14:30:56.574-04:00</updated><title type='text'>El Ajedrez Político</title><content type='html'>En reiteradas oportunidades he escuchado la metáfora del ajedrez para referirse a la situación política del país. Suena bien. En este calculador juego, versión abreviada de una guerra, como es sabido, dos contendores se enfrentan y tienen a su disposición una serie de piezas: 16 en total. Uno posee piezas blancas, el otro, negras. El objetivo de este minúsculo enfrentamiento es el llamado "jaque mate", es decir, "encerrar" al rey contrario con tal de que no pueda moverse a ninguna parte y al punto además de que el propio casillero en el que se encuentra quede "amenazado" por una de las piezas enemigas.&lt;br /&gt;Un buen jugador de ajedrez es aquel que sabe cómo mover estas 16 piezas; cuándo debe arriesgarlas y cuándo también debe sacrificarlas. Y esto es así porque en el ajedrez hay piezas que valen más que otras: un peón, por ejemplo, es lo último de lo último porque sólo puede avanzar hacia adelante un casillero, aunque tiene la cualidad de reconvertirse, de transfigurarse y de metamorfosearse una vez que logra llegar al lado contrario del tablero. Así también, un alfil, por su capacidad de movimiento, no vale lo mismo que una torre; aquí, ante una jugada complicada del adversario, más vale perder el alfil que perder la torre.&lt;br /&gt;Podemos decir que este es el marco abstracto en el cual se desarrolla el ajedrez político. Ahora traduzcámoslo.&lt;br /&gt;El enfrentamiento es la razón de ser de esta política; o sea, cómo derroto de manera integral a mi contricante. El blanco y negro, tanto de las piezas como del tablero, es un dato clave para hacernos de manifiesto el reduccionismo de la realidad en el que cae esta política. Soy yo y mi adversario en un universo cerrado, determinado por leyes impuestas desde afuera. Cada jugador es una especie de gran conductor, una especie de "dios en las tinieblas" que le da movimiento a cada una de las piezas. Está claro que las piezas, en esta política, somos los ciudadanos de un país cualquiera, sus instituciones y otras cosas por el estilo; y el gran dios de las tinieblas es el grupo de poder dominante a cada lado; las denominadas vanguardias de intereses corporativos, o, en el peor de los casos, el "estadista", el gran líder de turno. &lt;br /&gt;La significación maligna de las piezas contrarias es un hecho. No tienen ningún valor positivo, puesto que lo único que pretenden es eliminar a mis propias piezas. Deben entonces desaparecer de raíz. La jerarquía dentro de mis piezas, a su vez, es un dato "objetivo": unas valen más que otras. En buenos términos, dentro de esta política, unos ciudadanos valen más que otros; merecen más respeto que otros, más consideración que otros. Dependiendo de las circunstancias, o sea de las jugadas; se puede sacrificar a los de menor valor si eso trae beneficios al objetivo político final: el jaque mate, el reinado de mi rey, la dictadura de la vanguardia a la que se pertenece.&lt;br /&gt;Generalmente, entre los buenos jugadores de ajedrez, la circunstancia final más recurrente es cuando llegan a enfrentarse rey con rey, cada uno con una o dos piezas menores, digamos, alfiles o caballos. Existe aquí, una salida a la imposibilidad de dar el jaque mate, las llamadas "tablas" o el empate. Es interesante resaltar este recurso, propio de la lógica de la guerra: después de haber sacrificado todo, de haber arrasado con todo y con todos, quedan los dos jerarcas frente a frente. Los jerarcas siempre son parásitos, lo cual queda demostrado por el hecho subliminal de que el rey puede moverse tan solo un casillero, igual que el peón, aunque con la ventaja de poder hacerlo para cualquier lado. Decíamos que los dos jerarcas quedan frente a frente, pero qué es lo que hacen en tan extrema circunstancia. No se enfrentan; no llegan a las manos por así decirlo, sino que —horrible sarcasmo— hacen "tablas", firman un armisticio y se termina el asunto. Burla de las burlas. Después de haber liquidado a todos los demás, los dos reyes quedan vivos y ninguno gana. El juego, la guerra, vuelve a comenzar. Más ciudadanos al matadero.&lt;br /&gt;En esta política los verdaderamente estúpidos son quienes han decidido someterse al juego, esperando las "iluminadas" y "salvadoras" maniobras del dios en las tinieblas. Sin embargo, lo realmente estúpido es el ajedrez político. Ese modo que sigue presente en la actualidad con pequeñísimas modificaciones. Hoy tenemos, en uno de los lados, a ese sucio y reaccionario jugador de siempre, bien compacto y muy seguro, ya que arregló de tal modo las piezas y las reglas del juego que está en permanente ventaja. En el otro lado, en tanto, tenemos a muchos grupúsculos que aspiran a ser el gran dios de las tinieblas de este sector, reproduciendo el ajedrez político dentro de su propio sector inclusive. Y ahí están, peleándose como moscas sobre la mierda, disputándose representatividades ínfimas que jamás tendrán. Pero el asunto de fondo es que todos sin excepción siguen jugando al ajedrez político; acomodando y utilizando "sus" piezas; visualizando en el horizonte el anhelado, para unos, y el peligroso, para otros, "cambio en la correlación de fuerzas". Mientras tanto, la gente común, sufre aburrida toda esta asquerosa porquería. &lt;br /&gt;Para evitar malentendidos, si se quiere; yo no le temo al enfrentamiento. Pero si hay alguien o algo a lo cual debemos enfrentarnos insistentemente, sin mezquinos cálculos oportunistas, y  con toda la fuerza de aquello que los cristianos llaman alma, es a los que sostienen en este minuto, tanto aquí como allá, el ajedrez político; a aquellos que, aunque sea por medio de buenas palabras y prometedores proyectos, pretenden utilizarnos, dirigirnos o sacrificarnos, negando nuestra autonomía y libertad de acción y de pensamiento personal o grupal. Construyamos el cambio desde abajo; claro que sí; pero desde y entre nosotros mismos, sincera y pacientemente. Descubramos rostros, con nombre y apellido, siempre en reciprocidad, porque sin ella, sin esa trabajosa y doble apertura interna, estaremos condenados a descubrir sólo desprecio e indiferencia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-4467551083368655245?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/4467551083368655245/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=4467551083368655245&amp;isPopup=true' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/4467551083368655245'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/4467551083368655245'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2010/07/el-ajedrez-politico.html' title='El Ajedrez Político'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-1129459054013907300</id><published>2010-06-05T14:46:00.003-04:00</published><updated>2010-06-05T15:00:13.529-04:00</updated><title type='text'>La Rebelión Inteligente</title><content type='html'>Panfleto inédito, no reconocido, de Daniel Cohn-bendit, escrito en mayo de 1969, bajo las influencias del LSD&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Primero que nada habría que decir que rebelarse socialmente en cualquier sentido y forma está justificado. La realidad de este mundo, enrarecida y miserable para la mayoría, es su más pleno argumento. Pero queremos introducir matices.&lt;br /&gt;"De partida es necesario no confundir la rebelión con esas pataletas infantiles publicitadas por los medios de comunicación, que muestran como ejemplos de rebeldía a un irresponsable con dinero que después de una efervescente noche de mucha 'yerba' y 'trago', decide irse de su casa a 'conocer el mundo'. La rebelión puramente individual, no es más que una muy estrecha manera de concebir la rebeldía. Es una manifestación que pierde lo social, que pierde la proyección y los límites, y que termina por enclaustrarse en la famosa, elevada y asfixiante 'torre de marfil', dando  origen  al  igualmente infructuoso 'yo contra el mundo'. El desprecio o la  indiferencia se transforman aquí en una verdadera norma de acción hacia los demás.  La rebelión llamada 'metafísica', la de aquel creyente frustrado que se levanta contra un dios externo (como el defendido por las religiones), para en el fondo intentar tomar su lugar, tampoco sirve socialmente; porque no es sólida; debilita a su agente tras una soberbia máscara de fortaleza y sólo le anticipa una desastrosa y solitaria existencia.&lt;br /&gt;"En resumen, la rebelión que proviene de un sólo sujeto, si bien es rescatable, no es trascendente ni en sus efectos ni en su influencia, en el sentido de que se agota en una relativa satisfacción de ese único sujeto, y en la de sus más empecinados seguidores. Demás está decir que rebelión no es lo mismo que reacción. Cuando una medida en particular me afecta a mí únicamente o a un grupo restringido, la protesta a la cual da origen es similar a las alteraciones que produce un sismo: epidérmicas y momentáneas. Después de la cual sólo se busca reestablecer el 'equilibrio', el 'orden', que nos satisfacía con anterioridad. Hoy, una huelga de trabajadores cualquiera, se atiene por lo general a esta definición. Se trata de un asunto meramente económico, reivindicativo, de beneficios más o beneficios menos; autorreferente, circunscrito a una relación vacía entre un empleador y unos empleados, simple agregación o desagregación de completos desconocidos.&lt;br /&gt;"Ahora donde creemos que la rebelión conjuga la actividad social e individual y se hace trascendente es cuando proviene desde el interior de una comunidad. Veamos. &lt;br /&gt;"La rebelión inteligente se produce cuando los sujetos integrantes de un grupo se reconocen a sí mismos en su amplitud, juzgando injustificado cualquier tipo de coerción externa a su propio pensar y hacer, y que fruto de una resistencia instintiva ante un entorno degradante; se reconocen como parte complementaria de un conjunto natural y social, esencialmente diverso. Tal convencimiento, sostenido a través del tiempo, permite que a cada actividad, grande o pequeña, le preceda un proceso de maduración, de comunicación entre aquellos que deciden emprenderla. Ese proceso se caracteriza por estar adecuado a las circunstancias y a la personalidad y carácter de cada miembro, lo cual supone poner delante una diversidad de métodos para el logro de los objetivos, estudiarlos y complementarlos, con el fin de ser capaces de usar de ellos indistintamente, pudiendo pasar también de uno a otro con la máxima rapidez. A su vez, dicho proceso inmuniza a los sujetos contra el vicio de 'perderse' en los métodos o en los objetivos; sólo se usa de aquellos para superar oposiciones, para sintetizarlas, y cuyo resultado supone necesariamente una evaluación.&lt;br /&gt;"La rebelión inteligente —que es como decir: la rebelión comunitaria— es ética, su motor es la amistad. De esa manera, su labor transformadora se desembaraza de la ridícula y paralizante exigencia del proyecto global superestructurado de aquellos que disputan 'conducciones'. No olvida el presente por el porvenir. No sustituye al sujeto por la masa, ni se confunde con las ilusiones del Poder. Su asunto es la creencia en el encuentro de valores humanos compartidos y la búsqueda de su despliegue práctico, aquí y ahora. Está a favor de la vida, ama lo que tiene, aprovecha lo que posee, y se compromete a luchar, incansablemente, contra el dominio y la servidumbre, contra la mentira y el miedo".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-1129459054013907300?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/1129459054013907300/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=1129459054013907300&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/1129459054013907300'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/1129459054013907300'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2010/06/la-rebelion-inteligente.html' title='La Rebelión Inteligente'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-7816810868566115486</id><published>2010-05-18T14:57:00.001-04:00</published><updated>2010-05-18T15:00:07.038-04:00</updated><title type='text'>Entrenador Metafísico</title><content type='html'>Una tarde, el Director Técnico habló así a sus jugadores:&lt;br /&gt;"Muchachos. Ganar es como perder. Un instante, un momento fugaz. En cambio, en la duración del encuentro está la gracia, la chispa. En la duración no hay ganancia ni pérdida, sólo la belleza de la actividad pura".&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, falleció.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-7816810868566115486?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/7816810868566115486/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=7816810868566115486&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/7816810868566115486'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/7816810868566115486'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2010/05/entrenador-metafisico.html' title='Entrenador Metafísico'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-5254139661869547238</id><published>2010-04-05T16:41:00.004-04:00</published><updated>2010-04-05T18:05:54.830-04:00</updated><title type='text'>Individualismo Trascendental</title><content type='html'>(Presentación de Swami Paramatmanda González en la Universidad Abierta de Hawai, el 31 de enero de 1999. Traducción directa del sánscrito) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Para un buen número de gente, la frase: 'cada uno para su santo' es la que mejor interpreta al ciudadano actual, la que mejor grafica la actividad diaria del ser humano 'civilizado'. No obstante, considero que el problema no es el individualismo que se desprende de esa frase; sino más bien, la intrascendencia de tal actitud, su agotamiento y reconcentración en un proyecto rigurosamente personal, funcional al modelo de vida imperante. &lt;br /&gt;"Pero, ¿por qué se ha terminado por privilegiar los proyectos personales unidos a ese individualismo intrascendente? La respuesta es simple. Porque a los sujetos se les han cerrado globalmente las posibilidades de crear proyectos colectivos, pluralmente generados, con un objetivo integral, —y no unívoco—, en constante construcción. Más que nunca antes, aunque su vida transcurra entre los otros, la distancia emocional que le separa de su prójimo es abismante. Cada cual, en sus escasos momentos de reflexión, se siente en la soledad más terrible; en un aislamiento vital repleto de incertidumbres que precisa insistentemente del 'escape', de la 'fuga'. &lt;br /&gt;"Las causas de ese cierre no deben rastrearse sólo en el último tiempo en donde pudiéramos decir que se ha llegado al punto máximo del mismo. En el caso de los estados modernos, sabemos del trabajo destructivo de la mayor parte de sus instituciones, asociado a la lógica evolutiva del capitalismo, ahora llamado 'neoliberalismo'. Sin embargo, más atrás podemos descubrir que las instituciones y la sociedad occidental en su conjunto, en sus diferentes fases históricas, antepusieron con  estricta regularidad muchos más obstáculos que incentivos para permitir un individualismo trascendente capaz de arribar a un proyecto colectivo. Aunque, claro, siempre fue posible hacerlo. En la denominada Edad Media, aquello aconteció gracias a un sentimiento religioso popularmente asumido y a la parcial ausencia de los primeros centros de poder político-económico, aún no consolidados. Y en nuestra época moderna, más que nada, gracias a la existencia de proyectos ideológicos totalistas cuyos cimientos se encuentran en la Europa preindustrial y romántica de los siglos XVIII y XIX. Esos proyectos, los cuales comúnmente cuentan con una explicación para todo, son en esencia una versión más terrenal de los paraísos celestiales prometidos por las religiones. Al igual que éstas posibilitan la generación de espacios en donde se desenvuelven valores como el compañerismo y la solidaridad; pero al mismo tiempo, en forma abierta o soterrada, toleran antivalores, como la comúnmente no declarada verticalidad autoritaria (la típica división en clases); algo intrínseco a todo proyecto que es adquirido sobre la base de un adoctrinamiento y no en virtud de su libre generación. Estos elementos negativos terminaron por arrasar la horizontalidad de la convivencia vivida, recluyéndola al puro discurso. Los proyectos ideológicos totalistas están condenados así, en sus esporádicos momentos de plenitud, a sacrificar al sujeto por la ansiada realización futura del mismo y a sacrificar la voluntad y la iniciativa individual por la opinión general, estructurada. De esta manera la individualidad concreta queda anulada por una sociabilidad abstracta, siempre futura.  &lt;br /&gt;"El cierre de las posibilidades también se reproduce en cada persona en la medida que los obstáculos externos se transforman en miedos internos. El miedo es la variable que permite ver el grado de autonomía de los sujetos. Si la autonomía es un estado de disposición, la preeminencia del miedo lo disminuye, inhibiendo las potencialidades existenciales de cada cual. El paso entonces de un individualismo intrascendente a uno trascendente se hace imposible por la existencia del miedo (desconfianza, si se quiere) que no ve probabilidades ciertas de desarrollo de un proyecto colectivo de características concretas y sectoriales. Las generaciones pasadas son víctimas del miedo. A mayor 'antigüedad', mayor es el miedo que contienen, porque &lt;span style="font-style:italic;"&gt;su&lt;/span&gt; historia y &lt;span style="font-style:italic;"&gt;su&lt;/span&gt; experiencia está determinada por una vida antivalórica en todo sentido, en donde la acumulación material, precisamente, se convierte en una rara fuente de libertad individual; pero que debido a su intrascendencia actúa como reductor de autonomía. La existencia de estas generaciones se ha desarrollado dentro de una sociedad y dentro de organizaciones antiéticas. Por cierto, la experiencia de las generaciones más actuales no dista mucho de esa realidad: hoy, el plantearse éticamente, el llevar a la práctica social y pública valores, es estar destinado a la liquidación, al exterminio social y a la marginación. La superación del miedo 'ambiental' ha quedado, exclusivamente, en las manos de cada persona; lo cual sobrepasa muchas veces sus capacidades, sus resistencias. De nuevo, lo intrascendente supera a lo trascendente. Es necesaria una alta cuota  de  valentía,  de  reflexión  y  de  autonomía para 'resistir y rebelarse' solo, pero no únicamente en contra de, sino también a favor de. El miedo de las antiguas generaciones se disfraza a veces bajo un insistente deseo de crear un nuevo proyecto colectivo totalista, fundado en una ideología de similar origen. A causa de ese deseo, los sujetos están en la eterna espera de que se le prenda la lucecita a alguien o en la eterna espera de que una casta de nuevos líderes ejerzan la ansiada conducción de un programa global de transformaciones. En ambos casos se transita por una senda de consecuencias negativas predecibles.&lt;br /&gt;"La solución, como se ve, no pasa por descubrir o idear un nuevo proyecto colectivo que sirva como aglutinador de la totalidad, ya que una vez más la gente tendría que sentirse 'llamada' a adoptarlo y a ser adoctrinada en su conocimiento; a abandonar su individualidad en aras de esa sociabilidad abstracta y ultrafutura. Este objetivo absurdo lo siguen sosteniendo las religiones y los nostálgicos de izquierda. 'Somos los soldados derrotados de una causa triunfante', llegan a rezar algunos, con cierta ridícula soberbia. El método apostólico, en resumen; que es como decir la búsqueda del martirio permanente, constante, con resultados siempre infinitamente pequeños en relación con sus expectativas siempre grandiosas. Sólo hay que observar el nulo efecto multiplicador que tienen sus experiencias dirigidas 'desde arriba', o los procesos electorales y su drenaje imparable de apáticos. &lt;br /&gt;Hoy día son necesarios múltiples proyectos colectivos, pero no mesiánicos, no globales, sino que reducidos a un tiempo y ritmo específicos, a un espacio concreto y a las posibilidades reales de los sujetos que deseen ese proyecto colectivo. Un proyecto no heredado ni competitivo, que contribuya a la creación de otros proyectos semejantes, que actúe como un polo cardiaco que se contraiga y que se expanda de manera continua. El proyecto colectivo que se impone ahora es el que supone casi necesariamente un individualismo trascendente, que reconozca al sujeto que está ahí, enfrente de uno; a la persona con la que comparto el espacio en el que hemos decidido reunirnos. Mientras un proyecto no reconozca a sus miembros, no los involucre, no los comprometa, al mismo tiempo y en la misma y exacta medida; mientras no sea fruto de una aspiración compartida y dialogada, no hay proyecto colectivo viable, en un sentido ético. No hay cambio posible. Un proyecto con una(s) cabeza(s) directora(s) insustituible(s), con funciones no intercambiables, aunque sea generado colectivamente, no es una fuente de transformación, sino tan sólo un sostén maquillado del statu quo. Es lo que ocurre con toda empresa, por ejemplo, aún cuando sea financiada por personalidades 'progresistas'. Requerimos de individuos autónomos, de tomo y lomo, y no más piezas que hagan funcionar a la gran máquina de moler carne (nuestra carne), en la mayor parte de su tiempo diario.&lt;br /&gt;"La existencia de muchos proyectos colectivos de una naturaleza similar a la descrita hará posible el surgimiento de una ética que se encuentra negada a todo nivel y que por ello puede catalogarse de revolucionaria.  &lt;br /&gt;"Los proyectos colectivos totalistas permitían la creación de espacios de reunión y debate. Lo que necesitamos ahora son, primero, espacios puros que permitan la generación de un proyecto colectivo adecuado a las respectivas capacidades de sus concurrentes, o que por lo menos, permitan el encuentro y el diálogo constante. Habría que agregar, desgraciadamente y debido a todo lo anterior, que unos y otros se distinguen por su "calidad". Los encuentros y los diálogos que requerimos son aquellos que pongan sobre la mesa nuestros miedos, nuestros deseos y sueños profundos, pero sobre todo nuestros sueños y deseos inmediatos. Es comenzar a pensar y a hacer en conjunto, un proyecto colectivo, una 'empresa' comunitaria, no burguesa, que conjugue los elementos político, social, económico y cultural, brindando a sus miembros la capacidad de sobrevivir en las actuales condiciones, pero independientemente de su influencia y manipulación.&lt;br /&gt;"Todo lo demás es retórica, testimonio, una conversación casi vacía. Hablar de la totalidad, de lo externo, es un ejercicio analítico, un estimulante mental, la búsqueda y el encuentro de un conocimiento intrumental, de un poder inmediato que influya en el curso global de los acontecimientos. Mientras no renunciemos, grupalmente, a nuestras esperanzas globales; mientras no superemos, grupalmente, nuestros miedos personales; mientras no nos apoyemos y levantemos, grupalmente; nuestro proceder y discursear rupturista, aunque sea en el grupo, seguirá siendo un instante, un segundo fugaz, sobrepasado por las abrumadoras horas que se destinan a sostener el proyecto personal funcional al sistema imperante. Continuaremos amarrados a ese círculo vicioso (la institucionalidad presente) en donde sabemos muy bien las causas de nuestras desdichas, pero en donde insistimos estar, por no ver fuera posibilidades de mantener los modos de vida que lamentablemente, y dentro de él, hemos elegido".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-5254139661869547238?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/5254139661869547238/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=5254139661869547238&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/5254139661869547238'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/5254139661869547238'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2010/04/individualismo-trascendental.html' title='Individualismo Trascendental'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-1137869331034288246</id><published>2010-03-05T19:53:00.002-03:00</published><updated>2010-03-05T20:07:53.041-03:00</updated><title type='text'>Apuntes sobre Ciencia</title><content type='html'>No tengo mucha consideración por la ciencia occidental porque su pretendida "objetividad" se transformó en un discurso de poder que aún continúa superponiéndose a la sabiduría original y concreta de nuestros antepasados más remotos. La ciencia occidental separó al ser humano de la realidad y lo puso en la cúspide de una superioridad absurda que no tiene otro mérito que el de diseminar a diario la miseria y la dependencia. Debido a esto, la ciencia occidental no es admirable en su conjunto aún cuando existan avances particulares que beneficien a ciertos grupos humanos.&lt;br /&gt;Pese a todo, es posible observar a un buen número de científicos que con una mirada mucho más modesta —aunque mucho más "revolucionaria"—, abogan por un cambio de centro en la aproximación y estudio de la realidad, así como en el desarrollo de sus propias investigaciones. Es el manoseado tema del "cambio de paradigmas" que amenaza con convertirse en otra manipulación lingüística si no nos atrevemos a hacerle frente y a clarificar en algo sus contenidos. No voy a hablar de la teoría cuántica que es quizá una de las más insinuantes iniciativas en torno a redescubrir el "desorden" inherente de nuestra realidad, y los lazos invisibles que unen a "todo con todo". No, en donde me quiero detener es en la biología, terreno mucho más relacionado con la actividad diaria, para que se sopese la magnitud del cambio que sin duda se avecina. El interés me ha sobrevenido además a raíz de la lectura del último libro del neurobiólogo chileno Francisco Varela, "El Fenómeno de la Vida". Digo último, porque este señor se murió en el 2001, poco después de publicarlo; asunto lamentable para quienes habíamos comenzado a estar atentos a sus pensamientos.&lt;br /&gt;En principio, resulta estimulante constatar, dentro de este nuevo acercamiento científico a la Vida, que conceptos tales como: autonomía, perspectivismo, reciprocidad, descentralización, coordinación, cooperación, espontaneidad, creatividad, tengan una equivalencia en los procesos internos de nuestro propio organismo. Gracias a ello, se van superando poco a poco, aquellos esquemas mecánicos, petrificantes, superestructurados, copias infelices de lo que ocurre dentro de un reloj o de un computador, y que por desgracia han servido como modelos para el desarrollo científico referido al cuerpo humano.&lt;br /&gt;"Hay considerable evidencia de que los cerebros no son máquinas lógicas, sino redes sumamente cooperativas, no homogéneas y distribuidas", sostiene de partida Varela. En consecuencia, —explica en otra parte—, "cada vez es más necesario estudiar a las neuronas como miembros de grandes conjuntos que constantemente desaparecen y surgen a través de interacciones cooperativas en donde cada neurona tiene múltiples y cambiantes grados de respuesta a los estímulos, dependiendo del contexto".&lt;br /&gt;Esto significa que en nuestros cerebros no hay nada parecido a regiones que se especialicen en determinadas funciones, independientes una de la otra, con una especie de centro jerárquico sobre ellas que las gobierne. Sino que todo lo contrario: cada neurona, o sea la unidad básica del sistema nervioso, se une alternativamente con unas y otras, en verdaderas "asambleas celulares", y dependiendo del estímulo y del contexto en el que nos hallamos, produce una respuesta. Una respuesta que a su vez es creativa, en el sentido de que también da forma y ordena los estímulos que recibimos elevándolos a la categoría de "mundo". Este punto es igualmente trascendental, porque prevalece aún la imagen equivocada de que la "realidad" es un asunto independiente del observador; una cuestión "objetiva" que nuestro cerebro "refleja" interiormente tal como lo hace una cámara fotográfica. No obstante, según Varela, "la mente no es la representación de un determinado estado de cosas; la mente es la producción constante de esta realidad coherente que constituye un mundo". No es idealismo, sino que una interdependencia tal que no podemos distinguir entre objeto y sujeto. Por lo tanto, la realidad está compuesta por una infinidad de cosas, en casi orgiástico movimiento, y somos nosotros, cada uno de los observadores, los que la reorganizamos a través de nuestra percepción y, en conjunto con los procesos unidos a ella, le damos un sentido de acuerdo con nuestra propia experiencia. "La verdad está en los hechos", afirman los que se apegan a la tradición clásica. Pero lo maravilloso, es que no hay verdad en los hechos. Sencillamente no la hay.&lt;br /&gt;Unido a lo anterior, Varela, como lo hace quien fuera su colega y amigo Humberto Maturana, reubica a la razón en el lugar que siempre le ha correspondido: el último. "Uno de los descubrimientos más impactantes es que el afecto o la emoción está en el origen de lo que hacemos todos los días en nuestro manejo e interacción con el mundo y que la razón o el razonamiento vendría a ser como la cereza de la torta. La razón es lo que surge en el último estadio de la emergencia minuto a minuto de la mente". "De este modo —agrega— lo que tradicionalmente ha sido denominado 'irracional' e 'inconciente' no está en contradicción con lo que aparece como racional y volitivo: al contrario, es su verdadero fundamento". &lt;br /&gt;Aristóteles decía que "el hombre es un animal racional". Nada más equivocado. "Todo lo real es racional, y todo lo racional es real", sintetizaba el viejo Hegel, olvidándose de que con ello justificaba todas las barbaridades en virtud de la manifestación histórica de su llamado "Espíritu Absoluto". Pero, el imperialismo ideológico de la Razón termina. No somos superiores a ningún organismo. Tampoco inferiores. Sólo somos diferentes.&lt;br /&gt;La estrepitosa caída de la razón implica que los criterios para validar cualquier interpretación de la experiencia pasan por un singular trabajo "empático"; o sea, de ponerse en el lugar del otro para alcanzar una intersubjetividad, una interpretación compartida. Si yo quiero comprender algo o a alguien, tengo que involucrarme en ese acto. Conocerlo desde dentro. Precisamente, para Varela la inteligencia ya no sería sólo la capacidad para resolver problemas; sino que la capacidad para "integrar mundos". La cuestión incluso se vuelve muchísimo mas fascinante, ya que, extremando el análisis, puede llegarse a suprimir la visión estática e individual de la "identidad", para reemplazarla por una concepción más comprensiva; es decir, la identidad puede ser entendida como una coherencia móvil compuesta de una serie de procesos no lineales. El "yo" no está ni aquí ni allá ni en parte alguna. Es una construcción constante, múltiple. "La conciencia es un asunto público", reza uno de los lemas de su libro.&lt;br /&gt;Hay que destacar el hecho singular de que el acercamiento de Varela al mundo de la experiencia, además de basarse en la tradición fenomenológica occidental (E. Husserl, M. Merleau-Ponty), tiene también como fundamentos, corrientes práctico-filosóficas orientales como el taoísmo y el budismo, puesto que —afirma— "son casi las únicas tradiciones culturales que han mantenido un sostenido análisis de la experiencia bajo una continuidad de método extraordinario". Expresión de ello son sus dos volúmenes de "conversaciones" con el Dalai Lama.&lt;br /&gt;Semejante cantidad de "provocaciones" no debiera  dejar a nadie indiferente. Es más, a donde deseaba llegar era precisamente aquí. A sugerir la ampliación de estos redescubrimientos para hacerlos significativos a nivel social. Considérese, por ejemplo, el siguiente párrafo, en el que Varela detalla la capacidad de autonomía operativa de nuestro organismo. Dice: "Cada elemento opera en su ambiente local, de tal manera que no existe un agente exterior para hacer funcionar el sistema. Pero, debido a la constitución en red, existe una cooperación global que surge espontáneamente cuando los estados de todos los 'agentes' que participan alcanzan una condición universalmente satisfactoria. En este sistema no es necesario recurrir a una unidad de tratamiento central para guiar toda la operación". ¿Interesante? Considérese también lo siguiente. Nuestro neurobiólogo sostiene que los últimos estudios sobre la constitución del cerebro establecen lo que él denomina La Ley de Reciprocidad, cuya secuencia procedería más o menos así: "Si una región A (digamos un área cortical), conecta con otra región B; luego B, se conecta inmediatamente con A, aunque a través de una ruta anatómica distinta". &lt;br /&gt;¿Leyeron bien? Porque si estas cosas ocurren en el interior de nuestro organismo; ¿no sería natural buscar una correspondencia a otros niveles debido a que de esa manera se podría lograr el mismo equilibrio operativo que exhiben los sistemas biológicos? Pero no, los sordos, los oportunistas, continúan con su catilinaria de que en el terreno social las cosas deben hacerse de otra manera; de que en la política se "juega" de otra forma, de que es necesario más control, más conducción, más centralismo, más jerarquía, más disciplina y autoridad. &lt;br /&gt;Salvo los repudiables: fuerza y miedo; no existe ningún tipo de sustento. Pero ninguno absolutamente. Ni moral ni natural. Ni siquiera biológico ni físico, que justifique la defensa de cualquier tipo de centralismo, de cualquier tipo de hegemonismo o jerarquía. La espontaneidad y la creatividad están en la base misma de nuestro propio cuerpo. "Los sistemas biológicos demuestran que la inestabilidad es la base de su funcionamiento normal, en lugar de una alteración que necesita ser compensada", manifiesta Varela. ¿Escucharon? "La inestabilidad es la base de su funcionamiento normal". La conclusión es evidente. Si queremos hacer las cosas en serio, en el terreno político sobre todo, debemos hacerlas al revés de como se han hecho siempre.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-1137869331034288246?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/1137869331034288246/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=1137869331034288246&amp;isPopup=true' title='18 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/1137869331034288246'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/1137869331034288246'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2010/03/apuntes-sobre-ciencia.html' title='Apuntes sobre Ciencia'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-8365082776721391906</id><published>2010-02-01T22:54:00.002-03:00</published><updated>2010-02-01T23:21:02.828-03:00</updated><title type='text'>De la imaginación sin poder</title><content type='html'>&lt;object width="320" height="266" class="BLOG_video_class" id="BLOG_video-5786394c824ffbbb" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/get_player"&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF"&gt;&lt;param name="allowfullscreen" value="true"&gt;&lt;param name="flashvars" value="flvurl=http://v8.nonxt1.googlevideo.com/videoplayback?id%3D5786394c824ffbbb%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1330112934%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3D391DB7463E6846202BF2B87A167F45D9AAAA6EBA.21B4B7E0A9CE6F4ADC1CCDC3EEF8320001CD3D29%26key%3Dck1&amp;amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3D5786394c824ffbbb%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3DuImIYlUi710fYKPq0ZFDkcen4Aw&amp;amp;autoplay=0&amp;amp;ps=blogger"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/get_player" type="application/x-shockwave-flash"width="320" height="266" bgcolor="#FFFFFF"flashvars="flvurl=http://v8.nonxt1.googlevideo.com/videoplayback?id%3D5786394c824ffbbb%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1330112934%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3D391DB7463E6846202BF2B87A167F45D9AAAA6EBA.21B4B7E0A9CE6F4ADC1CCDC3EEF8320001CD3D29%26key%3Dck1&amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3D5786394c824ffbbb%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3DuImIYlUi710fYKPq0ZFDkcen4Aw&amp;autoplay=0&amp;ps=blogger"allowFullScreen="true" /&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La luna, aquella luna, es una de las puertas. Nos vemos en marzo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-8365082776721391906?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/8365082776721391906/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=8365082776721391906&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/8365082776721391906'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/8365082776721391906'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2010/02/de-la-imaginacion-sin-poder.html' title='De la imaginación sin poder'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-4908896219214918024</id><published>2010-01-05T18:43:00.001-03:00</published><updated>2010-01-05T18:51:13.702-03:00</updated><title type='text'>Nuestra idea de coordinación</title><content type='html'>(Documento presentado a la Asamblea Legislativa el 9 de agosto de 1792 por una facción de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;sans-cullottes&lt;/span&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"La política es quizás una de las dimensiones más importantes de la actividad humana. No nos tragamos ese desprestigio interesado que le imprimen en la actualidad la mayoría de los miembros de la llamada elite intelectual, ni tampoco la vemos restringida tan sólo al limitado espacio público. La concebimos fundamentalmente como una práctica global transformadora, como la búsqueda de la mejor y más adecuada manera de llegar a los fines y objetivos deseados en el terreno social. Es por eso que, además de necesaria, la  juzgamos inserta dentro de algo mucho mayor, de una cultura; en la cual cobra relevancia suprema una formación determinada, expresada en la vivencia diaria de valores éticos nacidos a favor de la  Vida y de sus múltiples manifestaciones.&lt;br /&gt;"Una coordinación política entre personas o grupos no puede pensarse entonces en términos puramente estratégicos si su anhelo principal es su permanencia en el tiempo, con el fin de constituirse por lo menos en una sugerencia alternativa al modelo dominante; debe plantearse sobre todo en términos culturales o integrales en  un sentido tal que venga a representar un proceso de construcción constante similar al que supone el cultivo de la amistad; una forma de relación más solidaria, afectiva, por completo diferente a la característica competencia y autoritarismo del sistema vigente; proceso que pasa por encima incluso de aquellas "irrenunciables diferencias ideológicas". Consideramos que en una iniciativa de esta magnitud está involucrado el ser humano en su totalidad, no aspectos parciales de él relacionados con intereses unilaterales. Dicho de otro modo: creemos que en ella, a despecho de la antigua usanza, no se pueden involucrar sólo trabajadores, sólo estudiantes, sólo profesionales, sólo pobladores, etc., con sus demandas sectoriales específicas; sino que todos a la vez, conjugando esas legítimas demandas en un objetivo amplio y común: el cambio del sistema por medio de un cambio de vida. Un trabajo así, en donde nos vayamos conociendo y reconociendo, no aparece de la noche a la mañana, ni es producto del acuerdo de dos o tres o cien personajes “bien intencionados”; requiere primero de voluntad, luego de paciencia; pero más que nada de un "espíritu", de una "magia sagrada", la cual madura casi siempre sin el concurso directo de los que deciden coordinarse. Esa es su profunda y misteriosa esencia.&lt;br /&gt;"Una coordinación política, entendida sólo en términos estratégicos, es similar a cualquier pacto electoral de última hora, reactivo, siempre víctima de oportunistas y manipuladores, muchos de los cuales desesperan hoy del abrupto descenso de su influencia y se quejan de "falta de confianza", de "sectarismo", de "confusión", de "atomización", en contra de quienes ya no digieren ni se arriman a sus trasnochados discursos "desde arriba". Las cúpulas partidistas con frecuencia conciben las coordinaciones bajo un prisma exclusivamente electoral o de movilización, basado en ese engañoso y racional "análisis de correlación de fuerzas"; reduciendo sus encuentros a tensas y agotadoras negociaciones en donde lo que se discute es la parte del botín que le va a tocar a cada uno, el lugar o la cantidad de minutos en el espectáculo que le toca a cada uno. Su estrecho objetivo se resume en captar el máximo número de adherentes ocasionales posibles, sin derecho real a voz y a voto, los cuales tan pronto como son atraídos y utilizados son rápidamente puestos al margen. En consecuencia, la “unidad en la acción” no puede circunscribirse sólo a momentos, a fechas puntuales, tampoco limitarse a la abstracción vacía de una lista de nombres o de firmas tras unos manifiestos o documentos de apoyo o de protesta; mucho menos quedar anclada a un programa con fines reivindicativos de corto o mediano plazo, que aunque puedan ser muy loables y representar un avance, sin aquel elemento integral, no producirán jamás vínculos sólidos ni lazos concretos, que auguren una verdadera transformación futura.&lt;br /&gt;"Creemos que una coordinación política es necesariamente cultural, hecho que surge desde los colectivos y luchadores sociales que están en la base, en el espacio común, dispuestos a socializar gran parte de sus medios; no reproduciendo en su seno el desencuentro ordinario asociado al deseo enajenante de dirección o conducción: error capital de una coordinación política puramente estratégica. Pensamos incluso que el respeto por la autonomía, cuyo fondo es la aceptación de la diversidad y la horizontalidad del protagonismo, está en permanente conflicto con el deseo de conducción, ya que no se puede aceptar una sin que eso signifique necesariamente el olvido de la otra.&lt;br /&gt;"Al respecto dos preguntas: ¿Cómo se conjuga la autonomía con una conducción unilateral; ya que es imposible pensarla de otra manera? ¿No deriva la conducción casi siempre en la hegemonía y en una imposición que violenta la diversidad? En primer lugar, quisiéramos pensar en términos positivos y no concluir que quienes afirman la necesidad de la “conducción” no tienen la velada intención de considerarse ellos mismos los llamados a desempeñar en el futuro ese aparatoso papel; porque sus planteamientos no pasarían de ser una mala broma. Pero aún así, insistimos ¿por qué y para qué, los que queremos un cambio radical, necesitamos de una dirección política? ¿Hacia dónde serían llevadas las distintas autonomías logradas? ¿Hacia el triunfo: palabra en la que cada uno coloca lo que quiere encontrar? ¿No podemos acaso autoconducirnos y coordinarnos libremente en lo que sea necesario, poniendo por delante lo valórico antes que lo estratégico? No creerlo es pensar de manera equivocada, porque volvemos a introducir esa separación entre lo político y lo personal, a dividir la personalidad en privada y pública, permitiéndonos exigir en uno lo que nos negamos a hacer en el otro. Las organizaciones son importantes por supuesto; una sociedad auténtica no se entiende sin ellas; pero cada una recobrará un valor trascendente sólo cuando cada sujeto recobre igualmente el suyo dentro de ellas; aquí y ahora. Necesitamos de millones de revoluciones diarias y no de una que las enriele a todas por un solo y angosto carril.&lt;br /&gt;"Una coordinación integral es pues abierta, plural, recreativa, alegre, sinérgica; viviendo y desarrollando en la totalidad los valores que se viven y desarrollan en la particularidad. Es un proyecto en el conviven presente y futuro, jóvenes y viejos; un círculo en el que jugamos en conjunto, una gran posta en donde todo lo que hace y dice cada uno es igual de trascendente como lo que hace y dice el otro, y en donde nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos tendrán seguramente la palabra"&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-4908896219214918024?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/4908896219214918024/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=4908896219214918024&amp;isPopup=true' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/4908896219214918024'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/4908896219214918024'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2010/01/nuestra-idea-de-coordinacion.html' title='Nuestra idea de coordinación'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-7922382850356658393</id><published>2009-12-05T21:25:00.002-03:00</published><updated>2009-12-05T21:54:58.376-03:00</updated><title type='text'>Ni entrópicos ni estructurados</title><content type='html'>Desde hace un buen tiempo se han revelado como insuficientes las categorías de izquierda y de derecha para expresar la realidad política de cualquier país. En la actualidad, vemos que tanto la derecha como la izquierda recurren a las mismas promesas y los mismos subterfugios para ganar adeptos en cada evento electoral. Y el resultado es también siempre el mismo: conservación del statu quo. La insuficiencia de ambas categorías viene dado también por el simple hecho de que para hablar de los actores del mundo político es necesario acompañarlas de otros adjetivos para introducir cierta diferencia. De ese modo tenemos, una derecha dura, una derecha liberal, una centro derecha, una izquierda socialista, una izquierda comunista, una ultra izquierda, etc., etc. No obstante, estas nuevas categorías y otras que se le puedan agregar, no nos dicen mucho sobre los fundamentos de las actitudes y prácticas inmediatas de cada grupo en particular. Ahí radica su insuficiencia. Son calificaciones generales, en donde cada grupo es definido, especialmente, de acuerdo con su ubicación frente al poder económico; y de acuerdo con las formas y contenidos recurrentes de sus discursos, sobre todo, consignas y eslóganes.&lt;br /&gt;Partiendo de esta constatación, quisiera bosquejar aquí tres categorías que apuntan primordialmente a la actitud y práctica inmediata de cada sujeto particular o colectivo. Por supuesto no se pretende reemplazar a las arriba mencionadas, puesto que ellas seguirán sobreviviendo a los ataques y a las críticas de sus adversarios durante un buen tiempo, por desgracia.&lt;br /&gt;La división que quiero explicar se sostiene sobre una amplia y densa línea que va desde el orden, al caos; distinguiendo en su curso tres polos: el estructurado, en donde un orden rígido, cualquiera que sea, se impone sobre el sujeto, dirigiendo su actividad; el ético, en donde cada orden se adapta y se transforma gracias a la actividad del sujeto; y el entrópico, en donde el orden, en todos sus niveles, se convierte en un obstáculo para la "realización" y actividad del sujeto. Seguramente, así presentada, la división no diga mucho. La mayoría creerá ser ético, por ejemplo, cuando en realidad son estructurados; o los autodenominados "revolucionarios" creerán ser entrópicos, en circunstancias que también resultarán ser estructurados. Pero no nos apresuremos. Haré una breve caracterización de las tres categorías para detallar mi perspectiva. &lt;br /&gt;Parto de la base física, señalada por la termodinámica, que el estado más probable, el estado de equilibrio de todo cuanto existe, es el de la máxima entropía, el caos. Sin embargo, está claro que esa máxima entropía no se da tal cual en la realidad. El caos, filosóficamente hablando, no es. Eso significa entonces, que existe una fuerza contraria que lo impide, un nudo que lo ata, aunque a duras penas. Esa fuerza, o mejor dicho: la energía empleada contra la entropía, es la neguentropía, que en los términos que estamos siguiendo podría traducirse como: la incorporación de estructura y de orden dentro de esa realidad caótica. Los agentes de esa neguentropía somos todos los seres vivientes sin excepción. Primer elemento entonces: que el ser humano para sobrevivir debe ordenar y estructurar su circunstancia. La diferencia estriba, desde mi punto de vista, en cómo lo hace, en si es ética o no. &lt;br /&gt;Pasemos revista a la primera categoría. Estructurado. Al sujeto estructurado no le importa tanto el carácter profundo de las relaciones que predominan en su realidad; sino que mayormente, el patrón inmediato según el cual esas relaciones están articuladas. De acuerdo con ello, actúa. Privilegia lo teórico, no en un sentido que se oponga a lo práctico; sino que en un sentido esquemático y explicativo. Todo tiene un comienzo, un desarrollo y un final. Toda causa, un efecto. Todo efecto, una causa. El análisis se torna absolutamente inseparable del acontecer. Los datos, las estadísticas que de ella extraiga, son la materia prima para su actividad. Ellas le confirman la eficacia de los métodos adoptados, así como la lucidez de su estrategia. El sujeto estructurado, en consecuencia, siempre cuenta con un fin, con un objetivo o con un proyecto, los cuales deben ser específicos y bien determinados, según sea la situación. Su proceder será entonces lógico, frío y calculador. La disciplina y el control, se impondrán sobre la espontaneidad y la relajación. Su capacidad será entendida y evaluada en términos de éxito y de fracaso, por lo cual se encontrará metido dentro de una inevitable relación de competencia. Unos serán más capaces que otros, más "inteligentes" que otros. ¿Puede haber ética aquí? No. Porque las relaciones que se establecen con los demás son relaciones instrumentales, repletas de desconfianza, cercanas al costo-beneficio de la economía.&lt;br /&gt;Desde un punto de vista estructurado, la realidad social y política está cruzada por una serie de "procesos" y de "movimientos", que se pueden originar espontánea o premeditadamente, pero que no adquieren un sentido ni un valor sino cuando están dotados de algún objetivo global o parcial. Tampoco poseen aquel valor si no cuentan con una "conducción clara", o una "direccionalidad" más o menos previsible; la cual, por supuesto, debe ser ejercida por los más capaces: líderes, dirigentes, organizadores sociales; oficiales o extraoficiales. Su quehacer en el ámbito social se atiene exclusivamente a una "política de cuadros", en estrecha dependencia, a favor o en contra, de la mayor parte de las instituciones existentes.&lt;br /&gt;El análisis de un sujeto estructurado es con frecuencia heredero de una que otra tradición intelectual, no se ha destetado aún de sus progenitores académicos. Ostenta, como gran logro, un panteón de personajes ilustres de la historia. La historia misma se constituye en una fuente petrificada de conocimientos a la cual hay que volver de continuo, para "comprender" el presente. Pero todos y cada uno de sus análisis, desde el más pequeño al más grande, cuenta con un concepto clave, sintomático, manifestación de una circunstancia física y metafísica insoslayable: la conciencia. El verdadero sujeto es aquel que ha "tomado conciencia" de su situación particular o global en el mundo; una situación que por lo demás es "objetiva", "empírica", "medible" y "cuantificable". Los que no tienen esa conciencia son "la masa", "el lumpen", o, en la relación más inmediata, el que no piensa como uno. &lt;br /&gt;El polo entrópico es la otra cara de lo estructurado, su inevitable consecuencia. Podríamos decir, en cierto tono poético, que la entropía es el mar donde navega la estructura. Debido a ello, existe en toda estructura una tendencia fatal hacia al fracaso, proporcional a su rigidez, porque al contrario de lo que se cree, toda estructura introduce complejidad y desequilibrio en un medio estable, y no al revés. Recordemos que al principio hemos dicho que el estado más probable es el del caos; o sea, ese es el equilibrio verdadero. De acuerdo con eso, no es extraño que toda estructura "necesite" de entropía para producir "cambios" dentro de ella; necesita tanto liberar como emplear energía para, paradójicamente, ajustarse en un sentido como en otro. &lt;br /&gt;Pero el estructurado recurre a la entropía también en un sentido utilitario. La entropía es un escape, una válvula que le permite seguir funcionando. Tenemos así, que el estructurado, por ejemplo, de lunes a viernes, o en su vida pública, es de una manera, y los viernes por la noche, o en su vida privada es de otra. Combina el "cumplimiento de metas", con el "desenfreno". Son igualmente frecuentes los casos en que el estructurado recurre a la entropía para ampliar el radio de acción de su propia estructura. Podemos así confirmar que tras una aparente fuerza liberadora de energía se esconde el sencillo deseo de recanalizarla.&lt;br /&gt;Lo entrópico comparte muchas características pertenecientes al concepto "anomia" de E. Durkheim, el llamado "padre" de la sociología. Pero donde este autor ve la "ausencia de norma", yo veo también una norma: su ausencia. El imperio de la "ley de la selva", o la denominada "desintegración social", no constituyen para mí un "vacío" normativo, sino que son, en sí mismos, una norma. Se habla por ejemplo, de que en la anomia se suscita la "emergencia de deseos y de pasiones, liberadas de cualquier control normativo y horizonte cultural", pero esas "inclinaciones", desde un punto de vista entrópico, también constituyen las bases de una estructura de personalidad. &lt;br /&gt;Lo que quiero caracterizar con la palabra entrópico es un camino múltiple de disolución sin más. Conciente o inconciente; con principios o sin principios, da lo mismo. Es una mezcla informe, en donde las nociones de espacio y de tiempo están en constante cambio; una mezcla imposible de interpretar, porque cuando la interpretamos recurrimos ya a una estructura. ¿Qué podemos decir entonces? Algo, por supuesto. No cabe duda que donde predomina la entropía, en donde podemos visualizar algo de su orgiástico e inatrapable contenido, es en todo aquello que lo estructurado detesta, en todo aquello que no soporta sino desde una perspectiva estrictamente funcional. De partida, la entropía predomina allí donde existen altos grados de exclusión social y de degradación individual, asumiendo características generales de evasión y agresión. Particularmente detestable para el estructurado es la escasa preocupación de "participar" en la política clásica de lo entrópico, el gusto por lo "inorgánico" y el "reventón callejero", o la alternancia de liderazgos subterráneos. Dentro de las manifestaciones más "regulares" de lo entrópico podríamos incluir la drogadicción, el alcoholismo o la violencia. Las relaciones aquí por cierto son mayoritariamente desinstitucionalizadas, marginales. No existe esa composición tradicional de familia nuclear, por ejemplo. La vida se encuentra cruzada por situaciones de "cesantía", "deserción escolar" o "violencia intrafamiliar", entre otras circunstancias. &lt;br /&gt;Lo entrópico, creo yo, está claramente expresado en el suicidio y en la muerte, observados tan sólo como hechos físicos sin vinculación a una idea explicativa que les dé o no sentido. Es la autosupresión, "silenciosamente sonora", un derretirse sin querer, insensible. &lt;br /&gt;Y llegamos a nuestra última categoría: lo ético. Como se habrá adivinado, lo ético tampoco puede prescindir de una estructura. Pero decíamos asimismo que la diferencia estaba en cómo se plantea frente a ella. En primer lugar, en el plano ético, la estructura depende de la actividad del sujeto y ella responde a sus necesidades más simples y básicas; aquellas que se desprenden de una "naturaleza humana", pensada en términos hipotéticos (y no absolutos).  En una palabra, la estructura aquí es siempre adaptable, móvil y se basa fundamentalmente en criterios valóricos, cuya trascendencia no viene dada por su vinculación con ningún discurso místico o religión, sino que por sus potencialidades prácticas afirmativas de todo sujeto. Me refiero con esto a que lo ético nunca se entiende a sí mismo de manera aislada, es siempre social. Si bien tiende al establecimiento de una autonomía a todo nivel, no persigue ni la autosuficiencia ni la incomunicación; corolarios recurrentes de lo entrópico y de lo estructurado. En el plano ético,  "nacemos" y "nos hacemos",  gracias a las relaciones que se puedan establecer de manera directa, cara a cara con un "otro". Relaciones no instrumentales que poseen un marcado sello afectivo y que se desarrollan dentro del concepto de intersubjetividad. La realidad pierde entonces su objetividad (la pesadez que tiene para unos y la levedad que tiene para otros), para transformarse en una mutua y permanente construcción. &lt;br /&gt;Lo ético intenta adecuarse a la entropía de cada circunstancia bajo criterios creativos y recreativos, colinda con ella sin problemas, aunque su manifestación es mucho más "estética". La fiesta adquiere de ese modo un valor; pero el desorden y la destrucción, también. Aclaro de inmediato que no hablo de desorden y de destrucción en términos absolutos, sino bien acotados. Se trata de extraer siempre las máximas posibilidades en favor de la vida, o sea insertas en una estructura que la tenga como valor y experiencia central en toda su amplitud, y no en contra de ella.&lt;br /&gt;Ahora ¿Es posible entender y clasificar la acción política bajo estas tres aparentemente extrañas categorías? Estoy convencido de que sí. De acuerdo con ella, y en un sentido estricto, más del ochenta por ciento de las personas y grupos, así como el cien por ciento de la "clase política", se encuentra comprendido dentro del concepto de "estructurado", antiético. Y es verdad, ni más ni menos. Es decir, son dependientes de las instituciones, reactivos, con una tendencia a la rigidez y al cambio funcional. Un escaso porcentaje pertenecería al estamento ético, y un aún más escaso número al entrópico. En un sentido no estricto, o sea, asimilando la entropía, al concepto de anomia, tenemos que alrededor del cincuenta por ciento son entrópicos, y un porcentaje similar estructurado. No obstante, nuevamente el polo ético, es el minoritario. De lo cual no podemos tener ninguna duda. Puede resultar difícil, en un primer golpe de vista, clasificar con estas categorías; pero si se detiene un poco la mirada y si se concentra en las expresiones cotidianas de la vida de un individuo, tomado como totalidad, no se errará. Esta clasificación pues, usada en cualquier sentido, permite descubrir y desenmascarar cualquier actitud, por muy prometedores y bellos discursos que pronuncie, o por muy violentas y desenfrenadas que se presenten.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-7922382850356658393?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/7922382850356658393/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=7922382850356658393&amp;isPopup=true' title='17 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/7922382850356658393'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/7922382850356658393'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2009/12/ni-entropicos-ni-estructurados.html' title='Ni entrópicos ni estructurados'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>17</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-1189377364533910300</id><published>2009-11-05T19:08:00.003-03:00</published><updated>2010-11-01T12:43:39.027-03:00</updated><title type='text'>Cultura</title><content type='html'>Detengámonos ahora en el concepto de cultura, presupuesto básico del asunto abordado en el artículo sobre la &lt;a href="http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2009_01_01_archive.html"&gt;identidad&lt;/a&gt;. Frente a este concepto —entendido como la expresión social e histórica de grupos humanos—, podemos constatar variadas posiciones. Violentaré esa diversidad agrupándolas en dos que me parecen íntimamente relacionadas con lo ya expuesto sobre la identidad.&lt;br /&gt;Primero está la visión que juzga a la cultura como un conjunto teórico-práctico que nos sitúa y orienta globalmente en el mundo en el que nacemos y vivimos, y que a su vez estima que se trata de una manifestación concreta (visible o invisible) de un absoluto sagrado, anterior a todo lo conocido. De acuerdo con esto, existirían culturas que estarían mucho más cerca de ese absoluto precisamente porque estarían más cerca de un supuesto comienzo de la historia; o sea, la primera manifestación de ese absoluto en el mundo. (Al decir absoluto sagrado no debe inferirse necesariamente como la referencia a un dios). Del mismo modo, pero en sentido inverso, mientras más "actual" es una cultura y mientras más amplios sean los límites de su influencia, más cercana se encontraría de la manifestación completa y definitiva de ese absoluto y por ende de un supuesto fin de la historia. Por lo tanto, en ambos aspectos, habrían culturas que nos situarían y orientarían mejor que otras. A falta de un nombre más exacto, llamaremos a este enfoque: jerárquico.&lt;br /&gt;En segundo lugar existe la visión que juzga a la cultura como un conjunto teórico-práctico de la misma forma ya señalada, pero cuyo desarrollo no tendría nada que ver con un vínculo absoluto. En este sentido, las culturas serían relativamente equivalentes; cada una tendría virtudes y vicios reconocibles, y todas nos situarían en el mundo casi de igual manera. Algunos historiadores incluso las asocian a las civilizaciones y llegan a distinguir procesos de nacimiento, desarrollo y decadencia en cada una de ellas. Según este punto de vista, la anterioridad de ciertas culturas no le otorgaría ninguna categoría especial. Llamaremos a este enfoque: cronológico.&lt;br /&gt; En el despliegue argumental de ambas visiones se rescata la diferencia, —bastante marcada—, entre lo que es la manifestación colectiva y la manifestación individual de las culturas. En las culturas "anteriores" se observa un mayor acento en lo colectivo; en las "posteriores", en lo individual. Debido a ello, en las "primeras" culturas se da un menor grado de movilidad y evolución que en las que le siguen; y un menor nivel de variedad creativa. A su vez, en las "primeras" existe un mayor grado de cohesión emocional (coparticipación comunitaria), que en las demás. Al parecer, mientras más "posterior" es una cultura más abstracta se torna, reemplanzando el contacto real y el conocimiento práctico del mundo, por un contacto lejano y un conocimiento casi puramente teórico del mismo. &lt;br /&gt;No es necesario añadir que dentro de cada cultura, cada grupo, comunidad en particular o sujeto individual la re-crea, a veces impercetiblemente, a su manera. Es en este nivel, más restringido, en donde hacen su entrada las llamadas "concepciones de mundo". A mi juicio, la muerte de una cultura (en su aspecto sicológico, no sociológico) sobreviene, justamente, cuando la movilidad es nula y se hace dogmática, tanto en su manifestación colectiva como individual; es decir: cuando la defensa que se hace de una concepción de mundo no transa en nada los elementos que se consideran (con frecuencia de manera unilateral), como partes esenciales de ella. Se encierra y se rigidiza, consumiéndose a sí misma. &lt;br /&gt;Si asumimos el punto de vista histórico como uno de los factores preponderantes en toda cultura, hay que aceptar también que toda cultura, —por muy antigua que sea—, debió de haber tenido un origen. No apareció de la nada. Debió de alguna manera "devenir"; con seguridad, a través de las visiones y reflexiones de ciertos creadores, o si se prefiere, de ciertos "líderes espirituales". Una vez aparecida, sus seguidores, agrupados por un lazo común de hermandad, poblaron de imágenes las  enseñanzas heredadas, las cuales fueron adoptadas y adaptadas por todos aquellos que nacieron dentro de estas primeras comunidades. Surgieron así las tradiciones, una especie de eslabón con ese pasado originario. Pero aquí irrumpe la siguiente batería de preguntas: ¿qué es lo que impide que cada uno se transforme ahora en uno de esos "líderes espirituales" y se entregue sin recelo a la creación de nuevas imágenes; al registro de nuevas visiones y reflexiones? ¿Es que la mayoría es incapaz de ello, carece de la autoridad, del genio, necesario para hacerlo? ¿Pero qué o quién da esa autoridad, qué o quién da ese genio? ¿El estudio, el tiempo, la experiencia, el azar? ¿Y qué es el estudio, si no la adopción, perfección y repetición de una supuesta "verdad" anclada en el "principio de los tiempos"?¿Y qué es el tiempo y la experiencia, si no igualmente creaciones humanas, explicativas de nuestra ubicación en el mundo? ¿o puedes acaso tú demostrar fehacientemente la existencia de uno y de otra sin recurrir al sujeto de carne y hueso? ¿Es entonces la propia gente la que otorga esa autoridad o ese genio? ¿Es dios, es el azar? ¿Y por qué una cosa así debe ser otorgada? ¿Cuál es el mecanismo mental y corporal que nos lleva a pensar que el genio o la autoridad (poder sobre el otro) son "gracias" que se atribuyen a algo o a alguien exterior a nosotros? ¿Será legítimo ese hecho? ¿Y si es legítimo, será "saludable"?  ¿No serán las tradiciones otro tipo de obstáculo para la emancipación creativa y expresiva de cada sujeto; para la creación de una cultura "superior"? ¿No será la memoria un peso muerto que nos encadena al pasado como si se tratara de una forma oculta de esclavitud? ¿O deberemos rendirnos, en definitiva, a que en ciertos momentos de la historia aparecieron, aparecen o aparecerán sujetos especiales cuyo vínculo con aquel absoluto, anterior o posterior a la historia, les permite ser los únicos reservados para "traducir" su sagrada manifestación (una especie de clase sacerdotal); o peor aún, habremos de rendirnos a la espera de supergenios (o de superlocos, que es casi lo mismo) que nos conduzcan por la senda de la "salvación"? &lt;br /&gt;No quiero combatir con estas interrogantes una cultura en particular. Más bien deseo discutir todo lo que está envuelto en dicho concepto y lo hago porque creo más en las posibilidades creadoras de la autonomía individual y en las múltiples coordinaciones colectivas que la estimulación de esas posibilidades pueda traer consigo. Hablo del valor que puede tener la creación de una cultura realmente comunitaria autónoma, en todo momento histórico y en cada espacio social que se genere. Por supuesto autonomía no quiere decir aquí autosuficiencia, sino empecinada búsqueda de una relación complementaria con todos los demás seres que pueblan este universo. &lt;br /&gt;Conspira contra este propósito el hecho de jerarquizar a las culturas; el hecho de dividirlas en buenas y malas, en mejores y peores según su anterioridad o posterioridad. Por ejemplo, si bien es admirable la forma en que algunas personas viven satisfactoriamente las culturas en las cuales han nacido o con las cuales se identifican; no resulta aceptable usar ese sentimiento como argumento para valorarla por sobre las demás. No niego la legitimidad de ese sentimiento, sino que el intento de apoyarse sólo en él para sostener la primacía de una cultura sobre otra. El afirmar, sin asomo de duda, que dentro de una cultura "no se siente el peso de la autoridad, porque la autoridad viene dada por la experiencia" o por no sé qué proceso sagrado, es como decir que dentro de la cultura occidental es igualmente válida la existencia de la explotación en el trabajo, porque hay gente, por no decir la mayoría, que no se siente explotada. El sentimiento tiene sus límites y no puede ser utilizado como argumento universal. Tampoco es aceptable apoyarse en esa dudosa idea de progreso "dialéctico" que otorga al desarrollo técnico-científico una garantía de calidad sobre el pasado. La mirada que se pretende omnicomprensiva y que califica de retrasadas ("primitivas") a todas aquellas culturas que no presentan ese desarrollo, niega la sabiduría espiritual siempre viva de lo originario. Menos aún resulta aceptable postular el cambio de culturas, en el sentido de renunciar a una para optar por otra, porque eso es como recomendar —dicho muy burdamente— el cambio de camisa o de pantalón para sentirse más cómodo.&lt;br /&gt;En el fondo, y lo digo lo más claramente posible, aunque suene a herejía: las culturas, —y las concepciones de mundo identificadas con ellas—, entendidas como construcciones globales heredadas, no son lo importante. Son siempre conservadoras. No nos liberan. No nos interpretan ni pueden hacerlo porque son fruto de una experiencia que ni yo ni aquellos que comparten mi época vivimos de manera directa. Son fruto de una reflexión que no hemos hecho ni podemos hacer en los mismos y exactos términos en los que se hicieron porque las circunstancias de su nacimiento ya no son las mismas. A lo más son orientadoras. Pero nada más. La sentencia popular nos recuerda: "es muy distinto conocer el camino, que recorrerlo". Por lo tanto, la tarea debiera ser des-andar todos aquellos senderos que nos hicieron o nos hacen recorrer sin que podamos o hayamos podido siquiera abrir la boca. Y volverlos a caminar incesantemente; pero ahora con los ojos más abiertos, con los oídos más atentos y con una lucidez a toda prueba. En la medida en que se supere al unísono, esa identificación estática sujeto-idea, basada únicamente en un sentimiento pasivo, quedarán los individuos solos, frente a frente, sin nada a qué atenerse más que a sus miradas, a sus ojos bullentes, en medio de un emancipador silencio que puede ser el primer paso de su Encuentro. Ese momento, ese fugaz instante, por supuesto imposible aún; pero revelado a veces parcialmente por aquel mal entendido y practicado "enamoramiento"; es el comienzo de la Transparencia; del Volcamiento de unos sobre otros. Ahora, con sujetos sobredeterminados será siempre imposible lograr esa transparencia y ese volcamiento. La mayoría de las personas estamos determinadas por necesidades; sean reales o no, que se desprenden de la forma que cada cual tiene de interpretar el mundo. Y el grado de autonomía (estado de disposición) viene dado por la capacidad de controlar esas necesidades, de reducirlas o de simplemente de renunciar a ellas. Los sujetos no autónomos son los que no tienen esa capacidad, lo cual significa que son esclavos de un sinnúmero de necesidades.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-1189377364533910300?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/1189377364533910300/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=1189377364533910300&amp;isPopup=true' title='25 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/1189377364533910300'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/1189377364533910300'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2009/11/cultura.html' title='Cultura'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>25</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-4182640894436787270</id><published>2009-10-05T10:21:00.002-04:00</published><updated>2009-10-05T10:28:24.595-04:00</updated><title type='text'>Por una Educación Caótica</title><content type='html'>Muchos hablan de la "toma de conciencia" como de aquel proceso en el que una opinión —digamos— superficial sobre el entorno, es reemplazada por otra de carácter más profundo. Más concretamente, y en términos políticos, la "toma de conciencia" indicaría ese milagroso momento en el que alguien se despierta de su modorra individualista, meramente egoísta, y adquiere una actitud social más comprometida, dispuesta al cambio. Así descrito, parece ser un proceso muy fácil, pero todos sabemos que no es así; aunque por motivos muy diferentes. La mayoría de los que hablan de "toma de conciencia" siempre pasan por alto el hecho de que para cambiar de raíz una opinión o una actitud sobre el mundo debe existir previamente un convencimiento, y no simple oportunismo. Y aquí la cosa se complica; porque si bien algunos de  los téoricos del convencimiento no lo pasan por alto lo entienden siempre en un sentido doctrinal, metódico y lineal. O sea, algo que requiere de enseñanza y de estudio, de profesores y de alumnos; actividades y roles racionales y no intercambiables. Yo sostengo que esa vía es una vía fracasada, y es la que en resumen utiliza la intolerancia y el dogmatismo en todos los planos. La primitiva realidad en la que se insiste hoy, por ejemplo, por medio de la educación. Pero veamos primero por qué el proceso de cambiar una opinión o una actitud sobre el mundo no es un proceso tan fácil. &lt;br /&gt;Hombres y mujeres poseemos una "estructura de personalidad", distintas unas de otras, las que en su mayor parte han sido moldeadas en la niñez, sobre todo, en los seis primeros años de vida. Este proceso de conformación se produce tanto desde dentro de esa misma estructura como desde fuera de ella, dependiendo tanto de la herencia como del medio ambiente en el que se desenvuelve. Con el tiempo, tal estructura puede hacerse permeable o impermeable a los cambios, característica que considero fundamental, puesto que a mayor permeabilidad, mayores posibilidades de respuesta frente a las circunstancias; mayor apertura y creatividad. Al hablar de estructura, por supuesto, no lo hago en relación sólo con la “conciencia”, ni menos aún con algo fijo ni mecánico, sino que con todo un zigzagueante repertorio anímico en el que está incluido tanto el aspecto biológico del ser humano, como su aspecto sicológico.&lt;br /&gt;Después de la pubertad la estructura de personalidad de cada sujeto se encuentra más o menos completamente conformada. No obstante, por muy definida que se encuentre, siempre presenta fisuras, insterticios, nunca es totalmente compacta. Esto significa que llegado el momento se puede "quebrar". Las experiencias que la quiebran contienen por lo general una serie de factores perturbadores, imposibles de especificar, porque son distintos para cada sujeto. No obstante, una de las experiencias que trae consigo la mayor cantidad de dichos factores es la muerte; sobre todo, la mía, la propia. Cualquier experiencia relacionada con la muerte perturba la estructura, y si no la altera en uno o más aspectos visibles, por lo menos "crea", aunque sea ínfimamente, espacios dentro de ella. Algunas experiencias, como es el caso de las llamadas "situaciones límite", contienen tal cantidad de factores perturbadores que son vividas como experiencias religiosas o místicas, que llegan a provocar una verdadera re-estructuración de la personalidad. ¿Cuáles son esas experiencias, en qué momentos se dan, o qué lo permite? No lo sabemos, porque son unipersonales, intransferibles e incomunicables.&lt;br /&gt;Cuando las estructuras ya están conformadas es difícil, muy difícil, inventar un método práctico teórico universal que las modifique, (o las reeduque). No digo que sea imposible, pero sí una tarea infructuosa, larga y confusa. Más que un tesoro que se busca, es un tesoro que se encuentra. Desgraciadamente además, la Historia está escrita de forma que pareciera decirnos que un método por excelencia para re-estructurar las personalidades, en un sentido que permita generar a partir de ellos cambios sociales, está en la "aparición" de determinados sujetos o en la "aparición" de determinados sistemas de ideas. Ahí tenemos a Jesús y también al cristianismo; ahí tenemos a Mahoma y también al islamismo; es más, ahí tenemos a Marx y también al marxismo y un poco más atrás, por supuesto, a Freud y al sicoanálisis; así como a una interminable lista de otros personajes y sistemas. Individualmente hablando, la potencia reorganizadora de la experiencia de todos estos personajes y de todas estas doctrinas, no puede ser agotada, claro está; pero cuando esa reestructuración se supedita a un modelo, a un ideal de pureza exterior a nosotros, a un ideal de normalidad, dicho cambio viene a ser, a la postre, un simple proceso de agregación a una larga cadena de igualdad e inmovilidad. Es el no-cambio.&lt;br /&gt;En consecuencia, en las condiciones actuales ¿a dónde debemos apuntar para que las estructuras de personalidad puedan ser modificadas o reeducadas? No nos debemos concentrar en inventar un método para aplicarlo cuando estas estructuras ya están conformadas; sino cuando se están conformando, cuando se están delineando. No nos debemos concentrar entonces en los adultos, ni siquiera en los llamados jóvenes; sino que en los niños. Yo, por supuesto, no sé cuál es ese método, (y no sé si sea bueno encontrarlo); pero debe tener como fin la creación de estructuras de personalidad permeables y abiertas; imposibles de ser manipuladas y uniformadas. En ese sentido, y para eliminar cualquier duda sobre mi intención antiideológica y antitotalitaria, un elemento infaltable dentro de él debe ser el de la libertad, la confianza plena en la autorregulación de los niños, el olvido de todo autoritarismo moral e intelectual, de toda presión que no se funde en el más básico de los sentidos comunes (no vamos a dejar que un niño de tres años se tire desde una ventana aunque afirme que puede volar ¿no es cierto?). Cualquier disciplinamiento, cualquier indisciplinamiento sistemático, tendrá como resultado estructuras impermeables. Nuestro fracaso con las generaciones que vienen es que ellas sean idénticas a la nuestra, ni más ni menos. &lt;br /&gt;¿Será posible crear una institución que intente encontrar un método semejante en la práctica, que aún cediendo a las imposiciones legales del sistema educativo de los Estados (en suma, pura basura represiva disfrazada de progreso tecnológico), logre desarrollarse creativa e independientemente de él? No estoy pensando en esas "escuelas alternativas", del tipo a la que van los desadaptados con dinero, tan aburridas como ellos, tan indiferentes como ellos; sino  en escuelas con un gobierno autónomo y colectivo, simples y pequeñas, de instrucción más práctica que teórica, que sepan controlar cooperativamente el poder divergente del dinero. ¿Será posible, si para hacerlo es necesaria la reunión voluntaria de sujetos con una estructura de personalidad por completo diferente a la que impera? ¿Será posible? No lo sé. Pero sí sé que si no hacemos un esfuerzo concreto, diario, por lo menos con los niños que hoy estamos criando, con nuestros propios hijos, el futuro será igual de oscuro que el pasado. Es preferible cultivar el amor con un hijo, la amistad y el cambio con él, cuya satisfacción experimentaremos hoy; antes que embarcarse en cualquier activismo revolucionario cuya satisfacción no sabemos si obtendremos mañana. Compartir vivencias y juegos, sean cuales fueren, despojándose de la absurda "dignidad" adulta, de la doctoral conciencia de los ancianos (o de los intelectuales, que es casi lo mismo), es el principio de la educación caótica: el despliegue de un campo de posibilidades no limitado por objetivos futuros, una oferta de creatividad. &lt;br /&gt;Detengámonos a pensar por qué aún existen cristianos y musulmanes, o mejor aún, por qué existe tanta intolerancia diseminada por el mundo. Porque el mundo está repleto de escuelas intolerantes y dogmáticas. Porque la estructura de personalidad de millones de individuos ha sido moldeada (educada) por la intolerancia racionalizada o idealizada, y que aún cuando miles se rebelen posteriormente en su contra, no pueden prescindir de los aspectos negativos que le impregnó esa enseñanza desde pequeños. Este juicio sobre el cristianismo y el islamismo no debe entenderse como un juicio en contra de lo religioso, o mejor dicho, de lo sagrado. Pues este elemento parece ser esencial; pero no debe ser unilateral, ni exclusivo ni absoluto; triple error en el que caen las religiones (educaciones) institucionalizadas de la actualidad: se presentan como exclusivas y absolutas, y son enseñadas siempre desde el mismo punto de vista. Desgraciadamente no debemos esperar nada muy distinto de la educación laica, ni menos aún de la educación pública, reducidas hoy a un papel pasivo y funcional al sistema económico vigente. Ambas sólo multiplican la penosa casta de los esclavos&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-4182640894436787270?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/4182640894436787270/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=4182640894436787270&amp;isPopup=true' title='23 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/4182640894436787270'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/4182640894436787270'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2009/10/por-una-educacion-caotica.html' title='Por una Educación Caótica'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>23</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-4939184008653801214</id><published>2009-09-05T11:44:00.002-04:00</published><updated>2009-09-05T12:12:22.095-04:00</updated><title type='text'>Apuntes sobre sexo</title><content type='html'>No hay recipiente que pueda contener tantos y tan encontrados prejuicios como el sexo. Hablar de ello es exponerse a una inmediata evaluación pública que muchas veces le supone intenciones erradas a quien se atreve a hacerlo. Examinemos nuestro entorno: ¿cuándo hablamos de sexo en nuestras reuniones? ¿compartimos este tipo de vivencias de manera abierta? Casi nunca; y si por casualidad se toca el tema, ¿no surgen los silencios, las risitas, las bromas de dudoso gusto? En ese sentido, las opiniones y las conductas sexuales de los individuos pueden ser consideradas como una de las más claras radiografías que podemos obtener de cada una de sus personalidades. Considero que hasta sus verdaderas "intenciones políticas" pueden ser reveladas a la luz de un examen semejante.&lt;br /&gt;A mi juicio, existen tres actitudes básicas y generales frente al sexo; lo que no quiere decir que sean las únicas, por supuesto; o que se den en la realidad exactamente como las voy a describir. Lo siguiente es sólo una aproximación, un punto de vista.&lt;br /&gt;En un extremo están quienes aplican a esta relación una moralidad patriarcal excesivamente represora, en donde el sexo es algo oculto y restringido a la oscuridad; una especie de falla evolutiva que rebajaría nuestra "natural superioridad humana" al nivel de los gorilas. En el mejor de los casos se le tiene —aunque con algo de hipocresía— por una insoslayable necesidad orgánica. El sexo pasa a ser así una relación desigual de dominación entre un macho y una hembra, en la que prima, fundamentalmente, el uso y el abuso del primero sobre la segunda. La represión de la sexualidad se oculta muchas veces tras un halo religioso, convirtiendo en virtudes aberraciones monásticas como la virginidad y el celibato o enmascarándolas detrás de palabras como "pecado", "adulterio", "promiscuidad", cuando se escapa al control de sus sanciones morales.&lt;br /&gt;La mayoría, como es costumbre, se ubica en un segmento intermedio. Se trata de quienes a lo largo de sus vidas consiguen parejas relativamente estables, prometiéndose fidelidad en el curso de ellas; aunque cayendo una y otra vez en la conocida "tentación", pero ocultándola, en determinadas circunstancias, en su memoria "pública". Hasta se da el caso curioso de parejas que se mantienen unidas mientras cada uno no encuentre, literalmente, "nada mejor"; esto es, un(a) reemplazante. Y hay quienes bajo la influencia de la idea de propiedad privada, sobre todo, llegan a "casarse", a "formar familia", cayendo con ello en la más típica y más funcional de todas las nefastas instituciones de esta sociedad capitalista, en su célula reproductora. Nada diríamos si en la familia "tradicional" todo fuera impecable; pero está más que comprobado que es una farsa legal, una cárcel de autocastigo para un increíble número de sujetos, en la cual se privilegia una impávida seguridad por sobre la libertad. La mayor parte de sus hijos, en lo que se refiere al sexo, precisamente, son educados en el celo por la posesión, en el miedo, en el temor a la reacción, terminando en una autocensura de los instintos de manera muy similar a la del primer grupo.&lt;br /&gt;En el otro extremo están quienes dependen del sexo tal como si fuera un vicio, ya que la fugacidad del placer experimentado, al ser sobredimensionado, no logra satisfacer el deseo, sino que al contrario lo mantiene constante, y aún más, lo aumenta con cada relación. No pueden vivir tranquilos si no lo experimentan una y otra vez, con uno(a) y otro(a), reduciendo esa relación a un vulgar consumo egoísta, superficial e intrascendente. En términos institucionales, el sexo se transforma aquí en un  medio para obtener dinero, en un comercio, en un negocio lucrativo, muchas veces con sus típicos explotador(-)s y explotad(-)s; y en términos individuales, en una ansiedad: otra forma de enajenación.&lt;br /&gt;Si el sexo sigue viviéndose predominantemente bajo estas tres conductas, sin respetar por lo menos las orientaciones sexuales diferentes de la heterosexual, no esperemos que la sociedad actual cambie. Porque —quiérase o no— cualquier cosa parecida a una Revolución, para ser trascendente, también deberá extenderse a este campo, o sencillamente, no será.&lt;br /&gt;Elementos de estas tres conductas se perciben entremezclados en la cotidianeidad. Para que una relación sexual sea posible, por ejemplo, es necesario —la mayor parte de las veces— que se cumplan una serie de requisitos. No basta con que uno tenga una sensación o un deseo difuso; sino que tiene que seguir una especie de curso regular: un cortejo, un coqueteo, repleto de momentos de acercamiento y de rechazo. En caso contrario, es decir, en caso de que el deseo sexual se exprese a boca de jarro, directamente, (exento de la muy corriente vulgaridad, por supuesto) tal cual como si fuera una sonrisa o un abrazo espontáneo, se es víctima de una inmediata estigmatización, de una  sanción social. Las mujeres son "putas" o "fáciles"; y los hombres, unos "perros" o unos "calientes". No digo que lo primero (el cortejo) sea malo, o que no se deba nunca hacer, si alguien lo quiere; pero por qué tiene que ser siempre así, ¿por qué lo común tiene que transformarse en una exigencia, en una guía invariable para evaluar el proceder del otro?&lt;br /&gt;Otro hecho habitual es que el hombre debe asumir con frecuencia un carga específica, tanto sicológica como económica, para tener relaciones sexuales con una mujer; una carga que llega a ser incluso incentivada por esta última al asociar sus pretendidos encantos con la peligrosa idea de Poder. Si un hombre quiere algo de sexo con una mujer, es él, el que tiene que "dar algo a cambio"; es él, el que tiene que "pagar", el que tiene que "regalar", "invitar" o ser "delicado", el que se tiene que "humillar". Y esto es así, porque la mujer, aparte de sus condicionamientos culturales, es sexualmente menos epidérmica que el hombre y está siempre más segura, dependiendo de sus "atributos" físicos; de que al "insinuarse", de que al "seducir" y "mover el pulgar", el "pez elegido" va a caer en su red.&lt;br /&gt;Al remitirnos a nuestros orígenes naturales podemos ver que las relaciones sexuales múltiples eran una actividad regular, al punto de que las mujeres ni siquiera habrían experimentado, al parecer, esas "sagradas" alteraciones del período menstrual ya que se habrían mantenido permanentemente preñadas. Por ello, fueron consideradas símbolos de fertilidad y eran representadas así en sus épocas de embarazo. La "Venus de Willendorf" (pequeña estatua de la época paleolítica) es un buen ejemplo. No revelo ningún secreto al decir que en aquellos tiempos la poliandria era mucho más común que la poligamia. Ahora, en cambio, el panorama es lastimoso. En vez de que la actividad sexual sea todavía más regular, abierta y libre, es mucho más esporádica y cerrada, el dudoso privilegio de unos cuantos; a pesar de existir mayor información y mayores posibilidades de control sobre la única consecuencia que cabe tener en cuenta: los posibles hijos, tenemos más embarazos adolescentes y paternidades no asumidas. En este punto, y fuera de los casos referidos a violaciones, me arriesgo a decir que no creo que exista nada semejante a los llamados "hijos no deseados". Los hijos se tienen porque se quieren tener, lisa y llanamente, y aquellos tontitos que dicen que los tuvieron por "accidente" o por "falta de cálculo" son, aunque parezca exagerado, unos criminales que merecen ser enviados a galeras sin apelación.&lt;br /&gt;Quisiera pensar que el sexo llegará a ser algún día observado y vivido colectivamente como una relación más de encuentro libre entre dos personas que se estiman, que se agradan y que se desean; parafraseando a Rilke: "una comunicación verdadera de un ser con otro ser, y no ya, de un hombre con una mujer". Una relación placentera, hermosa y cotidiana, de respeto recíproco, que no obligue ni comprometa, que no aprisione ni mucho menos que sea tan pasajera y efímera que no deje resonancia ninguna en el alma de los que la viven. Así como dos personas, dos amigos, se sienten a gusto al disfrutar de una tarde de conversación o de un día de paseo, (después de lo cual poco puede cambiar); dos personas que se atraen podrían disfrutar del sexo aún cuando no se conociesen en estricto sentido, sin juzgarse por ello ligados hasta la eternidad ni con pseudoderechos sobre el otro; sino que por el contrario, lo tuvieran como un peldaño más —el primero o el último— hacia el logro de un reconocimiento mutuo. En una palabra: ni eterno ni efímero. Ni apropiación ni comercio.&lt;br /&gt;Cabe detenerse en mitos que sobredimensionan al sexo, poniéndolo como requisito indispensable para la permanencia de una relación. Yo creo, por una parte, que entre dos individuos, puede también haber placer implícito, sicológico; es decir, sin tener que llegar al contacto directo o a la penetración. Algo cercano; pero muy, muy diferente al voyerismo. Y creo, por otra parte, que una vez iniciada una relación, en la que está incluido el sexo, no implica necesariamente que éste se deba efectuar con una continuidad abrumadora. Porque aquí el sexo entra a depender —como la expresión de muchas actitudes humanas— de variables circunstanciales vinculadas a los espacios, a los estados de ánimo, a la salud corporal, al clima incluso. Y por último, puede ocurrir que el sexo, a pesar de haber estado incluido dentro de una relación, no venga a representar ya un plano específico de satisfacción mutua y quede acotado tan sólo como una experiencia más, lo que no debiera traducirse en el hecho de que esa satisfacción no pueda encontrarse ni vivirse, con igual o mayor intensidad, en los otros planos de esta misma relación.&lt;br /&gt;El mito más recurrente es el que asocia juventud con sexo, o belleza física con sexo, en donde el acento está puesto en los cuerpos "exuberantes" y "llenos de vida". En esta estupidez caen con mayor frecuencia los hombres, bombardeados por la propaganda de consumo y por el falocentrismo de la sociedad actual. Generalmente la juventud en el sexo sólo significa mayor energía, mayor pasión, la que habitualmente es derrochada en una rutina mecánica que no permite obtener ningún beneficio mutuo. Es más, terminada aquí la pasión, termina la relación. En este plano, tiene algo de verdad eso de que en la vejez el sexo pierde en cantidad lo que gana en calidad. Lo de la belleza física es cuestión secundaria, subjetiva; quizá en un primer momento despierte el deseo. Pero a la larga, sobre aquella expresión, en forma exclusiva, no se funda ninguna relación productiva ni duradera. Además entre belleza y placer no existe ninguna relación digamos proporcional. A nivel orgánico al menos, a mayor belleza no hay mayor placer, ni a la inversa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-4939184008653801214?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/4939184008653801214/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=4939184008653801214&amp;isPopup=true' title='26 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/4939184008653801214'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/4939184008653801214'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2009/09/apuntes-sobre-sexo.html' title='Apuntes sobre sexo'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>26</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-3860792686524889025</id><published>2009-08-05T10:54:00.000-04:00</published><updated>2009-08-05T10:55:53.105-04:00</updated><title type='text'>Adiós a la Historia</title><content type='html'>La opinión que la mayoría posee de la historia es aquella que la vincula con el pasado de una manera casi arqueológica, estática y monolítica. Generalmente se piensa que la historia tiene que ver sólo con hechos transcurridos y que es misión de los historiadores (los paleoespecialistas) rescatar y recopilar esos hechos para presentarlos de una forma “ordenada”, “entretenida” y hasta “sazonada”. Este trabajo se llega a transformar en un imperativo para cada generación, ya que permitiría “comprender” con mayor profundidad el presente y posibilitaría sobre todo, “prevenir” el futuro. &lt;br /&gt;Esa opinión mayoritaria le atribuye a la historia unidad y sentido único. Sin embargo, podríamos decir de partida que la historia es múltiple y posee, como cualquier cosa humana, todos los sentidos que deseemos otorgarle, incluso el de no tenerlo. Basta con observar el gigantesco material dedicado a ella para darnos cuenta de que lo que se define como “época” es tan sólo un arbitrario conjunto constituido por innumerables acontecimientos, cada uno distinto del otro, con escasos puntos en común. Cada selección de sucesos tiene, a su vez, una innumerable cantidad de vacíos por lo que las también innumerables interpretaciones que se desprenden de ellos pueden ser subdivididas hasta el infinito. Así tenemos historias privadas y públicas, oficiales y populares, nacionales y universales; historias económicas y políticas; historias de la pintura, de la música o de la religión. Cada hecho puede constituirse en un punto de partida o en un punto de llegada. Cada hecho puede servir para justificar o criticar un determinada hecho posterior. La causalidad y la linealidad son elementos constitutivos de la mayor parte de este tipo de pensamiento histórico. Pero si desde un  principio le negamos esos dos factores; si desde un comienzo colocamos en entredicho al tiempo y la temporalidad, ese pensamiento, sencillamente, se derrumba.&lt;br /&gt;La historia, considerada de esta forma, es efectivamente la historia de la experiencia humana. Eso no lo discutimos. Pero ese es su primer límite: la utorreferencia.  Su segundo límite es que esa experiencia humana es vertida o interpretada desde un momento, desde un tiempo que no es el mismo en el cual se desarrolló; en una circunstancia por completo distinta. Y es vertida además, por sujetos particulares, quienes hacen una inevitable labor de selección y de síntesis. En consecuencia, uno de nuestros “males” reside en el hecho de considerar a los instantes y momentos transcurridos como infinitamente repetidos, como infinitamente iguales, por lo que siempre se priorizan ciertas respuestas y ciertos modos de conducirse. Está manera de instalarse en lo que llamamos presente, realizada por la mayoría, hace que esa misma mayoría termine haciendo algo que por supuesto se asemeja a lo que ya se hizo, marginando y censurando la expresión de las diferencias. Y el círculo vicioso se reitera situación tras situación, abandonándonos en esa corriente.&lt;br /&gt;Pero ¿por qué le atribuimos a la historia, en su expresión racional y causal, mayor validez para transmitirnos y revelarnos un poco más de nosotros mismos? Porque le atribuimos la dictadura objetiva de “lo cierto”, de aquello que es “posible”. No obstante, a mi juicio, la historia es un relato que en nada se distingue de las mejores novelas, incluso hasta de las que se juzgan más irreales. Las narraciones históricas, aunque se vanaglorien de “atenerse a los hechos”, también son hipotéticas, porque están traspasadas por una idea madre, por una interpretación personal implícita de lo que es el mundo y el ser humano. Una novela puede llegar a ser incluso mucho más ilustrativa, en el sentido de que puede permitirse llevar a sus personajes hasta extremos aún inexplorados o escasamente frecuentados por la experiencia humana.&lt;br /&gt;En la antigüedad griega se le otorgaba rango de verdad  a los dramas homéricos y por medio de ello la gente de esas culturas conocían algo de su pasado y se dirigían en el presente. En la América precolombina los ancianos de cada comunidad —reemplazados posteriormente por una clase sacerdotal en las civilizaciones superorganizadas— cumplían el rol de transmitir los relatos mediante los cuales se mantenían unidos. Todo a través de una oralidad en donde el llamado “mito”, y no la historia, reinaba como amo y señor. Y ahora por qué no. Porque ahora, entre otros hechos, se ha reemplazado la multiplicidad de divinidades originarias por divinidades hegemónicas, de distinta índole y capacidad, que no soportan la diversidad ni mucho menos la complementación, aconteciendo lo mismo en el plano de las ideas, de la teorización. De ese modo, un sacerdote es casi siempre un buen historiador y viceversa. En ambos casos, obviamente, se concluye que la historia está determinada por fuerzas o leyes poderosas e inexplicables que se encuentran en su raíz misma, y se habla de las fuerzas y leyes de la Naturaleza o de la Evolución; de las leyes del Espíritu o de la Dialéctica, etc, etc; rematándolas poéticamente con anhelos futuros de perfección o destrucción. Apocalipsis versus Parusía. No hay ideólogo ni sacerdote que no se refuguie en la historia, —en el curso regular que le otorga—, para potenciar  degenerados anhelos de dominio y uniformidad. Así surgen los conocidos “expertos en la materia”, los charlistas de salón, de ferias literarias y de “auditoriums” universitarios, que se enfrascan en polémicas metodológicas o en discusiones minúsculas y eternas referidas por ejemplo a si tal sujeto leía o no leía a tal otro, si pasó o no por tal o cual lugar, si tuvo relaciones con éste o con éste otro; como si esos hechos hubieran influido por sí mismos en la acción posterior de ese sujeto. &lt;br /&gt;Pienso que todas estás formas de asumir la historia no son verdaderamente “productivas”, no son propulsoras de cambios, sino de una manera bastante reducida y restringida. El núcleo fundamental de su inconsistencia está en no separarse de esa idea que la encajona unilateralmente a lo sido, a lo supuestamente ocurrido.&lt;br /&gt;La historia hecha por los historiadores peca de mala ubicación. La historia está —para decirlo de manera que se entienda— “adelante”, no atrás. Es la posibilidad que en cada momento viene a nuestro encuentro y que en cada momento nos exige aceptación o rechazo. Si nuestro presente es como es, lo es debido a que en cada instante la mayoría elige siempre las mismas posibilidades y nunca se atreve a escoger con autonomía, reflexiva o espontánea, entre las otras muchas que tiene delante. Y esta mayoría controla a la minoría. Nos abandonamos pues, en lo estructurado y establecido. La historia de atrás, hecha por los historiadores, es la descripción momificada de las posibilidades elegidas en el ahora, pero “proyectadas” a un pasado artificial. Por ello, más que nada es un discurso reductor, pasivo y manipulador, que envejece al ser humano y que lo justifica para bien o para mal. (Más impulsor y activo es la historia “imaginada” por los literatos). De ahí el dicho orwelliano de que “quien domina el presente, domina el pasado”.&lt;br /&gt;Centrar nuestro interés primordial en lo porvenir y no en lo transcurrido nos permitiría sentir aquella exigencia y la sentiríamos con una profundidad tal que nos veríamos impulsados a ser creadores; nos veríamos en la obligación de producir posibilidades nuevas que nos potencien y no que nos anulen. En la sociedad del ahora, en la que te sientes vivir en este minuto, las posibilidades que se eligen en torno tuyo, escasamente potencian a las personas; más bien las anulan, o las potencian relativamente y en una sola dirección, (la de la mayoría) o peor aún, potencian a algunas en desmedro de otras. Los “desesperados” pensarán seguramente que la argumentación anterior pretende el olvido de nuestro pasado, condenándonos con ello a cometer o a permitir, —según sus palabras—, “los mismos errores que en él se produjeron”. No es así. No se trata de desechar lo transcurrido, de olvidarlo; sino de diluirlo mediante miles de maneras para hacer con él nuevas mezclas y nuevas soluciones. (Al fin y al cabo, debemos aceptar que en parte —aunque sólo en parte— somos un conglomerado de recuerdos; algo así como un recipiente elástico que recibe y amolda los hechos que vive. Y lo somos en parte, porque aún sin recuerdos somos y, sobre todo, podemos ser).  Por otro lado, si uno se ha convencido libremente de algo hoy, lo defenderá o lo combatirá, no por lo que le argumentan que pasó ayer, sino por lo que el mismo ve y vive ahora.&lt;br /&gt;Imaginemos que una persona se encuentra en una habitación, con una única puerta que lo comunica con el exterior; las posibilidades a las que se ve enfrentado para salir de su encierro pasan, en efecto, por esa única puerta. No habría nada que decir si el sujeto no contara con instrumentos dentro de la habitación como para poder pensar otra salida; pero si el sujeto tiene ese instrumental y aún así insiste en salir por esa única puerta es porque se ha abandonado a una de las muchas posibilidades que posee. Es factible que alguien se pregunte por qué imaginar otra salida si no hay necesidad de hacerlo; es decir, siempre el sujeto puede salir por la puerta porque no está encerrado, nadie lo obliga a estar ahí. Sin embargo, creo que ese no es el caso de los seres humanos en la sociedad “civilizada”. Estamos efectivamente encerrados y lo estructurado, la institucionalidad, las costumbres, las leyes, vienen a ser efectivamente como las paredes de aquella habitación. &lt;br /&gt;Otra de las implicancias individuales de tener como valor absoluto el pasado, o mejor dicho una mirada absoluta sobre el pasado, es aquella que se relaciona con el conocido tema de la “consecuencia”, muy unido a ese otro de la “traición”. La consecuencia significa, precisamente, ser de la misma manera que se ha sido; es la consagración de la rígidez; hacer de una actitud el resumen seco de una personalidad, sin tener en cuenta ninguna otra variable. Pero esta valoración por lo común es hecha desde fuera, es decir, hay gentes que se arrogan el derecho exclusivo para declarar quién es consecuente y quién no. Sin embargo, la única consecuencia que merece este nombre es la que cada uno tiene con lo que cree ahora, y no  la que los demás otorgan o quitan. Es un aspecto que descubro en la comunicación incondicional y  en  el diálogo. No es algo que me revele la mera observación ni el intercambio pasajero de palabras. Se llega a la desmesura de pensar que uno es consecuente porque riega su lenguaje con frasesitas revolucionarias, o con insultos de gran calibre. O porque se viste de determinada forma, o porque en una ahogada protesta tira piedras o no. La misma tergiversación sufre el concepto “revolucionario”. Se es revolucionario cuando se está por las armas; se es revolucionario cuando se está con la clase obrera; se es revolucionario cuando se esta con el pueblo, etc., etc. Mientras no se extirpe este vocabulario castrado, versión esclava de los deseos del amo, no nos co-inspiraremos ni un milímetro. Continuaremos allá atrás, aislados, en el rincón oscuro de grandiosas bibliotecas, en donde se almacena y reproduce este enmohecido presente.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-3860792686524889025?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/3860792686524889025/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=3860792686524889025&amp;isPopup=true' title='34 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/3860792686524889025'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/3860792686524889025'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2009/08/adios-la-historia.html' title='Adiós a la Historia'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>34</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-7298202910341909809</id><published>2009-07-05T12:42:00.004-04:00</published><updated>2010-11-12T11:53:42.727-03:00</updated><title type='text'>Teoría Negativa de la Esperanza</title><content type='html'>No creo que sea la esperanza la que nos mueva realmente a hacer algo en el terreno social. La esperanza en un mundo "mejor", por ejemplo, cualesquiera sean los valores y principios en los que se sustente. Más bien creo que, en el fondo de su corazón, aquel que sostiene honestamente una esperanza así, desea que ella lo convenza primero a él; para lo cual se somete, a lo largo de toda su existencia, a un voluntario ejercicio testimonial. La esperanza es muchas veces una construcción ideológica externa que adoptamos por costumbre y a la cual le vamos agregando justificaciones conforme transcurre nuestra experiencia en el mundo. Si bien el ser humano afirma su vida cotidiana en ciertas creencias y actúa de acuerdo con ellas, esperando la realización de objetivos predeterminados; la esperanza, como necesidad colectiva, es una creencia impregnada de un trascendentalismo religioso que reemplaza el ahora por el mañana, y que muchas veces olvida a la oveja por el rebaño.&lt;br /&gt;Una esperanza no convence ni moviliza auténticamente, sobre todo, cuando un sujeto la trata de imponer desde fuera: esto es, en sus propios y personales términos; o sea, en "su" lenguaje. Se cae aquí en el dañino vicio de la explicación racional, de la argumentación lógico-estadística, basada exclusivamente en datos, en hechos históricos, en ejemplos "objetivos" de todo tipo; o en el vicio equivalente de la explicación mística, basada sólo en sueños, en relatos sagrados y leyendas remotas. Ambos procesos son algo así como el lugar común de la &lt;a href="http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2009_03_01_archive.html"&gt;"conciencia"&lt;/a&gt;: el representarse a todo lo demás como una fuente opuesta, frente a la cual, en el caso de ser otra persona, no cabe sino la veneración o el adoctrinamiento; el desprecio hacia sí mismo, por un lado, y el desprecio de considerar a los demás tal como si fueran perplejos discípulos sumidos en la ignorancia, por el otro.&lt;br /&gt;Considero que lo que en realidad nos mueve a hacer algo, socialmente relevante y trascendente, con firmeza y decisión, es la conquista de una convicción co-inspirada; la certeza compartida —explícita o implícita—- en que cambios específicos en un entorno particular, generarían la posibilidad actual de un estado "mejor" de cosas. Quizás es una diferencia muy sutil, pero reafirmo esto de actual. Es decir, la certeza plena en que si la parte medular de nuestras creencias fuera asumida por todos ahora, todo sería radicalmente mejor. Es por ello que una convicción de esa naturaleza va acompañada de una práctica concreta; en ningún aspecto semejante a un apostolado ya que se trata de la expresión vital, en plena libertad, de nuestro ser más íntimo. Toda creencia con la cual se ha alcanzado un nivel de identidad así, tiene esa magia; la que a veces, claro está, se transforma en maldición; y la cual cobra mucho más valor, en sentido cuantitativo, dependiendo de las circunstancias históricas en las que logran desenvolverse. Es una conquista más personal que grupal; y más grupal que social. El cristianismo primitivo, ese que deambuló subterráneamente en el pasado una vez que hubo desaparecido su "salvador", tuvo esa magia. Ahora ya no. Ahora está desgastado, desprestigiado, y descolocado en tiempo y espacio —por lo menos institucionalmente— pues se mezcló con todo un cuento celeste, de ángeles y de demonios; y lo que fue mucho peor se mezcló con el poder. Está, digamos: maldito. He ahí el drama eterno de las creencias superlativas cruzadas de trascendentalismo; el fin trágico de las grandes esperanzas: doctrinas "espléndidas" dominando extensos territorios del mundo (en el caso del cristianismo desde el 313 al 1200); pero haciendo de ellos un renovado lodazal de miserias.&lt;br /&gt;El punto en donde se cruza la máxima valoración de lo actual, del hoy, con la máxima valoración de un principio, es el punto en donde la creencia, mala o buena, alcanza su madurez y plenitud. Cuando sobre ese punto no sólo se concentra una, sino varias miradas, al unísono, en similar estado y disposición; es posible el nacimiento de una convicción co-inspirada, cuya insistencia y permanencia da paso, inevitablemente, a la Acción. Este original acontecimiento, como se puede ver, se encuentra a una distancia muy remota de la esperanza. Porque ésta es algo por completo secundario, es un apéndice, un subproducto. (Lo esencial es descubrir y autodescubrir la creencia profunda que anida en cada uno, el principio fundante de cada personalidad. Y para eso se requieren buenos ojos, buenos oídos y voluntad, puesto que esa creencia se manifiesta en la práctica, la cual revela —siempre en el detalle— aquellos cambios que realmente se desean para alcanzar ese "estado mejor de cosas").&lt;br /&gt;La mayoría de los miembros de la sociedad moderna (o posmoderna) son en este sentido gente sin esperanza (aunque por supuesto no gente sin creencias) y es por ello que tienen la capacidad de ejercer su dominio y uniformidad sin contrapeso. Observemos y comprobaremos que cada uno de ellos está anclado, material y espiritualmente, en el presente, en el ahora; y le otorgan al dinero, al mercado o a la tecnología un valor casi de raigambre religiosa. No pueden hacer nada sin ellos. Esa es su verdadera convicción co-inspirada no declarada, por desgracia; la cual les induce a actuar —hasta sin quererlo y aunque sea de forma individual— de una manera prolijamente sincronizada. Muchos de ellos son cristianos, muchos de ellos son progresistas, o sea, gente que cree en el paraíso celeste o en el paraíso terreno, ambos lugares ultrafuturos. Pero esta última creencia, o sea esta esperanza, para decirlo sin asco, es como el papel higiénico que usan en sus baños, apenas una garantía de su pretendida limpieza. Los miserables son pues, tan responsables de su miseria como aquellos explotadores que la reproducen.&lt;br /&gt;Es aquí donde podemos comprobar cómo una convicción co-inspirada se transforma en maldición. Su perfecta sincronía se convierte en algo así como una epidemia contagiosa. Los climas ambientales, espaciales, organizacionales, en donde transcurre regularmente la experiencia, llevan su carga a cuestas, y es por eso que los sujetos se ven obligados a adaptarse, a adecuarse a cada uno de ellos. Lo trágico se da cuando las convicciones co-inspiradas son percibidas como opuestas, porque el sujeto se siente disociado, "desubicado", debiendo finalmente optar, para no caer víctima de alguna "depresión", por el espacio y el clima que le proporciona una mayor certeza, aquel sentimiento agradable de sentirse parte de las conversaciones. Tal recurrencia, que tiene muy poco que ver con ideas concretas, concluye, por último, transformándose en una práctica, en aquella Acción descrita más arriba.&lt;br /&gt;La esperanza también puede ser entendida como otra forma de alienación, lo que por cierto no constituye novedad teórica alguna. De esta manera, la esperanza no estimula a actuar, comprometida y responsablemente, en el ahora; no obliga a transformar las desgracias; sino que, al contrario, las hace más soportables, más digeribles. En síntesis, se transforma en un consuelo. El anhelo en el surgimiento de proyectos globales superestructurados que den respuesta a todo y a todos; es la esperanza perfecta, la muchas veces llamada utopía. Los melancólicos, esas tristes víctimas de las leyendas y recuerdos del pasado, son los que más ansían la aparición de estos megaproyectos. Mucha gente se resguarda de comprometerse hoy en algo más  que en aquello directamente relacionado con sus círculos de influencia personal, en virtud de su eterna espera en esa esperanza perfecta. Dicha actitud les hace entrar en la frecuente polémica de los fines y de los medios, en donde regularmente privilegian el fin por sobre los medios.&lt;br /&gt;La esperanza tiene conexiones peligrosas y bastante cercanas con su contrario: la frustración; es decir: con lo que ocurre después de o durante la espera. El que mantiene una esperanza, muchas veces desespera, se agota o se cansa en ese proceso, debido a una autopresión sicológica continua, de carácter puramente defensivo. A tal extremo llega esta actitud que el desesperanzado, en el límite de su frustración, puede incluso echar por la borda todo aquello en lo que cree y adoptar medidas contrarias a su propia creencia. Es revelador, por ejemplo, el hecho de que muchos "humanistas" terminen desconfiando de la humanidad completa y concreta; o el más irónico hecho de que muchos "cristianos" terminen sus días pegándose un tiro o tirándose desde algún balcón. El que no mantiene una identidad inmóvil con una creencia, una identidad estructurada, en realidad no tiene nada que perder ni nada que ganar, porque su espera, si es que la tiene, se basa en un convencimiento liberador. No es que todo dé lo mismo; sino que todo adquiere un valor distinto y primordial, en cada momento y lugar. &lt;br /&gt;Me parece importante resaltar en este punto la reveladora diferencia que existe entre la libertad y la "esperanza en la liberación". Esta última es sencillamente una certeza que se mantiene obstinada frente a los cambios, un discurso. La primera, en tanto, es una acción que se experimenta en cuanto se hace, es un instante vital. A veces van unidas, de modo que parecieran ser un solo movimiento; pero no, la "esperanza en la liberación" se traduce con regularidad en una inercia, en una práctica reiterativa y no creativa que le imprime una dirección unívoca a la libertad. Si yo hago un túnel para escaparme de una cárcel, no me siento pleno y seguro por la esperanza de verme libre, sino porque experimento la libertad en el acto de hacer el túnel.&lt;br /&gt;El asunto entonces no es tener o no esperanza, sino como alcanzamos una convicción co-inspirada que no sea uniforme, colectiva e individual a la vez; cómo contrastamos esas creencias que nos identifican con el fin de disolverlas o de por lo menos de reensamblarlas de manera que potencie y no neutralize a cada uno de los que deciden realizar ese trabajo, o lo que es mejor, que no anule a uno en virtud de la imposición del otro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-7298202910341909809?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/7298202910341909809/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=7298202910341909809&amp;isPopup=true' title='45 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/7298202910341909809'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/7298202910341909809'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2009/07/teoria-negativa-de-la-esperanza.html' title='Teoría Negativa de la Esperanza'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>45</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-3124343300413499126</id><published>2009-06-05T10:57:00.002-04:00</published><updated>2009-06-05T11:01:47.549-04:00</updated><title type='text'>Libertad y Lenguaje</title><content type='html'>El lenguaje hablado posee ciertas reglas generales que hacen posible su adquisición y su uso. Cuando nos expresamos, dependiendo de las circunstancias en que hemos nacido y en las que vivimos, nosotros hacemos un uso creador de esas reglas. En el pasado remoto, esas circunstancias y ese uso —por parte de diferentes grupos humanos— determinaron la aparición de los idiomas, lo que provocó la primera y más evidente diversificación del lenguaje; pero no así, la diversificación de las reglas. En todo idioma se encuentran palabras o signos que designan cosas, otras que designan acciones, otras que describen situaciones, etc. Ahora bien, existe una segunda y mucho menos evidente diversificación del lenguaje, dentro de cada idioma, que me parece falsa por imponerle reglas adicionales que no le son inherentes y además altamente destructiva por contener un objetivo de ribetes totalitarios.&lt;br /&gt;El lenguaje hablado es algo así como la “materialización” circunstancial de nuestro pensamiento: fuente inagotable de ideas que evoluciona sin cesar. Cuando esa evolución se estanca, surgen las ideologías, conjunto de ideas que suponen, sin quererlo, un tipo de lenguaje no creador, es decir, un lenguaje que se somete de manera fija a unas reglas superpuestas, no permitiéndose un uso innovador de ellas. Todo pensamiento ideológico utiliza un lenguaje altamente estructurado que viene a ser reflejo de un pensamiento altamente estructurado. Al manifestar esto último no me refiero a que sea formal o intelectualmente estructurado; porque dentro del “desorden” incluso, también podemos encontrar una estructura. En este tipo de lenguajes hay lo que se denominan “conceptos claves”, intransables; palabras mediante las cuales descubrimos a que “tribu” pertenece cada cual. Pero esto, lejos de ser un mérito, es la negación misma de la libertad de pensamiento. Un pensamiento estructurado es un pensamiento inmóvil. Y la inmovilidad es el imperio de la necesidad, no de la libertad.&lt;br /&gt;Un lenguaje estructurado, fijo, que le rinde culto a ciertos términos y que adora repetir hasta la saciedad ciertos conceptos, es un lenguaje anti-cambio. Aunque su fondo se pretenda revolucionario, no lo es en absoluto. Por el contrario, es profundamente conservador. La acción implícita de un lenguaje anti-cambio es la acción imposible, la que no tiene en cuenta las circunstancias, la que camina de espaldas a la realidad. Un lenguaje anti-cambio busca, entre otras cosas, la confrontación y el conflicto a cualquier precio, en un sentido rectilíneo. Ese es su mérito, su triste mérito. Fruto de una voluntad pasiva, un lenguaje anti-cambio está acostumbrado a pedir cosas imposibles, precisamente, porque en el fondo cree en la imposibilidad. No implica un “hacer”, sino que sólo un “decir”, porque lo que dice es imposible de hacer. Pretende destruir, revolucionar en la práctica; pero termina siempre por apuntalar más y más aquello que combate. Lo reafirma, lo restablece; transformándose en un elemento estrictamente funcional. Es, en suma, el lenguaje del fracaso anticipado, de la impotencia querida; destinada sólo a disolverse en el statu quo o a quedarse en la marginación. Es el deseo impreciso de la máxima separación y del purismo: el odio intestino a la “mezcla”. Es sentirse a gusto dentro de un espacio restringido que sólo permite, en unos, la diatriba y el resentimiento; y en otros, la burla y la indiferencia. Todos los que están fuera de ese espacio, de ese “círculo sagrado” se transforman en enemigos; todos, sin excepción.&lt;br /&gt;“Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”, según escribe el filósofo austriaco Ludwig Wittgenstein. Un lenguaje anti-cambio es, por lo tanto, el reflejo de un mundo inmóvil de límites terriblemente estrechos.&lt;br /&gt;El lenguaje refleja nuestro origen cultural, nuestra forma de interpretar la realidad. En este sentido, no hay lenguajes superiores ni inferiores, sino diferentes. Desde lenguajes diferentes es imposible la comunicación, el Diálogo. Es entonces necesario concordar en un tipo de lenguaje más abarcador; es decir, es necesario buscar la complementariedad de los distintos lenguajes, sus puntos de unidad, en donde uno entre y haga entrar al Otro. Es por eso que si queremos hacernos entender (y lograr que de hecho el resto nos entienda) debemos intentar hablar en un lenguaje en el que nos pueda comprender la mayoría (resistiendo y a la vez cediendo); y no adoptar un lenguaje que sólo sea un reflejo de la forma de interpretar la realidad de un grupo determinado, o peor aún, sólo un reflejo de “mi forma” de interpretar esa realidad. El lenguaje del especialista, del científico o del ingeniero, por ejemplo, sigue aquel precepto, con lo cual cae con frecuencia en un lenguaje deshumanizado que no le habla a todos sino que a un número reducido de sujetos. Puesto que, al fin y al cabo, sólo quiere ser entendido por ese reducido círculo.&lt;br /&gt;El lenguaje permite, a través de la Poesía por ejemplo, el despliegue de la capacidad creativa de todo sujeto, revelando su vinculación extrema con la libertad. Sin embargo, pensar y hablar poéticamente —a pesar de lo que digan sus románticos seguidores— es también pensar de manera puramente individual, sin tener en cuenta lo social, al Otro. La Poesía se convierte así en otro lenguaje, asequible sólo a unos pocos. Podemos decir entonces que la Poesía es el reflejo de un pensamiento libre, pero de escasas implicancias sociales, ya que suprime la comunicación plural e inmediata; y que el pensamiento ideológico y el consiguiente uso ideologizado del lenguaje es, sin duda, social, pero no es para nada libre.&lt;br /&gt;Surge aquí una analogía entre sociedad y lenguaje. El lenguaje se estructura bajo ciertas reglas que permiten un uso libre y creador de ellas. Podemos producir máximas alteraciones en él con la Poesía, como mencionábamos, y no por eso el lenguaje desaparece. Una sociedad también se estructura bajo ciertas reglas. Se reflejan en buena parte en lo que es su sistema de leyes y su sistema de costumbres. Aquí también puedo hacer un uso creador de esas reglas. Sin embargo, el problema está que en la actualidad, ambos sistemas me permiten escasamente una acción en ese sentido, porque se le teme, precisamente, a la libertad. Nuestro actual sistema de leyes, elaborado por unos cuantos, impide, en la mayoría de los casos, cualquier acto creativo; o en su desmedro lo permite, pero de una manera bastante controlada. Un acto creativo es con frecuencia un acto individual, a lo más grupal, pero de trascendencia social, que altera necesariamente el orden establecido, pero que no necesariamente lo destruye.&lt;br /&gt;Dejando de lado la ironía de cierta calidad, es honestamente imposible pretender avanzar hacia una sociedad diferente a la actual si desde un comienzo consideramos que la heterogénea y “pasiva” mayoría está compuesta por estúpidos o imbéciles. Y mucho más dramático, si comenzamos a teorizar, con aparato científico, sobre su pretendida estupidez (los conceptos de “hombre masa”, de “consumista”, etc). Lo que dicen, hacen y creen los seres humanos es producto de su forma de conocer y de la concepción de mundo que sustentan, opuestas a las nuestras, y que por desgracia en muchos casos incluye en su seno aquel pensamiento ideologizado que hemos descrito y su correlato político. El camino entonces no se sanja tratando de imponerles otra ideología, adoctrinándolos en mi pensamiento, por muy positivo y revolucionario que lo juzguemos; sino construyendo y concordando una perspectiva mayor que nos “identifique” y nos comprometa a ambos, al unísono, sin obligación. No se trata de suprimir las diferencias, las especificidades que le pertenecen a cada uno, puesto que somos diferentes en cuanto somos sujetos; sino que asumir las diferencias desde dentro de una conversación, desde el Diálogo, y no desde fuera. Cuando hablamos desde fuera, por ejemplo, desde una ideología determinada, establecemos una diferencia negativa a priori que se convierte en un obstáculo. Me veo inducido a pre-juzgar y a que me pre-juzguen.&lt;br /&gt;Superando estas barreras es cuando estimo que realmente dialogamos, cuando realmente nos reconocemos, cuando realmente construimos un lenguaje común. Si no, si me pretenden “manipular” o “conducir”; si me quieren imponer ideas y conceptos “claves”; si me pretenden “cantar las (sus) verdades” o “despertar mi (su) conciencia” estamos en guerra, sencillamente. Una guerra a la que no hay que temerle por cierto, y que estamos dispuestos a dar cuantas veces sea necesario, pero una guerra a la que le debemos reconocer también sus trágicas consecuencias.&lt;br /&gt;Cuando se asume la creencia de que una ideología en particular o una concepción de mundo determinada es la única correcta y el sujeto se consume tratando de imponerla en una conversación, con frecuencia termina “alienando” su personalidad. No habla como habla siempre, como lo hace en su casa o con sus amigos más íntimos; sino que habla distinto. Habla “seriamente”. Asume en el fondo ser Otro. No habla desde su propia personalidad sino, por así decirlo, desde el marxista, el trotzkista, el anarquista, el liberal, el ecologista, el feminista, el dadaísta, etc, etc; esto es, desde el figurín de turno que asume ser: un Otro, a fin de cuentas. (Podríamos incluso extremar el ejemplo, llegar al límite y comprobar que aquello que llamamos “nuestra personalidad”, nuestra individualidad, es precisamente una idea, un principio, una interpretación que hacemos de nosotros mismos, un Otro muy diferente al que somos en realidad. Ateniéndonos a esa idea y sólo a esa, terminamos igualmente alienados). Así las cosas, dicho sujeto se ha convertido nada menos que en una prolongación de su ideología; es decir, en parte de una estructura que ya no depende de él. No habla desde su propio pensamiento, sino desde aquel que corresponde a ese Otro. Se inhibe como sujeto autónomo e independiente. Este proceso separa a los que hablan; porque cada uno quiere seguir manteniendo una especificidad y una particularidad a toda prueba; en fin, una “identidad” que es sólo posible mientras se mantenga esa separación. Es el anti-diálogo.&lt;br /&gt;Cuando la ideología depende de mí puedo ser independiente de ella, y criticar severamente sus errores. Cuando yo dependo de ella, generalmente no le reconozco ningún error, sino que “la defiendo ante los ataques”, incluso de los más leales. No pienso ni hablo libremente. Ocurre también que por algunas pinceladas que conozco de determinada ideología la acepto en su conjunto, es decir asumo un conjunto de pensamientos sin comprenderlo y sin experimentarlo, sin que haya transformado mi vida y sin que se haya integrado a ella. Ahora si algunas ideas de ese conjunto, me transforman, es porque ellas se han integrado y forman parte de mí, ya no le pertenecen a la ideología sino que me pertenecen a mí; un sí mismo en permanente evolución y no estático. Cada sujeto es mucho más que el conjunto de pensamientos que lo determinan, mucho más que las acciones que ejecuta. Y de lo que se trata -por lo menos para mí-, es de preservar, de descubrir, y de promover esa amplitud.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-3124343300413499126?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/3124343300413499126/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=3124343300413499126&amp;isPopup=true' title='56 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/3124343300413499126'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/3124343300413499126'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2009/06/libertad-y-lenguaje.html' title='Libertad y Lenguaje'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>56</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-6705212792140234232</id><published>2009-05-05T12:40:00.002-04:00</published><updated>2009-05-05T12:46:09.114-04:00</updated><title type='text'>Conocer y Sentir</title><content type='html'>Nuestro problema de hoy no es un problema de conocimiento es un problema de sensibilidad. En el trabajo como en la escuela, en las casas como en las calles, lo que falta no son los conocimientos,  "conciencia", las ideas "claras" sobre el entorno y la diversidad de cosas que lo componen; lo que falta son  sentimientos, emoción.&lt;br /&gt;Conocer es por ejemplo que un determinado microbús te puede llevar a un lugar determinado, que la suma de los ángulos interiores de un triángulo es de 180  grados, etc.  Son ideas "útiles" que surgen en la mente por una motivación externa y a las cuales se recurre cuando uno las necesita para algo. No discuto su utilidad porque es demostrable que lo son, pero esa utilidad es indiferente si no es alimentada por un factor de raíces más profundas.&lt;br /&gt;Por "sentir" entiendo un proceso muchísimo más complejo que va más allá de las percepciones inmediatas que nos entregan los órganos de los sentidos. Para mí, el "sentir" no es sólo oler, ver o escuchar. Es fundamentalmente el despliegue de un fenómeno corporal de carácter integral que nos envuelve y que nos cubre de pies a cabeza, permitiéndonos actuar y reaccionar de una manera particular frente a las circunstancias. Un proceso que puede ser permeable o impermeable a los cambios y cuya  característica esencial permanece la más de las veces oculta, revelándose tan sólo frente a hechos "conflictivos" o de "detalle". Es el modo, a fin de cuentas, con el cual se enfrenta la cotidianeidad.&lt;br /&gt;"Sentir" es esa comprensión inmediata, no razonada, que se reconoce no por la interrogación, por la certeza o la duda; sino por una doble manifestación anímica que oscila entre la disponibilidad y la indignación. Esto es: entre una apertura, un "estar dispuesto a", una "entrega"; y una negación irritada, un "cierre". El "sentir" es una marca endeleble que está ahí siempre y dentro del cual se da el conocer. El "sentir" nos lleva al conocer, ya que funciona como un gran radar que nos permite discriminar entre los diferentes conocimientos, entre los diferentes datos e informaciones que recibimos. Es aquello que nos posibilita creer o no-creer: la base "sin fundamento" que pone los principios desde los cuales parten nuestras acciones y reacciones.   &lt;br /&gt;En esa época desgarrada de la posguerra europea, un escritor francés declaró en una oportunidad, que él no había aprendido de comunismo en los libros, sino que lo había aprendido en la vida, en la experiencia diaria  de su  propia miseria, la suya y la de sus seres queridos. Una doctrina pues, por muy genial que se la considere, no cuenta; cuentan las personas que la reciben. Un cuerpo cualquiera de creencias es un asunto secundario, cuya efectividad primordial depende de la sensibilidad de cada sujeto. Si esto no fuera así ¿por qué la mayor parte de los artistas, pintores, músicos, poetas; creadores en general, no se han adscrito nunca a ningún partido, movimiento o dogma? Puede que más de alguno lo haya estado, pero siempre a una distancia imprecisa y crítica. No obstante, lo que no podemos negar, cosa que creo reafirma mi argumento, es que todos ellos han estado de parte de la rebeldía y de la libertad, y no de la represión y la servidumbre. Es decir, han sido fieles a valores, a actitudes; no a doctrinas.&lt;br /&gt;La doctrina es una simplificación formal y abstracta que dota de seguridad mental a quienes la sostienen y dentro de la cual se busca "ajustar" a la realidad, quitarle su "desorden" característico y su inherente falta de explicación. La doctrina es introducir el intermediario más opaco entre el yo y el mundo, creando la máxima separación entre ellos. Es un radical no escuchar que  contribuye a fomentar la acción elíptica e indirecta.&lt;br /&gt;Por lo tanto, no pueden ser más erróneos los insistentes llamados a efectuar un singular "trabajo ideológico" con el supuesto objetivo de "dotar al pueblo" de un "instrumento revolucionario" que "dispute posiciones con el enemigo". El trabajo ideológico es postular la creación de un nuevo dogma con el cual someter a la gente. Ni más ni menos. El trabajo ideológico es adoctrinar, "concientizar", convencer a los otros sobre exclusivos principios "racionales y lógicos". &lt;br /&gt;A mí me producen una instantánea repugnancia este tipo de llamados porque es la declaración disfrazada de quienes se consideran precisamente los transmisores o los creadores intelectuales de esta nueva doctrina luminosa. Los "hombres nuevos" portadores de la "nueva conciencia". Una ideología —cualquiera que sea— hasta las fundadas en "bondadosos" principios divinos, es un instrumento de dominación del hombre por el hombre, jamás de liberación.&lt;br /&gt;Si las cosas y hechos cotidianos no producen cambios de pensamiento no es porque el sujeto "carezca de conciencia", o de una doctrina que le permita interpretarlos, sino porque su espíritu, por decirlo así, no tiene el suficiente espesor, la suficiente pluralidad sinestésica en la cual esos hechos encuentren reflejo y repercusión. De lo que carece es de sensibilidad. Saldrán al paso estos materialistas de manuales escolares para quienes la sola mención de la palabra "espíritu" les provoca arcadas, en circunstancias de que todo ese cuento que se llama materialismo no es otra cosa que un idealismo invertido cuya fe ciega en los hechos y en la ciencia "científica" es semejante a la que tiene un cristiano en la biblia.&lt;br /&gt;La búsqueda de un "patrón de construcción popular estable y proyectable" es un deseo peculiar que expresa ese idealismo. De acuerdo con ello, las cosas y eventos que observamos no se nos explican en su acontecer y presencia inmediata; sino que se nos explican a posteriori, en cuanto se ajustan a ese patrón. En el caso de que no se ajusten, como lo insinúe más arriba, se los hace ajustar, o lo que es peor, se los pasa por alto. Este proceder es semejante a las afirmaciones científicas que clasifican de acuerdo con una imagen ideal, pasando por encima de las diferencias particulares. Si esta actitud ya es un reduccionismo al tratarse de lo orgánico e inorgánico  (dos  macrogeneralizaciones)  que  más será al tratarse de seres humanos y de hechos sociales.&lt;br /&gt;La búsqueda de un patrón de construcción es entonces la búsqueda de una receta abstracta que nos diga qué hacer y qué decir en circunstancias específicas y concretas. Aplicar esto a la vida humana es la soberana estupidez. Las circunstancias jamás son las mismas. Aquí no pueden haber recetas, fórmulas mágicas; y las respuestas vendrán del silencio, mientras más apertura se tenga a la espontaneidad y a la creatividad.&lt;br /&gt;No hay una evidencia más clara de estar frente a un pensamiento calculador que aquella lamentación vocinglera que dice que en el campo popular existe una fragmentación, una "atomización". Porque secillamente la realidad no puede ser de otra manera a menos que se tenga un objetivo oculto de uniformización ideológica. La realidad es múltiple y esa multiplicidad implica entonces la convivencia de miles de fragmentos, cada uno igual de legítimo que el otro. Si existe un consenso no explícito en sentirse átomos, individualidades aisladas, separadas unas de otras por una distancia sideral, es un problema —insisto— de piel, sicosomático; y no de ausencia o presencia de un catecismo político. Buscar unidad tras una visión, tras un proyecto exclusivo es ejercer violencia. La frialdad inherente que lleva implícito cualquier trabajo ideológico —ese que realizan los elegidos, los preparados— está en completa contradicción con la comprensión mutua que nace en la amistad, en una relación abierta y horizontal.&lt;br /&gt;Debemos apuntar a crear las condiciones para fomentar y  defender  la  sensibilidad  de  las personas, condiciones que tienen que ver con los espacios en los que han decidido reunirse, que tienen que ver con su forma de ser y de relacionarse. Tratar de que un individuo se "sume a" o que adopte, desde un comienzo, nuestras ideas, es partir mal. Lo que debemos tratar de hacer es reconocerlo en su diferencia, brindarle un espacio real, revalorizar el fondo teórico desde el cual surgen sus actos y en la medida que encontremos una disposición semejante, recíproca, avanzar hacia un diálogo que nos permita encontrar puntos de adecuación y de acción. En el caso de que ello no sea posible el resultado será (y es) —conclusión que me separa de cualquier esperanza idiota— una invariable lejanía, repleta de desconfianza y de recelo. Nuestro presente, en resumen.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-6705212792140234232?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/6705212792140234232/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=6705212792140234232&amp;isPopup=true' title='27 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/6705212792140234232'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/6705212792140234232'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2009/05/conocer-y-sentir.html' title='Conocer y Sentir'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>27</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-5294973100831755684</id><published>2009-04-05T13:56:00.003-04:00</published><updated>2009-04-05T14:33:27.291-04:00</updated><title type='text'>Liderazgo: Patología Social</title><content type='html'>Lejos de ser una virtud o una necesidad, el liderazgo constituye una degeneración de las relaciones sociales; una patología, un fenómeno de dos caras opuestas que desequilibra la convivencia, destruyendo cualquier posible surgimiento de la horizontalidad y la reciprocidad. Esta verdadera enfermedad de la vida humana, tenida generalmente por una fortaleza, quita a unos lo que le traspasa a otros.&lt;br /&gt;Existen ciertos roles sociales a los cuales se le asocian de una manera casi natural el logro de determinados objetivos. En el caso del rol de líder, el objetivo clásico es la obtención de un Poder, un Contra-Poder, o un No-Poder; tres cuestiones que son lo mismo y que en el fondo significan: el incremento paulatino de la capacidad de manipular la máxima cantidad posible de variables del medio (personas, animales, cosas), para utilizarlas en provecho propio y en el de un círculo de seguidores.&lt;br /&gt;El liderazgo es como una forma de especialización metodológica, una habilidad práctica. No es autonomía, aunque contenga elementos de esta última. Sin embargo, la autonomía no es autosuficiencia ni autoritarismo, factores centrales en el asunto que examinamos. Por lo general se es líder, esto es: dotado, en un aspecto de la actividad humana total, pero no en todos. Tenemos  el caso de ciertas  circunstancias objetivas, muy acotadas,  en donde el conocimiento o la experiencia de unos los hace ponerse a la cabeza de los otros; pero no porque ellos lo quieran o lo busquen, sino porque esa circunstancia lo "sugiere", aunque no lo impone. Así, una vez trascendida esa circunstancia, ese liderazgo desaparece de inmediato; cosa que lamentablemente no tiende a ocurrir en el plano social y político, ya que quien ejerce el rol de líder es seducido por la idea de que esa característica se extiende a todas las manifestaciones prácticas de su personalidad.&lt;br /&gt;Los líderes son hijos del temor y del miedo. El miedo y el temor es la materia prima de la cual nacen los líderes.  Para la mayoría es una necesidad sicológica, una falencia espiritual, ya que su aparición y presencia vienen a llenar un vacío de la propia personalidad. Ellos son, por una parte, los que hacen lo que tú te niegas a hacer, teniendo la posibilidad de hacerlo; y por otra, los que concentran responsabilidades e información sin querer compartirlas, los que se autosacrifican "estratégicamente", sin que nadie se lo haya  solicitado de manera directa. No es que un individuo sobresalga por sobre los demás (a veces es tan sólo un asunto económico: el que tiene más dinero —dentro de este sistema— puede "organizar" más cosas), sino que los demás, mediante su pasividad y abandono constante, hacen sobresalir a ese alguien, y ese alguien, al verse sobresaliendo, se siente en una posición superior, más abarcadora que la de los demás. Un líder político "juega" con frecuencia —aún cuando no lo admita— para su bando unipersonal, para su satisfacción propia, y sólo por "chorreo" para la de los demás. Y no lo puede admitir, precisamente, porque un rasgo característico de su proceder es el de presentarse públicamente como un ser entregado a la "causa de todos", a la "causa del pueblo".&lt;br /&gt;Cuando falta el líder, sus subordinados directos se sienten frustrados, confundidos, sin claridad e iniciativa. Han alienado todas estas capacidades en un Otro superior. Todo espíritu críado en la subordinación se siente huérfano cuando desaparece su amo, y su deseo continuo es recuperar a esta suerte de Padre ausente. El liderazgo es como la "individuación" de esa otra patología política, de tinte más grupal: la vanguardia. Es hacer de una sola persona, de un único individuo, el receptor de todas las supuestas "bondades" que se le atribuyen a estos conglomerados mesiánicos y pseudorrevolucionarios.&lt;br /&gt;El rol de líder está cruzado por "presiones" de diversa índole que necesariamente provocan un trastorno de la personalidad, a veces de forma visible, como lo demuestra la bien conocida megalomanía: el síndrome del salvador; y a veces de forma invisible. Un sujeto no puede estar atento a las innumerables variables del medio, es imposible atender con exactitud su imparable evolución. No obstante, el líder se autoexige conocer y controlar  todas y cada una de ellas, ya que —como reza un conocido dicho—: "nada se mueve sin que él lo sepa". En el caso de que no pueda ejecutar por sí sólo ese trabajo, delega facultades a sus seguidores más cercanos,  a sus  asesores. Pero siempre se reservará la última palabra.&lt;br /&gt;Los líderes conducen y dirigen. Las sociedades modernas y los grupos autoritarios los necesitan como el aire, los pulmones. Ellos son los que "activan" y "mueven masas", siempre de forma unilateral, autoritaria y vertical; y esto, obviamente, porque se basan en su propio y exclusivo criterio. Un líder sólo tiene seguidores, subordinados. No tiene iguales, ya que sobrepone e incluso reemplaza el germen amistoso de la confianza y de la crítica justa por esa desgraciada y rígida costumbre militar: la lealtad. Su gracia estriba entonces en ordenar, en obedecer a su "instinto" y pasar por sobre el de los demás.&lt;br /&gt;Podemos distinguir dos tipos de líderes: los personalistas y los dirigenciales. Estos últimos son, por así decirlo,  "elegidos"; pero son los que en cada negociación —su fuente de placer— "se arrancan con los tarros", sin dejar a casi nadie conforme. Los primeros, en cambio, permanecen buena parte de su tiempo, solitarios, esperando su momento. Ahora, cuando el autoproclamado genio de los líderes se siente demasiado solo, se le ocurre, entre otras maravillas, participar o crear superestructuras piramidales en las cuales se ubican irremediablemente en la cúspide. De ese modo, los líderes son  aquellos personajes que nunca participan en un grupo de manera directa y permanente, sino que más bien son los grupos los que tienen que participar de su "prestigio", de su "luz". Ellos son las comúnmente llamadas "personalidades".&lt;br /&gt;Los líderes se repelen abierta o soterradamente. Nunca uno de ellos deja tras de sí a un semejante, a un ser de pensamiento independiente; y esto, porque se ha encargado de hacerle sombra a todos los que han cometido el "crimen" de reflexionar y decir lo que se les antoje. Por eso mismo es que se transforman en "imprescindibles", aquel mérito fatal exaltado por Bertold Brecht. A un líder sólo le interesa dejar tras de sí a los que le hacen "la corte", a los que le reconocen su "superioridad", a los que le son "idénticos" y repiten sus mismas idioteces. En conclusión, lo único que desea un líder es eternizarse, hacerse "inmortal" por medio de sus seguidores, prolongarse en el tiempo y en el espacio. Uno de sus anhelos ocultos es terminar de "monumento" en la plaza de alguna ciudad, terminar como el nombre de una de sus principales avenidas. &lt;br /&gt;Una consecuencia negativa de confiarse y abandonarse en los líderes es que ellos son los blancos directos de la represión policial. Es por eso que el Estado o cualquier institución de la sociedad actual chilla por la ausencia de liderazgo en determinadas movilizaciones, porque cuando se produce tan "escandalosa" situación, no sabe a quién reprimir, a quien cooptar, con quien entenderse, con quien levantar ilustres mesas de diálogo para encauzar ese movimiento social a donde mejor le convenga. Teniendo líderes es fácil, súmamente fácil, liquidar cualquier movimiento porque haciéndolos desaparecer, cooptándolos, desaparece dicho movimiento.&lt;br /&gt;Existe una disputa teórica, casi filosófica, sobre qué sería el "motor de la historia": si los "ejemplares supremos" (los grandes personajes), si las "masas" (la lucha de clases) o una combinación de ambas. Sin embargo, si queremos creer en algo parecido a un motor, éste habría que radicarlo en comunidades autónomas de seres humanos emancipados en libre coordinación. El motor de la historia es la actividad creativa co-inspirada, la libertad colectivamente asumida en todas sus expresiones.&lt;br /&gt;Como en todo, palabras como liderazgo se utilizan en un sentido muy distinto al que tiene en su significado original. Para encubrir el deseo de que los procesos se desarrollen como alguien en particular quiere que se desarrollen, se le tacha de "falto de", en este caso el decir "falto de liderazgo" es como decir "el camino que ustedes tomaron está equivocado, porque el camino nuestro es el correcto". Peor aún, "falto de liderazgo", aplicado a un individuo en particular, es asistir a su sutil destierro al gremio de los corderos, al grupo que obedece y no al que manda. Es exactamente el mismo caso que se da con palabras como "objetivo"; o sea, una situación es objetiva cuando se la interpreta como alguien en especial la interpreta; no como la interpretan los demás.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-5294973100831755684?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/5294973100831755684/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=5294973100831755684&amp;isPopup=true' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/5294973100831755684'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/5294973100831755684'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2009/04/liderazgo-patologia-social.html' title='Liderazgo: Patología Social'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-2289571059835161499</id><published>2009-03-05T12:39:00.000-03:00</published><updated>2009-03-05T12:40:02.359-03:00</updated><title type='text'>Conciencia: Uso y Abuso</title><content type='html'>No pretendo analizar filosóficamente el concepto de conciencia, que como toda invención “racional” merece siempre una saludable duda; sino que deseo examinar el uso, muchas veces apresurado e ignorante, que la mayoría hace de esa palabra. En numerosas ocasiones este uso me ha sorprendido, ya que me ha revelado la existencia de una elevada dosis de primitivo y velado sectarismo que en el fondo busca obligar a hacer algo en una dirección determinada o imponer una forma particular de pensamiento. Con frecuencia los que hablan de conciencia ni siquiera han hecho un breve estudio de lo que tal término pudiera significar o implicar, adscribiéndose la mayor parte de las veces a un sistema de ideas de algún tipo importante como quien se aprende un poema de memoria para después recitarlo (la exquisitez poética, casi mística, del en-sí y del para-sí, para no ir más lejos). Lo habitual es la confusión. Se habla de la conciencia como si fuese por ejemplo una entidad “moral” que posee una existencia separada de nosotros y se dice: “haz lo que te dicte tu conciencia”; o “estoy tranquilo con mi conciencia”. Después se habla de la conciencia como si se tratase de un estado sensorial y se dice que estar conciente es como estar despierto. Algunos llegan hasta explicar que la conciencia de los sujetos son manifestaciones parciales de una gran conciencia cósmica, atribuyéndosela a la totalidad de los seres orgánicos. Y otros, que la conciencia humana es sólo una función cerebral, una operación más de nuestro “altamente  especializado”  sistema  nervioso. De esta manera es probable que para don Federico y sus seguidores yo sea un sujeto que es presa de lo que él llama “conciencia desventurada o infeliz”; mientras que para otros seré inconciente, enajenado y hasta reaccionario, por el simple hecho de pensar como pienso. Yo, en tanto, les respondería que estoy por sobre ambas interpretaciones, “más allá del bien y del mal”; ya que la conciencia es una elaboración lingüística sin correspondencia fáctica, un juego de palabras, una vulgar trampa. Y ahí acabo con la discusión. O le doy un nuevo punto de partida. En consecuencia, ¿somos capaces de responder en una palabra lo que sea la conciencia? Por lo visto, no; porque de inmediato surge la necesidad de acotar o de complementar cualquier definición. Y aún así no alcanzamos nunca a estar satisfechos. Puede que a nivel personal nos contentemos con una respuesta. Pero jamás en un diálogo abierto y plural. La palabra conciencia, exclusivamente en cuanto palabra, contribuye a darle unidad explicativa, un significante unívoco, a ese centro poliactivo y polisémico que es el ser humano. De ahí es de donde deberíamos partir.&lt;br /&gt;Lo primero que se me viene a la cabeza es ese asunto de la “toma de conciencia”. ¿Qué es esto de la “toma de conciencia”? No hay duda que esta expresión significa el momento en que un sujeto se da cuenta de algo o el momento en que un sujeto presta atención a algo en lo que no ha reparado antes. No discuto que sobre hechos que podemos abordar de manera directa exista ese darse cuenta que refute lo que yo antes tenía por verdadero, como por ejemplo, la célebre distinción entre ilusión y realidad. En este caso, la ilusión, para alguien que no  se ha percatado de ella, esa ilusión digo, es la realidad y podemos muy bien sacarlo de su error demostrándoselo concreta y prácticamente; no teóricamente. Pero  esto de darse cuenta, ahora, no de un hecho concreto inmediata y directamente reconocible por mí, sino que de una interpretación que un sujeto, por muy sabio que sea o por un grupo de sujetos que se autocalifican de sabios, plantea sobre algunos hechos pasados o presentes, hay una terrible y sideral distancia. En este nivel, muchas veces no se demuestra desinteresadamente un análisis; sino que se trata de imponer una visión de la realidad, por la sencilla y supuesta autoridad de quien hace la demostración. Yo sostengo, y me van a perdonar esta autorrefutación de mi propio discurso, que en el terreno de las interpretaciones podemos demostrar cualquier cosa, sólo es necesario conocer más o menos bien una u otra doctrina ideológica y ser hábil en el uso de los datos y de las palabras. La distinción conciente-inconciente se transforma entonces en una variación más elaborada de esa otra fórmula más conocida y brutal que divide entre superiores e inferiores. Los superiores por supuesto son los concientes, y los inferiores,  los inconcientes. Tal distinción intenta por último legitimar de una manera sofisticada lo que dicen unos por sobre lo que opinan otros; para terminar justificando la acción de unos (comúnmente represiva), en contra de otros. Es una manera de otorgarle autoridad a lo que pienso y digo sobre la realidad, y de restársela a lo que piensan y dicen los demás.  &lt;br /&gt;Es por todo lo anterior que cuando alguien hace del antagonismo “conciente e inconciente” una afirmación tajante e  indudable dentro de la exposición de sus ideas  es ya para mí un sujeto digno de sospecha; como, por supuesto, cualquiera que pretenda establecer de manera absoluta cualquier interpretación personal o grupal sobre el mundo como una interpretación válida para todos. Ante estas actitudes, me pregunto: a quién quiere convencer, o mejor dicho, para qué quiere convencer. (¿para salvar a la humanidad? Los dioses nos libren de sus salvadores, verdaderos criminales históricos). En todo caso, creo que lo mejor es apostar a la propia reflexión. Es ésta la que a veces hace falta: reflexión; pero su presencia o ausencia no significa que unos sean más concientes o menos concientes.&lt;br /&gt;Una causa de que la gente no concuerde en que  este mundo es como nosotros lo vemos, es porque sus acciones parten de reflexiones con principios diferentes a  los nuestros; principios “encarnados” y vividos, que no son ni verdaderos ni falsos. Esos principios determinan el prestarle o no atención a algo, a ciertos datos de la realidad por ejemplo. Los datos pueden muy bien ser “objetivos”, pero su influencia dependerá de la cuota de principios personales que contengan. Otra causa más simple es porque quizás no haya hecho aquel trabajo de “reflexionar sobre sus propias reflexiones” y no se haya detenido a pensar con largueza sobre lo que ocurre a su alrededor. Pero aún cuando no lo haya hecho, y esté sumido en el tráfico diario de su propia vida,  abandonado  pasivamente  a  su visión de mundo adquirida en su infancia, porque es más que obvio que la tiene; su accionar, lejos de ser inconciente, se sustenta en el dominio de ciertas variables y elementos que le permiten sobrevivir en este mundo y tener una opinión sobre él, lo cual ya es mucho decir y hasta suficiente. Toda persona es respetable en su forma de pensar (su manifestación práctica, dentro de cada circunstancia, es la que exige apego o resistencia por supuesto), y la posibilidad del Encuentro está en el “olvido crítico” de lo adquirido y la construcción conjunta de un pensamiento que reorganice ambas formas  de ver el mundo, sin perder su apertura. Pero para esto, nos hace falta —insisto— el Volcamiento de unos sobre otros, algo sólo posible en la priorización del trabajo interno de cada grupo, y  no en el externo.&lt;br /&gt;Como señalé al principio, no he pretendido discutir filosóficamente el concepto de conciencia; pero hay un aspecto, en los estudios occidentales sobre su naturaleza, que me atrae poderosamente la atención, al constituirse en un reflejo claro de todos quienes se atienen a ella como a su motor. Se trata del asunto de la pretendida “direccionalidad” o “intencionalidad” de la conciencia. Esta característica —juzgada como fundamental— es un “descubrimiento” nada menos que de un cura austriaco (al menos de un “alma” de cura), llamado Franz Brentano, quien argumenta; palabras más, palabras menos, que la conciencia siempre está dirigida hacia algo. La conciencia, —dice—, es siempre “conciencia de”. Parece ser así, ¿verdad?. Pareciera que la conciencia siempre tiene un contenido, al cual obviamente modifica (o por el cual se modifica) tan sólo por estar dirigido hacia ello. Pero, y de acuerdo con las enseñanzas budistas, esta es la forma más primaria y vulgar de experimentar lo que sea la conciencia. Esa rusticidad, entonces, ¿no será causa del maniaco deseo, también rústico, de querer dirigir a los otros; de esa urgente “toma de conciencia” por parte de la “masa” que reclaman los “superconcientes”? A mi entender, la conciencia no es solamente una experiencia mental radicada en la cabeza, sino que es una propiedad de todo el cuerpo; ejercida, por lo tanto, por todo el conjunto y no sólo por parte de él. Tampoco es una experiencia privada restringida a un “yo”, sino que involucra necesariamente al otro y a todo lo otro, nos encontremos acompañados o no. Cuando se pierde esa plasticidad, cuando la conciencia fluye en una única dirección; es decir, cuando sólo se llena y no se vacía, se pierde la oportunidad de vivir plenamente cada instante.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-2289571059835161499?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/2289571059835161499/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=2289571059835161499&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/2289571059835161499'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/2289571059835161499'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2009/03/conciencia-uso-y-abuso.html' title='Conciencia: Uso y Abuso'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-1415127732161805093</id><published>2009-01-28T11:00:00.000-03:00</published><updated>2009-01-28T11:10:45.218-03:00</updated><title type='text'>Identidad</title><content type='html'>Uno de los primeros filósofos que reflexionó sobre el concepto de identidad fue el griego Parménides en el siglo VI a.c. y lo definió de la siguiente manera: lo que es, es y lo que no es, no es, inaugurando con ello el advenimiento del llamado “pensamiento lógico”, base fundamental de muchos desarrollos culturales posteriores. En realidad, aquellas palabras no nos dicen mucho, pero sus implicancias y derivaciones pueden resultar bastante reveladoras. La primera consecuencia de esa reflexión es que “lo que es” es inmutable y homogéneo; o sea, no está sujeto a cambios y no admite la diversidad en su seno. A es A; B es B. Ahora, todo lo que cambia  es  mutable  y  heterogéneo,  y  lo  mutable,  como  lo heterogéneo, sencillamente —desde esta perspectiva—, no pueden ser. Los entendidos en Parménides afirman que para este filósofo todo lo que es es “verdadero” y lo que no es es “apariencia”. Una división interesante, sobre todo, si somos nosotros, seres humanos imperfectos, los que definimos lo que es verdadero y lo que no. Y es una división extremadamente más interesante si tenemos a muchos nosotros cada uno definiendo qué es verdadero y qué es aparente. Por supuesto, lo verdadero posee identidad y lo aparente no. Pero dejemos de lado la abstracción e intentemos aterrizarla.&lt;br /&gt;Si entendemos la identidad como el simple hecho de que “algo es igual a sí mismo”, o sea en cuanto es, significa que los seres humanos no tienen identidad porque se encuentran dentro del reino de lo mutable. Somos seres compuestos. Somos apariencia. Dicho con simpleza: no somos. Sin embargo, la mayoría de los que conozco no se conformaría con esta conclusión lógica. Tratarían de loco a cualquiera que les viniera con un cuento semejante.  El ser humano es y punto. Tiene identidad. O mejor dicho crea una identidad. Lo novedoso es ver dónde y cómo la afirma. &lt;br /&gt;En palabras más precisas, y entrando en un terreno más sicológico, podemos decir que la identidad personal es un modo de expresión particular el cual engloba todas mis acciones, pensamientos y emociones en una unidad referencial llamada “yo”. Generalmente el punto de partida y de confirmación de la existencia de esta unidad es el propio cuerpo, al cual experimentamos poseyendo una serie de características en donde  ninguna  es  por  sí  misma  la  unidad, sino parte de ella. Decir: “yo soy alto”, significa que la altura es parte del yo, y no que el yo sea “lo alto”. De ese mismo modo, decir: “yo soy indio”, “mestizo” o “ario”, significa que lo indio, mestizo o ario, es parte del yo, y no que éste se sintetiza en ello. Cuando esto no ocurre, cuando el eje de definición de la unidad se traslada del yo a la característica, tenemos la primera consecuencia negativa de la identidad, porque establecemos una igualdad absoluta donde no puede haberla. Agrupar dentro de una unidad inmutable una serie de atributos diferentes, es en el fondo una imposición. Este hecho lo muestra con claridad la frecuente búsqueda de los conocidos “estados alterados de conciencia”, el ansiado éxtasis. Uno de los “placeres” de la embriaguez, justamente, es eclipsar al yo, perder por un momento la identidad, para hacer  lo que de otra forma no se haría. &lt;br /&gt;El paso al “yo soy así” (donde hemos visto que este “así” puede significar x cosas) es a su vez realizado desde y por medio de una “concepción de mundo”, de una “cosmovisión”, insertada dentro de una cultura; o sea, una interpretación particular de la realidad, que se construye a partir de la educación recibida y a partir tanto de los efectos de mis acciones sobre el mundo y los demás, como de la de éstos sobre mí. Puede tratarse, entonces, de una autocomprensión: una mirada crítica y reconstructiva de mi mismo que prescinde de los dichos e interpretaciones ajenas; o de una comprensión refleja, una mirada acrítica que se deja llevar por lo que dicen e interpretan los otros. O, por supuesto, una mezcla de ambos.&lt;br /&gt;En un principio, toda identidad personal es siempre heredada, refleja; por lo cual comienza poco a poco a ser discutida, pasada por el cedazo; produciendo dicho proceso, cuando es radical, profunda  insatisfacción. El tránsito de lo reflejo a lo reconstruido, conlleva el no reconocimiento de la identidad heredada y la búsqueda de una identidad de reemplazo; pero esta última es también, casi siempre, una identidad basada en atributos. Aquí es donde surge el asunto de la identidad colectiva o cultural. &lt;br /&gt;Cuando hablamos de identidad colectiva o cultural, apuntamos a un cuerpo doctrinal de definiciones y usos, el cual actúa como una especie de ancla múltiple. La identidad, en este plano, es un cuerpo doctrinal de definiciones y usos —ordenado o no— el cual nos ubica a nosotros mismos como pertenecientes a algo que nos supera y sobrepasa, pero que a la vez nos envuelve. La necesidad de una identidad de estas características es más que nada el deseo de obtener una seguridad física y metafísica en el mundo. Es conquistar un “sentido” y un “proyecto”. Un intento de trascender la inherente soledad e incertidumbre de toda existencia basada únicamente en el yo. Y es en este punto en donde vuelve a cobrar vida la fría y seca reflexión de Parménides con la que comenzó este artículo; puesto que la identidad cultural con la que uno se acaba, —valga la redundancia—, “identificando”, pasa nada menos que a transformarse en algo inmutable y homogéneo; en una definición autónoma, resistente al cambio. En las penumbras de la conciencia, se hace una constatación similar a ésta: “Mi identidad es, la identidad de los demás no es. Mi identidad es verdadera, la de los demás es apariencia”. La identidad cultural o colectiva pasa a ser pues la singularización extrema de un grupo particular por oposición a los demás. La adopción excluyente de un sentido y de un proyecto. Es un individualismo ejercido comunitaria o grupalmente. Es hacer de lo mío (o nuestro), de todo aquello en lo que creo y respeto (o creemos y respetamos), el centro en torno al cual giran los demás.&lt;br /&gt;La necesidad  de una identidad es también lo que se ha dado en llamar necesidad de arraigo o de pertenencia, manifestación que en ciertas reflexiones se ha puesto como una condición suprema del ser humano. No obstante, oponer arraigo a desarraigo es introducir una diferencia negativa con aquellas culturas que parecieran ejercer un desarraigo, como la cultura occidental. Pero, a mi modo de ver, es la manifestación práctica mayoritaria de la cultura occidental la que disemina ese desarraigo. Una forma de vida que separa más que une, y que ejerce una separación con el vínculo más cercano e inmediato que tenemos: el vínculo con lo natural. No lo niego. Pero insisto en que es sólo mayoritaria porque dentro de la cultura occidental hay manifestaciones teórico-prácticas que postulan el arraigo como elemento fundamental de la relación de los seres con su mundo. Pese a todo, el desarraigo está presente también en las demás manifestaciones prácticas de las otras culturas, como las culturas “originarias”; aunque de una manera más soterrada. Algo así como un desarraigo exterior, en cuanto sobrevaloran  su  pre-existencia  a  toda otra manifestación cultural, esto es: conceder a las culturas originarias como las únicas y más válidas fuentes de realización vital.&lt;br /&gt;En este punto, es curioso ver que un buen número de miembros de esas culturas originarias, reivindiquen este asunto de la identidad. Porque si el llamado pensamiento lógico es fruto de un desarrollo cultural y particular posterior (Parménides vivió apenas hace 2600 años atrás), podríamos afirmar que aquella escisión entre el ser y el parecer, implícita en él, no existió jamás en los primeros tiempos del ser humano sobre la tierra; lo que equivale a decir también que el tener o no identidad no fue un problema en absoluto; es más, ni siquiera se habría manifestado como un problema existencial relevante. Lo que habría habido entonces, según creo, es algo semejante a una gran colectividad, en perpetuo devenir, en donde todos los elementos (animales, cosas, ideas, etc.) del mundo circundante estaban compenetrados, no separados en partes, ni individualizados. Estábamos asociados al mundo, avanzábamos con él y retrocedíamos con él.&lt;br /&gt;El problema que me surge en torno a la identidad puede plantearse así ¿no será el ansia de mantener una  identidad una necesidad tal vez falsa, que al transformarse en imperativo impide la Transparencia y el Volcamiento de unos sobre otros? ¿No habrá tras la insistencia de este discurso un intento de pasar “gato por liebre”? ¿Nuestra tarea no debiera ser la construcción de una identidad comunitaria móvil y no la herencia y mantención incólume de una en particular. La reconstrucción constante de una identidad, que permita la recreación también constante de cada sujeto?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-1415127732161805093?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/1415127732161805093/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=1415127732161805093&amp;isPopup=true' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/1415127732161805093'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/1415127732161805093'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2009/01/identidad.html' title='Identidad'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-4147662124628608601</id><published>2009-01-08T11:17:00.002-03:00</published><updated>2009-01-08T11:27:25.706-03:00</updated><title type='text'>Comunidad I</title><content type='html'>Es un hecho que gran parte de la población no se siente atraída por los numerosos grupos políticos que existen. Aunque es más exacto decir que no se sienten atraídos por una forma específica de grupo político. Es evidente que por los Partidos Políticos no existe ninguna afinidad ni consideración. Basta con ver cualquier encuesta. Los Partidos defienden, general y exclusivamente, intereses de clase; y su estructura es una pirámide jerárquica cuya cúspide se encuentra ubicada en una realidad muy distinta a la de la base, al estilo de cualquier institución militar. Su origen está vinculado al sistema sociopolítico imperante en la actualidad, del cual siempre pretenden sacar provecho. Recordemos, por ejemplo, el denominado "botín" (cargos) que todos aspiran a repartirse, descrito por Max Weber. Por lo tanto, su motivación de fondo es llegar a "participar" dentro de este sistema más que transformarlo radicalmente.&lt;br /&gt;Los grupos políticos organizados sobre principios de vanguardia, son igualmente víctimas del desprecio popular y general. Su estructura cerrada y excluyente, su pensamiento unívoco y unilateral, y su estímulo mesiánico: "conducir" disciplinadamente a eso que llaman "masa", causa más de algún asco entre la disidencia. En primer lugar, la "masa" es masa en determinados y muy acotados episodios. La mayor parte del tiempo no lo es: está fundamentalmente compuesta por individuos con intereses bastantes diferentes a los de esos grupos, por lo que terminan siempre distanciándose de aquellos. En segundo lugar, esos grupos, cuando poseen la fuerza de las armas, por muy altruistas que sean sus propósitos, terminan ejerciendo siempre la dictadura. Es decir, con estos grupos, no podemos esperar otra cosa que un regreso a la barbarie. En una palabra, se generaliza en el ambiente la exacta constatación de que los grupos que tienen "vocación de poder", son grupos esencialmente opresores.&lt;br /&gt;Al parecer, la única organización que considera a los sujetos en cuanto tales y que no suprime las diferencias sino que las promueve, es la comunidad. Pero no cualquier comunidad, obviamente, sino aquella que tiene por base la amistad. La comunidad, en sus diversos aspectos: económico, político y cultural es autodidacta y autogestionaria, pero no autosuficiente. Por este motivo surge la necesidad ineludible de fomentar la existencia de múltiples organizaciones similares, así como un constante contacto y coordinación entre ellas. En una comunidad, lo social va unido a lo individual. Aquí se ha llegado a la máxima comprensión de que lo que le afecta a uno le afecta a todos y lo que le afecta a todos le afecta a cada uno en particular. Dentro de una comunidad generalmente nacen los acuerdos, ellos son indispensables para el trabajo externo de ella; pero cada uno de sus integrantes mantiene sus opiniones y las defiende internamente cada vez que sea necesario. No se persigue la imposición ni fuera ni dentro de sus límites. Son muy diferentes a las llamadas "sectas", ya que si bien éstas se establecen como comunidades permanentes, no impera la libertad en su interior, ya que con frecuencia se organizan sobre un principio religioso de corte absoluto.&lt;br /&gt;La sola existencia de una comunidad es revolucionaria porque se convierte en ejemplo tangible de las posibilidades del ser humano cuando es libre de hacer y de expresarse, dentro de reglas que lo reconocen como sujeto. La actividad más recurrente del conjunto es fundamentalmente creadora. No pretende adoctrinar, sino que estimular.&lt;br /&gt;La comunidad no disputa "conducciones" de ningún movimiento, porque no tiene vocación de poder, tiene vocación de vida. La comunidad, claro está, es desechada por aquellos que desean conducir, dirigir e imponer, y por aquellos que desean ser dirigidos.&lt;br /&gt;La proliferación y permanencia de comunidades diversas suprime la necesidad de la existencia del Estado y del gobierno central, y de todas sus superestructuras funcionales, simples intermediarios coactivos. La comunidad  entonces es y ha sido siempre un peligro. Y como es tan cercana, concreta y posible: una utopía.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-4147662124628608601?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/4147662124628608601/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=4147662124628608601&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/4147662124628608601'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/4147662124628608601'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2009/01/comunidad-i.html' title='Comunidad I'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-3046071350972279014</id><published>2009-01-08T11:10:00.002-03:00</published><updated>2009-01-08T11:17:20.303-03:00</updated><title type='text'>Comunidad II</title><content type='html'>Con frecuencia se entiende por comunidad a un grupo de individuos que deciden estar juntos de manera permanente, compartiendo todo; y que le rinden culto a la "paz", aislados de la sociedad. Algo así como el experimento hippie de los pijes de los años 1960 y 1970. Esta es más o menos la simplificación que difunden no sólo los ignorantes neoliberales, sino también todos aquellos que se autodenominan "socialistas científicos", en oposición a los llamados (por estos mismos teóricos) "socialistas utópicos". Peor aún a veces se entiende por comunidad a un grupo de fanáticos religiosos, espiritualistas, que se enclaustran para ponerse a salvo de este mundo "pecador". Ni lo uno ni lo otro.&lt;br /&gt;La comunidad, según mi punto de vista, es una organización como cualquiera de las existentes hoy día, pero cuya diametral diferencia con todas ellas, es que previa o paralelamente a su accionar externo hace un trabajo "interno" de reconocimiento mutuo entre sus integrantes: el establecimiento de la amistad. Trabajo que, con el transcurso del tiempo, se convierte en tanto o más importante que ese accionar externo. Una comunidad puede ser perfectamente un grupo cultural, una organización política, un sindicato, un colectivo social. Es más, una institución cualquiera, por grande que sea, y por reglamentada y establecida que aparezca, puede transformarse desde dentro en una comunidad. Lo que le da el matiz distintivo es aquel trabajo interno; trabajo continuo en el que se involucra no sólo uno o dos individuos durante un par de días, sino que lo asumen todos a la vez, la mayor parte del tiempo. De otra manera nos encontraremos siempre en un reino, en donde unos pocos mandan y la mayoría obedece. Buena parte de las teorías organizacionales "modernas" remarcan la imposibilidad de que una institución cualquiera pueda seguir un camino de similares características. Es comprensible. Aunque ahora último su predominante orientación mercantil introduzca vocablos más amistosos, como: confianza, innovación, proactividad, flexibilidad; su no reconocido funcionalismo (que supedita a ello incluso hasta el lenguaje), termina privilegiando siempre la búsqueda de la eficiencia productiva por medio de la subdivisión exagerada y de la imprescindible aparición de liderazgos. Además las principales definiciones que le impone al grupo deben ser siempre realizadas desde fuera, en comparación con los otros. Jamás abandonan el planteamiento competitivo ni a nivel general ni a nivel particular.&lt;br /&gt;De aquí se desprende que no es necesario vivir  junto a  los otros para concretar una comunidad. El vivir juntos sin duda que contribuye más decididamente al trabajo de reconocimiento mutuo; pero no es una condición indispensable. Se desprende igualmente que una comunidad aislada es en definitiva como un individuo aislado, o sea casi nada. De la única manera en que la libertad y los valores humanos adquieren trascendencia es cuando tenemos la posibilidad de practicarlos con los demás de manera constante. De otra forma, sencillamente, no hay libertad ni valores. ¿Es acaso libre una persona que pinta cualquier cosa en una muralla y que sólo él entiende y que sólo él puede observar? Por supuesto que no. Esa expresión unilateral puede ser valiosa pero se resume y consume tan sólo en una autosatisfacción. Se es libre cuando reordenamos con creatividad los códigos imperantes en nuestra sociedad o los códigos culturales adquiridos y damos frutos reconocibles que pueden ser, si no comprendidos, al menos reinterpretados por los demás. Hoy no existe la libertad tanto en las sociedades como en la mayoría de los grupos, fundamentalmente porque le impiden a los sujetos ese trabajo. Porque siempre se impone la necesidad artificial de que unos dirijan a otros, la necesidad artificial de un pensamiento único, la necesidad artificial de cambiar el mundo sin cambiar mi mundo, etc.&lt;br /&gt;La comunidad —insisto— es posible y de hecho, muchas van apareciendo poco a poco cada día. Es por eso que los educados en la cultura del reino se sienten desconsolados e insatisfechos por el movimiento social que ven a su alrededor. Es más, para ellos no existe   ningún   movimiento   sino  que  (en su lenguaje),  sólo  existe, "fragmentación", "atomización", "falta de dirección". El deseo frustrado de que las circunstancias tomen a corto plazo el camino que ellos consideran "correcto" aún los trastorna. Pero como bien dijera el poeta: "Más allá del nihilismo, todos nosotros, entre las ruinas; preparamos un Renacimiento. Pero muy pocos lo saben".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-3046071350972279014?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/3046071350972279014/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=3046071350972279014&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/3046071350972279014'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/3046071350972279014'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2009/01/comunidad-ii.html' title='Comunidad II'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-8568231449612439321</id><published>2008-12-31T12:06:00.003-03:00</published><updated>2008-12-31T12:17:42.751-03:00</updated><title type='text'>Radiografía a  las Actuales Organizaciones</title><content type='html'>La observación del origen y desarrollo de la mayoría de las organizaciones sociales y políticas existentes hoy, permite establecer ciertas constantes en su evolución que dan pie para afirmar el inevitable fracaso en el logro de sus objetivos. No me referiré aquí, por cierto, a los partidos políticos o a otras entidades  no  "lucrativas"  del  tipo  ONG,  cuya infamante existencia es ya un hecho confirmado desde que, sin ir más lejos, Robert Michels publicara en 1911 su famoso estudio sobre "las tendencias oligárquicas de la democracia moderna".&lt;br /&gt;Muchos grupos nacen informalmente entre cuatro paredes, por iniciativa de dos o tres sujetos, los cuales se ven en la necesidad de "hacer algo" frente a una situación concreta que juzgan injusta. Este origen no sería un problema si estos grupos se plantearan como un conjunto de amigos con objetivos parciales o sectoriales, adecuados a las posibilidades y capacidades internas de los integrantes de esos grupos. El problema está en que esos grupos, de "cuatro paredes", y por lo mismo, de un inevitable reduccionismo analítico, nacen dentro de la lógica de los dirigentes, planteándose "objetivos globales de transformación", para los cuales no tienen ninguna capacidad práctica, descuidando cualquier interés por el desarrollo y profundización de vínculos personales entre los miembros de esos grupos. En buenas cuentas, desechan la amistad.  Debido a ello se plantean, como uno de sus objetivos principales, no la cohesión interna, digamos emocional; sino que un objetivo racional externo: la necesidad del crecimiento masivo de la organización, en donde los individuos que se suman pasan a ser los ejecutantes de las propuestas de estos "socios fundadores". Se mezclan aquí, casi de manera invariable, un atractivo radicalismo verbal con el más odioso oportunismo práctico. Incluso se produce una tediosa tendencia hacia el "reunionismo", el cual resalta siempre algo que podríamos llamar una práctica-abstracta en oposición a una práctica-concreta. La primera basa sus procesos de construcción de acuerdo con definiciones semánticas  preestablecidas, entre otros factores, relegando a un segundo lugar el diálogo y el conocimiento que emana de las actividades diarias, sean cuales sean. Sacrifican la confianza, un trabajo natural que se ejerce entre iguales; por esa engañosa manifestación imperativa que va de abajo hacia arriba o de arriba hacia abajo: la lealtad.&lt;br /&gt;Este tipo de planteamiento organizativo juzga que la formalización explícita de una estructura es el mejor modo de funcionamiento. De esta manera, al rebasar cierto número de adherentes, prescinde de la horizontalidad, divide a los integrantes en comisiones y se dota de una jerarquía (visible o invisible), estableciendo muchas veces elecciones y asambleas para determinar el proceder del grupo. Proceder que no es otro que aquel que ya ha sido fijado en las "tinieblas" por un sector de aquella jerarquía. El curso posterior es recurrente. Se entra en una transición teórica interminable que oscila entre privilegiar "cuadros" o privilegiar "masas". Sin embargo, la tendencia a aquella formalización es la mejor manera de neutralizar la consolidación interna entre los miembros de un grupo, pues los separa emocionalmente unos de otros, confinando al último plano la vida personal de cada sujeto. Es frecuente oír aquí esa separación negativa entre "lo político" y  "lo personal", entre las weberianas "ética de la convicción" y la "ética de la responsabilidad", lo que implica, en el fondo, pasar por alto la sensibilidad más profunda de cada uno. Es como decir, por ejemplo, "el fin social justifica el que me reprima de la profunda aversión que me produce el proceder de determinadas personas para trabajar con ellas". La famosa y etérea búsqueda de la "unidad en la acción", la fórmula clásica del demagogo. La manía por la estructura cae en el vicio (factor de su fracaso) de planear en frío para después aplicar, en caliente; de planificar por medio de un centralismo omnímodo y de analizar todo teóricamente, sin tener en cuenta el acontecer real y la experiencia concreta individual; y sin considerar la posibilidad de que aquella estructura podría muy bien surgir del mismo acontecer, del mismo proceso, y atenerse de manera dinámica a su evolución.&lt;br /&gt;El volcamiento preponderantemente externo de organizaciones así estructuradas, produce una disociación entre &lt;span style="font-style:italic;"&gt;lo que yo deseo para mí ahora&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-style:italic;"&gt;lo que yo deseo para todos nosotros mañana&lt;/span&gt;, por lo que se produce una disociación entre el proyecto personal y el proyecto global de transformación. Esta disociación hace que los sujetos entren, sin darse cuenta o sin quererlo asumir, en una especie de esquizofrenia política puesto que muchas veces el proyecto personal, aislado, es funcional al sistema, mientras que el proyecto global es antisistémico. Se produce una contradicción excluyente entre lo individual y lo colectivo, siendo lo individual un proyecto "solitario", totalmente desconectado de los demás; y lo colectivo, el proyecto global; el cual representa la conexión de los proyectos individuales pero en —y sólo en— el futuro;  o  sea no representa otra cosa que esa esperanza "intacta" jamás conquistada. Es un hecho acostumbrado el  que los integrantes de "buena fe", más voluntariosos y menos ideológicos, se pregunten legítimamente: "¿qué es lo que yo gano con estar aquí?" Pregunta que al formulársela la mayoría, forma parte de una insoslayable crisis de existencia de estos grupos, que lleva incluso a preguntarse por la justificación de su permanencia en el tiempo. &lt;br /&gt;Otra característica siempre presente en estas organizaciones es la alta rotación de sus miembros. Existe un subgrupo que podríamos calificar de "núcleo duro", entre los cuales se encuentran los llamados "socios fundadores", que son los miembros permanentes, constantes y "cargantes" de la organización; y un subgrupo móvil, que son aquellos miembros que llegan, miran y se van. Los primeros obviamente han transformado a una organización, —que debido al origen ya descrito es siempre instrumental—, en un fin en sí mismo, incapaces de renunciar a ella o de decretar su término, aún cuando su existencia no contribuya en nada al logro de sus objetivos globales de transformación. Los segundos peregrinan de grupo en grupo, con sus catarsis a cuestas, como una manera de aparentar anhelos de cambio y de darse un pequeño baño con olor a progreso. Entre estos últimos podemos hallar sin embargo, sujetos que visualizan a las organizaciones con objetivos globales de transformación precisamente como meros instrumentos tácticos de construcción y conocimiento cuya existencia y validez es necesariamente pasajera, coyuntural o prescindible, ya que depende de las circunstancias; pero son los menos.&lt;br /&gt;Por lo general estas organizaciones tratan de crear una identidad que los singularice frente a las demás. Generan un discurso y un accionar característico; estatutos y principios;  así como elementos distintivos de corte simbólico: banderas, eslóganes, canciones, etc.; elementos propagandísticos:  boletines, revistas, periódicos. En una palabra: se institucionalizan. Se tradicionalizan. Es decir, hacen un trabajo que se contradice con sus objetivos globales de transformación, puesto que estos objetivos se plantean para todos, esto es: sin distinción alguna; pero, en circunstancias de que han nacido sólo de ellos para imponérselos a los demás. El deseo de reordenar la totalidad de la vida social conforme a su proyecto unilateral revela automáticamente sus pueriles afanes de poder. La primera reacción de una buena cantidad de aquellas personas que no pertenecen a estos grupos es de escepticismo; un "no creer" espontáneo, una mirada negativa; porque el sujeto que observa de fuera se siente fugazmente apartado, lejano; y en cierto sentido, agredido en su particularidad. La única salida que tiene este sujeto para superar esta natural reacción es, precisamente, asimilarse al grupo, disolverse como sujeto, para convirtirse en su útil; o en una menor medida, bregar demostrativamente por ser considerado como miembro de los "socios fundadores"; pasar la llamada "prueba de la blancura".&lt;br /&gt;En todas estas organizaciones se da un proceso que conserva-manteniendo; petrificador y petrificante, cuando lo verdaderamente evolutivo es conservar-superando, al modo de un espiral que recorre el mismo camino pero a otros niveles.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-8568231449612439321?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/8568231449612439321/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=8568231449612439321&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/8568231449612439321'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/8568231449612439321'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2008/12/radiografa-las-actuales-organizaciones.html' title='Radiografía a  las Actuales Organizaciones'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-3040784953037467235</id><published>2008-12-30T13:22:00.001-03:00</published><updated>2008-12-30T13:24:35.197-03:00</updated><title type='text'>Relaciones Interpersonales: un problema político</title><content type='html'>El sociólogo francés, Raymond Aron, escribió: "Considero indiscutible que un alumno no acepta de buen grado la verdad de una proposición filosófica sino cuando ha aceptado primero a quien se la presenta". Este escritor, al parecer, apuntaba a que uno está más dispuesto a creer lo que le dice una persona que le agrada, que a creer lo que le dice otra que le desagrada, aún cuando esta última esté más cerca de aquello que se llama "verdad". Es decir, apunta a la personalidad del sujeto, a su forma de ser y de expresarse; y no tanto al contenido o a las ideas que ese sujeto expresa.&lt;br /&gt;De igual manera podríamos manifestar que no se entablan buenas relaciones interpersonales si antes los concurrentes no se han demostrado, de manera sostenida, un mutuo respeto y aceptación. Y no se entablan buenas relaciones políticas (entre grupos y entre sujetos) si antes (o paralelamente) no se entablan buenas relaciones interpersonales, esto es: independientemente de los contenidos o fines que se defiendan. Me refiero a esto en su más profundo sentido. No me refiero, por ejemplo, al respeto calculado; ese que se propaga hipócritamente en nuestro actual ambiente social y político, y que se ejecuta sólo por los beneficios mediatos o inmediatos que se puedan obtener de una relación; sino que me refiero al agrado sincero que dos o más personas experimentan al encontrarse y sentirse cerca. Hablo de una experiencia auténtica y no contaminada. Si no hay algún vestigio de agrado, no hay relación; ni siquiera incluso, posibilidades de  construcción  conjunta,  aún  cuando se tengan objetivos similares.&lt;br /&gt;De acuerdo con lo anterior, es posible afirmar que las relaciones interpersonales constituyen un verdadero problema político. Los grandes discursos y las grandes ideas han sido sobrepasadas por la recuperación y valorización de la sustancia humana más concreta, lo cual lejos de ser negativo es tremendamente positivo porque asistimos a otra de las etapas de nuestra emancipación como sujetos. Hoy es el tiempo de las actitudes "modestas", del gesto pequeño; no de las ideologías superestructuradas (otra forma de alienación). No convencemos al otro por nuestras palabras sino por nuestras actitudes. La comunicación ha recobrado, en consecuencia, su riqueza. Ya no son solamente los discursos los que nos dicen cosas "importantes", sino también los gestos, las miradas, los silencios. Podría decirse que en el plano interpersonal es en donde se realiza más concretamente la síntesis de la ética y de la política.&lt;br /&gt;En la actualidad, los individuos que aspiran al cambio radical han sido arrojados a una encrucijada. Están frente al enorme desafío de intentar vivir ese cambio en ellos y entre aquellos con los que se relacionan diariamente. Nada de respetar al otro (al supuesto amigo, por ejemplo) en un momento en que está presente, para después despreciarlo en otro momento cuando está ausente. Eso, irremediablemente, desprestigia no sólo el discurso sino también la personalidad de quien lo hace. Y otras actitudes similares (la envidia, la competencia o el individualismo exacerbado). Un camino difícil, sin duda, pero estimulante. Sin esto, sin este trabajo microsocial, todo cambio global, por muy "profundo" que sea, será siempre maquillaje. ¿Cómo voy a poder construir algo sólido socialmente, si antes no me he dedicado a construir lo mismo, pero con aquellos que tengo más a la mano?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-3040784953037467235?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/3040784953037467235/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=3040784953037467235&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/3040784953037467235'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/3040784953037467235'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2008/12/relaciones-interpersonales-un-problema.html' title='Relaciones Interpersonales: un problema político'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-2901012825963628007</id><published>2008-12-29T14:57:00.002-03:00</published><updated>2008-12-29T15:04:24.828-03:00</updated><title type='text'>Amistad: Base de una Revolución</title><content type='html'>No se han pensado detenidamente las implicancias sociales de la amistad.&lt;br /&gt;No entiendo por esta palabra, aquel conocimiento superficial que establecen día a día las personas, ese acercamiento "coyuntural" que se da tanto aquí como allá. Hablo de la amistad tal como si fuera un proceso colectivo de construcción, cuyo fin es el establecimiento de un vínculo de reconocimiento mutuo. No se trata entonces de algo fácil, de algo que nazca instantáneamente; sino de un acontecer que se construye con voluntad y desde una disposición anímica determinada. Es el desprendimiento paulatino de las "barreras ideológicas" que nos hacen diferente al otro desde fuera de una relación (y que por lo tanto impiden el acercamiento real) y el re-descubrimiento de esas diferencias desde dentro de esa relación.&lt;br /&gt;La amistad significa trabajar por la conquista de la transparencia entre los sujetos. La transparencia es el encuentro de una casi total comprensión del otro: el conocimiento recíproco de nuestras determinaciones profundas, sicológicas y orgánicas; que permite evitar o sobrellevar las descoordinaciones cotidianas entre los estados de ánimo. Es la pérdida creciente del miedo y el comienzo de la confianza. La anulación del deseo de dominar o de servir al otro. &lt;br /&gt;La amistad representa el más perfecto equilibrio entre la necesidad y la libertad. Nos sentimos en igualdad de condiciones frente al otro: unidos a él, pero no absorbidos por él. Simone Weil escribe certeramente: "Toda amistad es impura si contiene, aunque sea como vestigio, el deseo de agradar o el deseo inverso". En ella, la intensidad del afecto se transforma en un lazo sereno e imparcial de continuidad. Amor y odio se atenúan de tal forma que ninguna de esas emociones, en su expresión más común y convencional, llegan a hegemonizar la conducta. Ante toda posible disputa, es el respeto por la autonomía el que prevalece.&lt;br /&gt;Se aducen con frecuencia obstáculos materiales para la búsqueda y logro de la amistad en todos los niveles: el sistema sociopolítico, por ejemplo. Sin embargo, si bien influye; no es el obstáculo esencial.&lt;br /&gt;Considero que el establecimiento de este vínculo es la base misma del verdadero cambio. "Si existiera la amistad, no sería necesaria la justicia", sentencia Aristóteles. Sin ser tajantes, diremos que es una condición necesaria, aunque por supuesto no suficiente. No es aventurado afirmar que si los cambios a nuestra realidad no han tenido éxito, es porque, precisamente, prescinden de esa condición. Los "proyectos", en su mayoría, parten de lo global, descuidando lo particular; son impositivos. Pero es en lo particular donde hay que centrar la atención, en lo simple. ¿De qué sirve alterar estructuras políticas y económicas, si antes no logramos o intentamos lograr esto?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-2901012825963628007?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/2901012825963628007/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=2901012825963628007&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/2901012825963628007'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/2901012825963628007'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2008/12/amistad-base-de-una-revolucin.html' title='Amistad: Base de una Revolución'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-3381174732789840056</id><published>2008-12-26T17:08:00.000-03:00</published><updated>2008-12-26T17:10:38.463-03:00</updated><title type='text'>La Política Ficción</title><content type='html'>Introduzcamos una diferencia momentánea entre política ficción y ficción política, dos planteamientos que regularmente son utilizados como sinónimos. De acuerdo con este nuevo matiz, establezcamos que la ficción política es un hecho que surge de la imaginación, un trabajo lúdico que se transforma en la recreación casi novelesca de la historia diaria; una crónica inventada por un observador particular, sobre la base de personajes y de situaciones que están a nuestro alcance y que forman parte de nuestro mundo. Sin otro fin que el de especular, es partir de lo real para llegar a algo irreal.&lt;br /&gt;   La política ficción, en cambio, y siguiendo con nuestra línea argumental, configura una actividad más terrible y mucho menos inocente. Al contrario de la anterior, es partir nada menos que de lo irreal para pretender llegar a lo real. Es la permanencia conciente en el fracaso. En otros términos, la política ficción es la práctica casi novelesca que adoptan ciertos individuos y ciertos grupos para enfrentarse con una realidad social determinada. Una práctica que es más que nada una actuación, una actuación para los otros, para los demás, y en último caso, para sí mismos. ¿A qué se debe tan extraño comportamiento? A que mediante esa práctica ficticia ese sujeto o grupo demuestra y se demuestra que hace algo frente a esa realidad. En una palabra, al estilo de la peor de las tragedias, es un actuación para ocultar que en el fondo no hacen nada, absolutamente nada, por cambiarla.&lt;br /&gt;   La política ficción es aquella que se atiene por sobre todas las cosas a la “imagen”, a la “propaganda”, a la construcción externa o “superestructural” de un movimiento, de un grupo o de un proyecto. Pero no a la realidad interna de cada una de esas expresiones. Es una política teatral, sin sustancia humana, sin reflexión verdadera, que le rinde culto a lo espectacular, a lo cuantitativo y a lo “heroico” (una de sus imágenes adoradas es la multitud marchando unida por las calles tras grandes líderes). Sin embargo, si examinamos con detención cada uno de esos movimientos, cada uno de esos grupos y cada uno de esos proyectos, veremos que no tienen nada nuevo que ofrecer, nada distinto de lo que combaten. Su base es el no-cambio. Para comprobarlo, basta con observar un poco cuál es la vida real que ha construido cada uno de sus actores con aquellos que tiene más cerca. Examinemos su vida cotidiana, cómo se manifiestan minuto a minuto. Ello nos dirá mucho más sobre la veracidad de sus esfuerzos sociales.&lt;br /&gt;   En el seno de aquellas expresiones que permite la política ficción, el debate fundamental es, precisamente, la referida a la realidad que está más lejos de la influencia directa. La discusión táctica o estratégica es la que importa. Aquí no hay diálogo, porque no hay confianza, porque no hay sustancia humana. No interesa el mundo personal de ninguno de sus participantes. Es más, se teme tocar el tema; se lo evita, se lo soslaya; porque es, por así decirlo: irrelevante. Los otros son siempre objetos, no sujetos. Porque lo importante aquí es el movimiento, el grupo o el proyecto. Las personas sólo son “útiles” para la construcción de ese movimiento, de ese grupo o de ese proyecto, pero no son en sí mismas importantes. Sus opiniones tienen que atenerse, exclusivamente, a ese nivel. Ahora, cuando ya no son útiles, cuando son consumidas como objetos, son inmediatamente desechadas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-3381174732789840056?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/3381174732789840056/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=3381174732789840056&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/3381174732789840056'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/3381174732789840056'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2008/12/la-poltica-ficcin_26.html' title='La Política Ficción'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7036193915231242515.post-1871891851217052552</id><published>2008-12-26T16:20:00.001-03:00</published><updated>2008-12-26T17:35:13.144-03:00</updated><title type='text'>Presentación</title><content type='html'>Como ven, ausentes contertulios, este blog parece destinado a reproducir la aburrida e inútil tarea que todo blog se autoimpone: influir en el falso curso de los acontecimientos. &lt;br /&gt;De ustedes depende entonces, de sus superconcientes cerebros, la entretención. Siéntanse libres de filosofar, de insultar, de dudar, etc; que vuestro anfitrión sabrá estar siempre a la altura de las circunstancias. Sin cortes y sin censuras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saludos,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Mismo&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7036193915231242515-1871891851217052552?l=sinrazonsuficiente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/feeds/1871891851217052552/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7036193915231242515&amp;postID=1871891851217052552&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/1871891851217052552'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7036193915231242515/posts/default/1871891851217052552'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/2008/12/la-poltica-ficcin.html' title='Presentación'/><author><name>maldonado</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02629140520122459557</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_lbDoxqKSPtg/TNleN8SB7II/AAAAAAAAAJQ/AaxizbjYtsA/S220/davinci.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
